Reforma esperada es más política que tributaria.

El ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo radica el proyecto de reforma tributaria para la discusión en el Congreso. Foto RCN

Por: Juan José Orrego López 

Al divulgar el gobierno parte de los puntos que incluirá en la reforma, fruto del acuerdo con empresarios y partidos, es más su enfoque para lograr pagos sociales y aunque se incluye una iniciativa o cambio tributario positivo, falta mucho para ser una reforma tributaria.

Ante la crisis, los empresarios al no usar unos beneficios dan un apoyo al gobierno para que cobren lo que les dieron en la reforma del 2019 que, gracias a ese consenso logrado, los recursos sirven para parar, calmar y solucionar en parte ese eco o grito social que crece.

Para el gobierno y sus mayorías ya en campaña, es valioso el proyecto porque va dirigido a cumplir pagos sociales fugaces y políticos, que tristemente no es lo que se requiere “recaudar y transformar”, que conociendo ese déficit fiscal, prefirieron ampliarlo que ajustar, gastando en amigos o los atenidos del alto gobierno, dejando quietos los aprietos fiscales e informe de las calificadoras para que el próximo gobierno salve las finanzas, obligando a más reformas a partir del 2022, aunque hay unos acuerdos, obliga mirar otras exenciones, los dividendos, aumento de la base tributaria y otros, porque bien saben, que no se van a recaudar esos ingresos hasta el 2023.

La iniciativa privada aprobada en el pacto es clara para ellos, pues si no asumen ese esfuerzo y costo, los daños podrían ser mayores para ellos, que, al comprometerse a ese reto, evitarían pérdidas de empleo y daños en negocios, buscando no afectar al consumidor para impulsar y lograr un aumento de la demanda de productos e ingresos en los negocios, que es lo ideal para la sostenibilidad y beneficio social, laboral, empresarial, negocios y las finanzas del país.

Se da un gran paso que surgirán críticas y oposiciones que es normal, que aprovecharán subir precio en los productos, aunque es posible, es un paso claro, que motivara ir alejando otras exenciones, para ingresar recursos nuevos, haciendo justicia e ir desmontando ese mito que impuestos justos, no perjudican la inversión y los empleos.

El recorte de gastos no se dará, lo anunciaron al iniciar y sigue peor, llenos de consejerías inútiles y menos ahora que termina el gobierno.

Solo queda que el congreso no vaya a impedir hoy o a futuro, cambiar esa práctica usada por años, de dar favores tributarios disimulados para el fomento empresarial o pago por favores o apoyos dados.

Es por eso por lo que la decisión del consenso pagar más sin afectar al consumidor buscando aumento en la demanda es tan valiosa, que pide seguimiento especial, pues esta actitud tan positiva, es la fuente que servirán de apoyo a otros sectores y despegue del país.

El grito social, aunque incómodo, sirve para reconstruir el país.

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