Trabajar: una terapia que pocos conocen en el mundo de las cualidades distintas

Por Guillermo Romero Salamanca

Según el reporte de las últimas cifras del censo de población dadas por el DANE en el año 2019, el panorama colombiano confirma que aproximadamente el 29,1%, es decir 3 de cada 10 personas en condición de discapacidad ha recibido alguna vez un ingreso por su trabajo. Estadísticas que considera Eduardo Frontado, especialista en temas de inclusión laboral y diversidad, como la realidad de una persona con cualidades distintas. Encontrar trabajo es un desafío diario consigo mismos y con los paradigmas sociales.

Eduardo nació con parálisis cerebral, actualmente cumple su sueño de ser un referente positivo de las personas con cualidades distintas. Desde su condición ha vivido el proceso de superar su diagnóstico médico y demostrar que su capacidad de resiliencia le ha permitido ser quién es hoy en día, un comunicador social, consultor en temas de inclusión y un amante de la vida en su “condición”. Frontado nos describe que parte de su terapia de vida ha sido exigirse ser independiente, aprender y trabajar. 

UN CREADOR DE EMPRESA

Él asegura que, contra todo pronóstico, logró terminar su carrera, trabajar en una compañía y crear su empresa. En este transcurso de vida Eduardo comprendió que el cielo es el límite, fue desahuciado en varias oportunidades, se encontró con análisis clínicos que lo condenaban a ser dependiente de un cuidador y vivir en función de terapias físicas. 

En medio de tantas observaciones, evidenció que se podía tener otros resultados, su neuro pediatra le explicó cómo podría mejorar, teniendo estimulación temprana, le dijo varias veces que, su historial clínico era eso, solo un historial y que él podría avanzar. Y como dice Eduardo: aquí estoy haciendo lo “imposible” para muchos. Sigo preparándome para ser mejor profesional. Fui capaz de aprobar física, química y matemáticas sin escribir. 

De hecho, le dictaba a la profesora y ella escribía lo que decía. En la universidad logré llegar acuerdos con los docentes para que pudiera presentar los exámenes sin necesidad de escribir y en las compañías que he trabajado, he sido uno más del equipo, generando confianza en mi conocimiento más que atención en mi apariencia. 

EL TRABAJO DIGNIFICA

El trabajo significa para Eduardo, evolución, es su terapia para socializar, compartir y reconocer el mundo más allá de estar en casa. “para mí el trabajo es estar vivo, es la manera de interactuar con las personas, es lo que me permite proyectarme cada día. Es mi reto”.

¿Qué beneficios ha encontrado en el trabajo?

El mayor beneficio del trabajo en mi caso es poder compartir conocimiento, disfrutar de hacer lo que me gusta es cumplirme. Provengo de una familia en donde el trabajo es el instrumento que da armonía a la melodía. Cuando terminé mi carrera y me contrataron en una empresa comprendí lo mencionado, trabajar es parte de mi proceso mental, físico y emocional, es mi punto de gratitud, de fe y de paz. En particular porque yo trabajo para la inclusión, para lograr ser apreciados de manera transparente y libre de prejuicios. 

QUERER ES PODER

La historia de Eduardo es un caso de éxito donde la frase que para muchos es cliché: “querer es poder”, se cumple a cabalidad, generando oportunidad para ese porcentaje de la población colombiana que se encuentra en condición de discapacidad. Demostrando que una silla de ruedas no es una etiqueta que lo describa, es tan solo su medio de transporte. 

Su mensaje es claro: “Un día te levantas y excluyes en piloto automático, al otro día puedes levantarte e incluir consciente de que todos somos iguales: seres humanos. Cuando tuve mi primer trabajo fui feliz porque tener esta “condición” en un mundo que aún le teme a la diversidad y trabajar en compañías se convierte en una fortuna y acto de consciencia para organizaciones que jamás pensaron tener un “discapacitado” en el equipo.

–En tiempo de cuarentena, los seres humanos llamados “regulares”, han pasado su tiempo completo en la casa, algunos se han sentido vulnerables con la situación, han dejado su vida social en veremos y se han dedicado a trabajar en la modalidad de teletrabajo. ¿En este tiempo de aislamiento, puede hacer una analogía entre los días habituales de las personas en condiciones de discapacidad y los mal llamados “regulares”?

Básicamente, la pandemia ha permitido al resto del mundo sentir un poco de la realidad que vivimos a diario las personas con cualidades distintas, me refiero a que les ha tocado ver la vida desde una perspectiva más profunda, pues, para estar en casa no tienes horario, al estar en aislamiento obligado, requieres comprender lo que es observar el día a día desde una ventana, ser capaz de manejar el encierro y hacer de este la mejor opción para estar en bienestar. 

Esto es lo que hacemos muchos de los que pertenecemos al grupo de las personas con cualidades distintas, pasamos gran parte del tiempo en casa, en terapias y en mi caso trabajando en la misma modalidad de este tiempo, teletrabajo. La vida social es esporádica y programada para nosotros, es vital saber el lugar e investigar si tenemos acceso cómodo.

–En la actualidad ir a conciertos, discotecas, cine y algunos restaurantes es un trajín completo, porque las instalaciones no están aptas para una persona que anda su vida en una silla de ruedas. 

Mi propósito se resume a ser un referente para la sociedad en condición de discapacidad, demostrando que podemos ser parte de una compañía, que tenemos derecho a aspirar más que estar en casa y ser cuidados por mamá, papá o un asistente médico. Tener una enfermedad no debe encasillarnos y hacernos creer que no podemos tener una vida digna. 

Eduardo Frontado Sánchez ha desarrollado varias charlas motivacionales entre las cuales se destacan: “El límite lo pones tu”, “No seas una víctima”, “Alcanza tu Everest” y “Ahora qué” con las cuales expone al mundo por qué se debe decir sí a la inclusión.

UNA HOJA DE VIDA DE EDUARDO

Eduardo Frontado Sánchez es Licenciado en Comunicación Social, con Mención en Comunicaciones Publicitarias, de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas, Venezuela. Además, tiene una Maestría como Especialista en Desarrollo Organizacional de la misma alma mater. Al nacer, fue diagnosticado con parálisis cerebral, enfermedad que no le impidió disfrutar de una vida digna y de una educación de calidad. 

Por el contrario, se convirtió en una motivación para salir adelante y desarrollarse profesionalmente, al punto de que hoy en día es un reconocido conferencista y motivador en su país, donde ha trabajado para algunas de las más importantes empresas en las áreas de adiestramiento y selección de personal, consultoría organizacional, mercadeo y administración. Convirtiéndose en todo un referente en temas de inclusión laboral para personas con discapacidad. “El ser humano debe ser del tamaño de sus sueños. La clave de éxito de las personas debe ser siempre buscar oportunidades hasta en las adversidades”. (GRS).

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