Ya viene el sueño de más de un sediento: la Batalla del Vino

La batalla del vino

Por Guillermo Romero Salamanca

A más de uno se le hará alcohol la boca al saber que el próximo 29 de junio, día de san Pedro, miles de personas vestidas de blanco y con una pañoleta roja, se agolparán en las calles de La Rioja, al norte de España para enfrascarse en una contienda con botas repletas de vino tinto para mojarse y bañarse hasta el cansancio.

Ninguno de los participantes puede quedar con alguna prenda seca, ni mucho menos el cuerpo. Es un baño general de pies a cabeza. Pero claro, habrá quienes también, se bañarán por dentro para completar la ceremonia.

Celebración española con la batalla del vino

Es una tradición de siglos. El encuentro empieza muy temprano con la celebración de una misa en homenaje a san Felices, un anacoreta que vivió en Bilibio, hoy conocido como Haro, en La Rioja, España. Se dice que fue un varón santísimo. Vivió entre los años 443 al 540.

Después de su muerte, muchas familias organizaban unas romerías hasta las cuevas donde residía y entre plegarias y rezos, los peregrinos comenzaban a libar. Entonces se volvió una costumbre rezar y tomar.

En uno de sus viajes inventaron que los nuevos visitantes debían bautizarse con vino y ahí empezó la guachafita. A partir del Siglo XV se comenzó a organizar el evento y a imponer unas reglas de comportamiento. Muchas de ellas rigen todavía.

Además del encuentro de vino, la tradición incluía un generoso almuerzo para descansar. En el Diario de La Rioja del 29 de junio de 1898 se podía leer: “para cuando este número llegue a las manos de mis queridos lectores, ya habrá pasado a la historia la típica romería de Bilibio; tendremos unas cuantas cántaras de vino menos en las bodegas y algunas de más entre el cuerpo y el traje…”

En la actualidad hay paseos guiados por las fábricas de vino y otro tipo de reuniones de cultura.

“El vino se usaba como munición, convirtiéndose así en la esencia de la fiesta. La gente comía y bebía hermanada, y cantaban y reían hasta desfallecer. Y como el vino nunca faltó por estos lares, la tradición de la batalla continuó hasta hoy en día”, dice uno de los organizadores.

LAS NORMAS

Fiesta y vino

El objetivo es manchar de vino al prójimo, hasta conseguir dejarlo más morado que el Pendón de Haro. Para conseguir este colorido efecto, se sugiere cumplir con algunas normas como:

1. Vestir de blanco, con el pañuelo rojo típico de fiestas.
2 · Conseguir manchar de vino al vecino lo más rápido y mejor que pueda.
3 · Usar armas homologadas, como botas, botellas –que no sean de vidrio–, sulfatadoras, calderos, pistolas de agua y cualquier otro recipiente que pueda albergar líquidos.

4 · Mientras dura la contienda, no hay que dejar de reír y cantar 
5 · Si ve a alguien que aún le quede una parte de su vestimenta en blanco, será el objetivo preferente.

6 · no se puede fiar de nadie, los conocidos serán los primeros enemigos.

7 · los músicos de las charangas no dejarán de tocar mientras quede vino.

RECOMENDACIONES

A los visitantes les dan también algunos sencillos consejos a través de una circular que se entrega cuando se va a participar:

1 · No ponerse ropa a la que le tenga apego.

2 · Usar calzado cómodo, porque se tendrá que andar, saltar y bailar mucho.

3 · Desayunar y almorzar bien, porque será necesaria mucha energía para dar vueltas.

4 · Si llega de otra ciudad y se quiere quedar, se debe buscar alojamiento con antelación.

5 · Es indispensable leer bien el programa de las fiestas para no perderse de algunos eventos.

6 · Si es menor de edad también puede disfrutar de la batalla de vino en su versión infantil.

7 · Si ve que la gente está sentada comiendo caracoles o chuletillas al sarmiento, es que la batalla se ha terminado y ha empezado el almuerzo.

En Colombia, algunos ilusos, esperan una festividad de esta categoría, pero con aguardiente.

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