¿Qué difícil es aceptar?

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Por: Juan José Orrego López 

Colombia país maravilloso rodeado de inmensas riquezas humanas y naturales, regalo de mi Dios, está pasando instantes críticos, que si la vida nos diera permiso de borrarlos lo haría, pues no quisiera que esos instantes vividos quedaran en la historia del país, que seguro millones de colombianos lo aceptarían.

Pero qué diferencia, qué difícil es aceptar que a esa Colombia con su inmensa riqueza se viene dañando, por esa cultura de ocultar reos, lo que hace difícil aceptar quién o quiénes son culpables de los daños que hoy se viven. Son inocentes y honestos todos, pero señalan, sin aceptar que en el medio de ellos, muchos de esos que acusan y dicen ser dignos, crearon errores en el pasado que siguen vivos, sin importar el daño que hicieron y que siguen ratificando esa voz popular que les critica que primero ellos y luego el país, si queda algo.

Valorar lo que se vive y ajustar por el bien del país y la sociedad civil, sí que es difícil, donde esa ambición y poder de grandeza de unos que eligen seguir igual para poder aprovechar o quizás abusar más, antes de que otros corrijan y los dejen o los cojan con los bolsillos vacíos.

Qué difícil es aceptar el desorden estructural, los errores, vacíos en su interior en las mismas fuentes de formación académica, que en su caminar, han proporcionado, con excepciones, enseñanzas no acordes a las realidades que vive el país y el mundo. 

Es difícil reconocer las fallas institucionales sin control y a la deriva, muchas sin calidad humana no profesional para dar un buen servicio, donde se viene lesionando, dejando una inmensa desconfianza en la sociedad, que, de ser instituciones al servicio del país, se han vuelto lugares permisivos para el deterioro moral y ético que vive Colombia.

Pasa el tiempo y se van dejando enormes huellas por ese egoísmo y prepotencia de unos, que hace difícil aceptar verdades. La crisis hace retroceder al país con más desigualdades fruto de líderes que, en vez de corregir se ocultan por ese afán de lograr beneficios. Así está Colombia, llena de líderes en busca del poder y control del país.

Hoy es dónde se debe actuar integrados, dejando esos egoísmos, mentiras y aceptar errores, como negarle la razón al rival, impidiendo aportar soluciones y ocultar la verdad, prefiriendo dejar vivas esas inmensas dificultades acumuladas que hoy se viven.

La crisis refleja una nueva cara, quizás, escondida del país, que muestra esa calidad o carencia de líderes o gobernantes elegidos, que por tratar de ser y querer hacer para figurar, sin saber hacer, hoy son los que han aportado en complacencia de terceros, el deterioro o destrucción al país o regiones. Ejemplos de esto rodean a Colombia.

Dios quiera que el país no se vuelva a equivocar a futuro, donde hoy más que nunca, fruto de las experiencias vividas se requiere mucho cuidado, escogiendo ciudadanos más por valores y principios, que por emociones o ideologías.

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