¿Qué tan grave es la situación de EPM?

Edificio EPM. Foto wikipedia.org.com

Agencia de Información Laboral

Por Héctor Vásquez Fernández

Entre 2008 y 2019, el pasivo total de EPM pasó de $3,6 billones a $22,9 billones, y el del Grupo EPM de $5,2 billones a $30,7 billones. En 12 años las deudas de estas empresas se multiplicaron en 6,4 y 5,8 veces, respectivamente. En este caso, la deuda total de EPM representa el 74,5% de la deuda total del Grupo.

Aunque el nivel de endeudamiento (pasivo total/activo total), es relativamente bajo, ( 48,4% EPM, 55,9% el Grupo),-Al 31 de diciembre de 2019, Avianca tenía un endeudamiento del 99.1%, y aun así el gobierno decidió “prestarles US$370 millones.- lo más preocupante es que la mayor parte de esta deuda está contraída en el corto plazo, situación que puede comprometer su capacidad de generación de utilidades, como se muestra en el hecho de que los gastos financieros de EPM hayan pasado de $124.092 millones en 2008, (el 3,2% de los ingresos), a $1.103.798 millones en 2019, (el 12,5% de los ingresos), gastos que van a seguir creciendo por el impacto de Hidroituango, con consecuencias muy graves para una ciudad como Medellín, pues EPM le transfiere un poco más del 50% de sus excedentes al presupuesto de la ciudad.

Como lo señala SINPRO, el sindicato de los trabajadores profesionales de EPM, “si EPM no existiera o no transfiriera recursos, es claro que la realidad de Medellín sería muy distinta, puesto que las transferencias anuales equivalen aproximadamente al 20 por ciento del presupuesto del Municipio. Además de lo que transfiere cada año a Medellín, durante 2017 EPM transfirió 62.000 millones de pesos a 52 municipios y tres corporaciones autónomas, mientras que en los últimos cinco años el pago de impuestos a la Nación ha oscilado entre 800 mil y 950 mil millones de pesos, siendo el segundo mayor contribuyente después de Ecopetrol”.

El incremento exponencial de la deuda de EPM se ha justificado en su expansión hacia otros negocios y hacia otros países, convirtiendo hoy a EPM en una importante empresa multilatina, con inversiones en 7 países: 12 en Colombia, 11 en México, 9 en Guatemala, 8 en Panamá, 5 en Chile,2 en El Salvador y una en Bermuda. Sin embargo, no todas estas inversiones se han hecho en negocios correspondientes a la razón de ser de EPM (servicios públicos domiciliarios), pues existen por lo menos 17 empresas dedicadas a otras actividades, como de inversiones, servicios técnicos y comerciales, administración de recursos, asesorías y otras.

Muchas de estas inversiones han sido cuestionadas por haber sido adquiridas a precios que estaban muy por encima de su valor real, y otras por los sobre costos que tuvieron en su construcción. De cualquier manera, han partido de iniciativas de miembros de la junta directiva con fuertes entronques con algunos de los grupos económicos que son dominantes en la ciudad y en el país, como el Grupo Empresarial Antioqueño dueño de empresas como Argos, Bancolombia, Suramericana y Nutresa.

El impacto que estas inversiones han tenido en los resultados y en la rentabilidad del Grupo puede verse en la incidencia que los resultados de EPM casa matriz tiene en el Grupo: en promedio, entre 2008 y 2019, las utilidades netas de EPM han representado el 100,2% de las utilidades del Grupo, lo que quiere decir, que estas inversiones han tenido un impacto marginal, incluso negativo, en la rentabilidad del Grupo, pero le han significado un incremento significativo en su nivel de endeudamiento y de riesgo. Únicamente en dos años las utilidades de EPM estuvieron por debajo del 95% de las utilidades totales del Grupo: 86,6% en 2014 y 87,6% en 2019, una participación que va a seguir disminuyendo como consecuencia del incremento del nivel de endeudamiento y de los gastos financieros correspondientes, y sobre todo por los impactos negativos de Hidroituango.

Aun así, EPM sigue siendo una empresa con indicadores extraordinarios: su rentabilidad bruta en los últimos 14 años ha sido del 49,4%, (hasta antes de 2010 era del 56% promedio); su rentabilidad operacional del 35,8% en promedio; y su rentabilidad neta del 32,1%. Son estos indicadores lo que explican el porqué del interés de los principales grupos económicos por hacerse a su control. Y un dato final en un país en el que los empresarios nos quieren vender la idea de los supuestos “altos costos laborales”: frente a los ingresos, la remuneración de los trabajadores de producción representa apenas el 5,5% y el 4,1% los de administración.

No obstante, el futuro de EPM no es claro para nada, al menos en relación con su inversión en Hidroituango, que hasta julio de 2019 tenía un costo $9,9 billones y que va a tener un impacto impredecible sobre sus resultados y sobre su aporte a la ciudad. En la junta de la empresa se impusieron intereses mezquinos de sectores interesados en hacer negocios, y se ignoraron las advertencias de poblaciones y organizaciones sociales, que desde el principio advirtieron sobre la inconveniencia de un proyecto como ese, impuesto a cualquier costo, cuando en todo el planeta, las voces más ilustradas y sensatas promovían matrices energéticas completamente distintas.

Socavar la estabilidad de una empresa como EPM y crear las condiciones para que esta sea finalmente privatizada, ha sido una aspiración de los grupos económicos y políticos que siempre han manejado este país y que hoy se disputan el control de su junta directiva. Así los retrato un tuitero en relación con el desastre de Hidroituango: “el caso de la represa de Hidroituango resume casi todos los males de Antioquia y del país entero: politiqueros tradicionales involucrados, miles de millones perdidos, corrupción desmedida, malos diseños, comunidades atropelladas, paramilitares amenazando y destrucción ambiental”. (César José Serpa).

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