Sin Estado de Emergencia sigue el miedo por el resto del año

El día de la declaratoria de emergencia sanitaria en Colombia. Foto Ministerio de Salud

Por William Giraldo Ceballos

Este lunes 15 de junio termina legalmente el Estado de Emergencia decretado por el gobierno el pasado 17 de marzo.

Si el hambre no aprieta, los colombianos podrán asumir de manera inteligente y disciplinada las medidas de bioseguridad aplicadas en otras latitudes usando tapabocas, respetando la distancia entre las personas, evitando las aglomeraciones y fortaleciendo la solidaridad con quienes perdieron el empleo, con los trabajadores informales que son la mayoría en Colombia y con todos los integrantes de las misiones médicas aplicadas a salvar la vida de millones de ciudadanos amenazados por al virus.

Aunque el gobierno se ha hecho el loco y solo ha dictado dos decretos declaratorios de la emergencia, el 417 de marzo y el 637 del 6 de mayo, no hubo decreto al vencerse los treinta primeros días que, como término, le señala la Constitución Nacional.

El artículo 215 de la Carta Política señala que el Presidente podrá declarar el estado de emergencia «por periodos hasta de treinta días en cada caso, que sumados no podrán exceder de noventa días en el año calendario».

Los 90 días calendario se completan en este «puente festivo» en aislamiento.

Habrá doctores del derecho que interpretarán distinto el texto de la Carta Política, pero a lo largo de estos tres meses se han dictado medidas que no todas se ciñen a ella.

Por ejemplo, la llamada «hipoteca inversa» como negocio de los bancos; ¿En qué medida les ayuda a «los abuelitos» a conjurar la crisis? si como bien lo dice el mismo artículo 215 de la C.N. invocado para decretar el estado de emergencia económico, social y ecológico del país, se precisa que los decretos dictados con fuerza de ley , deben estar destinados «exclusivamente a conjurar la crisis y a impedir la extensión de sus efectos.

«Estos decretos -agrega el inciso tercero del mismo artículo- deberán referirse a materias que tengan relación directa y específica con el estado de emergencia, y podrán en forma transitoria, establecer nuevos tributos o modificar los ya existentes. En estos últimos casos, las medidas dejarán de regir al término de la siguiente vigencia fiscal, salvo que el Congreso, durante el año siguiente, les otorgue carácter permanente».

En la colcha de retazos de este estado de emergencia, tampoco se conoce hasta el momento el resultado del examen del Congreso a las medidas adoptadas ni el «pronunciamiento expreso de las dos cámaras sobre la conveniencia y oportunidad de las mismas» según el mismo artículo.

Deberán decir los representantes de los colombianos en el poder legislativo qué sentido tiene que para combatir el covid-19 se suspendan las importaciones de alcohol carburante con el argumento de que ese componente de los combustibles «está afectando la producción de azúcar» y hay que proteger a los ingenios afiliados a ASOCAÑA cuando se mantiene libre la importación de café, arroz, carne, harina de maíz, yuca y papa.

Tendrán que mirar con detenimiento -también los magistrados de la Corte Constitucional- cómo en ejercicio del estado de emergencia el ejecutivo también fue laxo con los empresarios y permitió algunas «jugaditas» con el texto constitucional que le señala que «El gobierno no podrá desmejorar los derechos sociales de los trabajadores mediante los decretos contemplados en este artículo» (215 C.N.)

En ese campo hay varias perlas como es el caso del impuesto selectivo contra empleados y pensionados que ganaran más de diez millones de pesos. Si se suma lo recaudado por esa vía no dará para más que la compra de tres o cuatro respiradores para Unidades de Cuidados Intensivos. ¿ O cuántos mercados recibirán las familias pobres con el monto recaudado? Y -preguntamos-¿tampoco se entenderá como desmejora de los derechos sociales de los trabajadores el fraccionamiento del pago de las primas del resto de los asalariados?.

Y mientras tanto en el Banco de la República permanecen intactas las reservas internacionales que otros países en el mundo sí supieron usar para enfrentar la pandemia.

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