Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 12: Chassagne-Montrachet 1er Cru, La Grande Montagne, 2010 (Domaine Pierre André)

Foto Revista del Vino

Por Juan Carlos Rincón, Londres (www.blog.rincondecata.com)

Era una etapa apta para una escapada y confiaba en que alguno de los escaladores colombianos que ya no cuenta para la victoria final en París, intentaría llegar a Sarran en solitario, alentado por los cientos de banderas tricolores que acompañan a diario el Tour de Francia 2020 y ondean optimistas a lo largo de su ruta. Pero no. Primó la racionalidad, no desperdiciaron energía en pos de un triunfo parcial y reservaron fuerzas para la batalla de mañana viernes cuando “La Grande Boucle” podría explotar. Al menos debería ser el inicio real de las hostilidades entre los llamados a llegar vestidos de amarillo a los Campos Elíseos.

Ganó con inteligencia el novato suizo Marc Hirschi, repitiendo una fuga larga similar a la del domingo anterior cuando infortunadamente fue alcanzado a pocos kilómetros de la meta y perdió su esfuerzo y la etapa con el joven prodigio esloveno Tadej Pogacar. Esta vez se hizo justicia a su esfuerzo, nadie resistió su ataque, cruzó solitario en Sarran, ganó por segunda ocasión el premio de la combatividad y confirmó que a los 22 años es la esperanza del ciclismo helvético y está llamado a seguir brillando.

Para seguir el Tour 2020 con Vinos de Francia y terminar la rápida visita a la Côte de Beaune, abrí de nuevo un vino blanco Premier Cru de más alcurnia, con nombre ilustre y proveniente de un Climat evocador: La Grande Montagne (La Gran Montaña!), en la comuna de Chassagne-Montrachet. Es un vino seco que proviene de vides de los mejores terruños de la denominación y se beneficia de un clima de influencia semi-continental y un suelo margoso de calizas.

El pueblo de Chassagne-Montrachet es mundialmente famoso por sus vinos blancos pero también produce tintos de gran reputación en los suelos más pesados, es decir arcillosos, de textura fina y con un PH ácido; suelos que no drenan fácilmente y son difíciles de trabajar, a diferencia de los suelos livianos que son de textura gruesa y contienen más arena. Los vinos tintos (30% de la producción) son de estilo firme y tánico y los mejores Chassagne Pinot Noirs son los Premier Cru Morgeot, Boudriotte y el Clos Saint-Jean.

Una botella excepcional y un placer inolvidable!

La fama es por los vinos blancos de Chardonnay, aunque está autorizado el empleo de las uvas Pinot Blanc y Pinot Gris (nuestra botella tiene una mínima proporción) y el reglamento acepta que en los vinos tintos se incluya un 15% de uvas blancas complementarias, pero no es una practica corriente. En Francia, ciertos tipos de vinos tintos pueden incluir uvas blancas y tal vez los más famosos están en el Ródano; los Côte-Rôtie (Syrah y Viognier) y Châteauneuf-du-Pape (Bourboulenc, Clairette, Grenache Blanc y Roussane, entre otras). Mientras en Côte-Rôtie es la costumbre, en Châteauneuf-du-Pape es opcional.

Una medida de la calidad de los vinos de Chassagne-Montrachet es que la mitad de la superficie de viñedos está clasificada Premier Cru y hay 48 Climats, localizados al sur del pueblo (dirección Santenay) y al norte, hacia Puligny-Montrachet. Pero además hay tres viñedos Grand Cru, al norte de Chassagne-Montrachet, entre los cuales Montrachet, es emblemático. Los otros dos son Bâtard-Montrachet y Criots-Bâtard-Montrachet (apenas 1.8 hectáreas). Entre ellos suman apenas 21 hectáreas (menos del 15% del total de Crus blancos) en Chassagne-Montrachet; son los excepcionales y más exclusivos.

El Chassagne-Montrachet 1er Cru, La Grande Montagne, 2010 del Domaine Pierre André que nos acompañó esta tarde en la etapa 12 del Tour, es uno de los vinos blancos más extraordinarios que he disfrutado en mi vida. Su color amarillo dorado por su evolución nueve años en botella, y su fuerza y carácter con notas cítricas suaves acompañadas por las de miel manuka, frutos secos (cáscara de naranja) y almendras tostadas, me sedujeron inmediatamente.

Y luego de esos aromas exóticos, en el paladar llegamos al éxtasis vinícola con mi esposa; un vino con final inusitado: cremoso (mantequilla) y ligeramente mineral con notas que me recordaron la piedra pómez volcánica, y una persistencia en boca de más de 40 segundos. Inolvidable! Elizabeth no recuerda haber disfrutado tanto un vino blanco seco y yo hacía más de cinco que no sentía tanta emoción con un Cru borgoñón blanco de calidad superior. Fue perfecto con nuestros filetes de abadejo a la plancha salteados en limón y pimienta. Contadas son las ocasiones en que podemos beber estos vinos en su punto ideal de evolución, aunque confieso que esta botella hubiera podido reposar por otros cinco años en la cava y seguiría entregando la misma complejidad y vigor. No hay remordimiento cuando el placer de un vino es infinito y el recuerdo de ese momento te acompañará por siempre.

La princesa del Château y reina de las viñas

Este Chassagne-Montrachet del Domaine Pierre André fue vinificado por Ludivine Griveau en 2010, cuatro años antes de que el Château Corton André fuera comprado en 2014 por la familia Frey (franco-suiza) que hoy poseé viñedos prestigiosos en tres regiones emblemáticas de Francia: Burdeos, el Ródano y Borgoña. Son ellos en su orden el Château La Lagune (3er Grand Cru Classé de Médoc), el Dominio Paul Jaboulet Aîné en Tain-l’Hermitage, en el valle del Ródano, con su histórico viñedo “La Chapelle” en la colina de Hermitage, y desde 2014 el Château Corton André, rebautizado Corton C (Caroline), donde produce el famoso Cru Corton-Charlemagne.

Al frente de ellos está Caroline Frey, a quien conocí hace 16 años cuando estaba concluyendo sus estudios de enología en Burdeos, y vino a Londres para acompañar el lanzamiento del magnífico libro “Bordeaux Châteaux: la historia de los Grands Crus Classés desde 1855″, publicado por la editorial Flammarion. Esa noche histórica, un grupo selecto de periodistas del vino pudimos catar todos los 60 Grandes Cru de Burdeos y discutir con varios de los propietarios sobre sus Châteaux y sus vinos.

Después, nuestros caminos se han cruzado muchas veces, en Londres, Burdeos y Suiza. He seguido de cerca su evolución como propietaria y el resultado de su disciplina y trabajo en los viñedos para elevar sustancialmente la calidad de los vinos siguiendo las enseñanzas de su maestro consejero, el reconocido profesor de la facultad de enología de Burdeos, Denis Dubourdieu, quien falleció repentinamente en julio de 2016,

“Para hacer un buen vino necesitas buenas uvas y para producir buenas uvas, necesitas un suelo sano”, decía Dubordieu, el formador de la nueva generación de enólogos bordeleses, responsables hoy de algunas de las propiedades más importantes y la sangre moderna del “savoir faire” vinícola. Muchos estudiaron juntos e integran la Asociación Bordeaux Oxygène (BO2), de la que Caroline es uno de sus fundadores; casi un club de amigos herederos de viñedos familiares, que comparten el compromiso único de la calidad.

No es fácil hacerse cargo a los 25 años y recién terminada la facultad, de una primera bodega célebre y luego de dos más y en regiones diferentes, produciendo vinos en terrenos que no tienen relación y a partir de uvas igualmente diversas: Cabernet Sauvignon y Merlot en Burdeos, Syrah en Tain-l’Hermitage, y Pinot Noir y Chardonnay en Borgoña. Son procesos y técnicas de vinificación diferentes, pero “el vino nace en la viña” y ese es el trabajo de orfebrería que ha adelantado Caroline, manejando diariamente 150 empleados y dirigiendo 267 hectáreas de viñas.

Detrás de la belleza de Caroline hay una personalidad fuerte, dinámica y comprometida con la calidad de sus vinos.

Detrás de su figura esbelta, su largo cabello castaño y su belleza y amabilidad, hay una mujer dinámica y exigente, que trabaja en la viña, en el laboratorio enológico y en cuatro propiedades todo el año (la última en el Cantón de Valais en Suiza, donde reside), con la vitalidad de un consumado deportista, la misma que desplegaba en su juventud cuando fue jinete de salto en el equipo de equitación de Francia. Carolina es además cuñada de Nicolas Prost, el hijo del cuádruple campeón del mundo de Fórmula 1, Alain Prost.

Gracias a un bachillerato científico mientras desarrollaba su carrera deportiva, un grado de química y un diplomado en enología en Burdeos, Caroline Frey es hoy “la reina de las viñas” y una abanderada del movimiento orgánico y biodinámico en la elaboración del vino. Cree firmemente en ese cambio de mentalidad para limitar al máximo la intervención en la viña, eliminar los fertilizantes y producir vinos más naturales. “Hay un cambio profundo de mentalidad en el mundo del vino, y se nota. Lo piden los consumidores y en diez años, es posible que la gente no quiera que el vino se cultive según las prácticas de viticultura tradicional”, advierte la propietaria franco-suiza del Château Corton C (antes Château Corton André) en Borgoña.

INVITACION: Al norte de la Côte de Beaune se encuentra la Côte de Nuits, el verdadero corazón de los mejores Pinot Noirs de Borgoña. Allí llegaremos mañana en la Etapa 13 del Tour 2020 con Vinos de Francia. Los vinos seleccionados son especiales. Está invitado a descubrirlos y brindar con ellos.

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