Protestas campesinas y políticas agrarias: el enfoque equivocado

La minga indígena concluyó, pero el problema de fondo sigue vivo: en vez de aumentar la productividad del campo, el Ministerio de Agricultura lleva años tratando de apagar un sinnúmero de incendios sociales.

Enrique Herrera Araújo* (razonpublica.com)

Un rumbo equivocado

El ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR) perdió su rumbo desde hace un tiempo. Su propósito o su tarea central era elevar la todavía escasa productividad del campo colombiano, y en vez de eso lo pusieron a suscribir compromisos sociales.

El MADR no tuvo grandes apuestas ni se concentró en incrementar la competitividad y rentabilidad agraria, ni en la inserción a los mercados particularmente de los pequeños productores agrarios ni al desarrollo sostenible del mundo rural. Y como consecuencia de ello los rendimientos por hectáreas de café, arroz, maíz o yuca, al igual que la ganadería de leche y de carne, se quedaron por debajo de los promedios mundiales.

La lección de un vecino

Para compararnos con un vecino cercano: el ministerio de Agricultura y Riego de Perú ejecuta una Política Nacional Agraria con doce Ejes bien definidos, entre los cuales se destacan los siguientes:

  • manejo sostenible de agua y suelos;
  • infraestructura y tecnificación del riego;
  • financiamiento y seguro agrario;
  • innovación y tecnificación agraria;
  • gestión de riesgos y desastres, y
  • reconversión productiva y diversificación.

Pero en vez de seguir una política parecida, el MADR andaba —o anda— de paro en paro, sentado en las mesas de negociaciones cada vez que bloqueaban una vía y suscribiendo compromisos sociales que no podía cumplir. Lo social, sus movilizaciones y protestas impusieron la política pública agraria. Por eso el ministerio se gasta el presupuesto en la coyuntura, es decir, en ayudas directas a los productores y en subsidios a los precios.

El MADR andaba —o anda— de paro en paro, sentado en las mesas de negociaciones Por eso el ministerio se gasta el presupuesto en la coyuntura.

Casi nada se invierte en resolver la estructura, es decir: en otorgar seguridad jurídica a la propiedad rural o en infraestructura productiva, como decir las vías terciarias, el riego, el almacenamiento, la innovación o el avance tecnológico. Y mientras el Ministerio andaba en lo social aumentaron los costos de producción, disminuyó la rentabilidad, y muchos productores se quebraron.

Le recomendamos: Los retos del agro en Colombia.

Resistencias al cambio

No podemos subestimar la fuerza de la inercia, que mantiene amarrado al Ministerio a las cambiantes coyunturas sociales. La inercia es cómoda y no exige gran esfuerzo, pero también impide que las cosas cambien. El MADR tiene el desafío de romper el statu quo, no necesariamente a las malas, y en todo caso con argumentos y con inteligencia.

Foto: Ministerio de Agricultura
¿Tiene el Ministerio de Agricultura un norte claro?

No se trata de dejar a un lado el componente social, sino de entender que la manera seria de atender lo social es mejorar lo productivo: con mejores rentabilidades, mayor inclusión de los pequeños productores a los mercados y, por supuesto, aumentando sus ingresos y con la provisión de bienes públicos para el campo (carreteras, sistemas de riego, centrales de mercadeo…).

Pero cambiar el rumbo del MADR no será fácil por varios motivos: por la limitación de recursos, por la polarización y tensión sobre la tierra, porque las ideologías se tomaron el debate sobre el desarrollo rural, los TLCs y la inversión extranjera.

Además, porque en Colombia, al igual que en el mundo, las decisiones y la política están volviendo a las calles pero también entraron, para quedarse, a las redes sociales y lo que se asoma —en un año electoral— es una vuelta a la movilización ciudadana porque las masas se están tomando la política con marchas, mingas, paros, calles y redes.

Y es aquí donde la inercia asoma sus orejas en el MADR impidiendo que cambie de rumbo, que se mueva de lo social a mejorar la productividad, sostenibilidad y rentabilidad del agro. Así que, por ahora, las aguas no estarán calmas ni para el presidente Iván Duque ni para ningún mandatario democrático.

Los gobernantes necesitan de un “bombero social”, de alguien que se encargue de apagar incendios y conjurar huelgas o paros cívicos, de funcionarios que sepan dialogar con las comunidades, que conozcan y lean bien el territorio y que sean recursivos. En el caso de Duque, tal vez se necesite construir un pacto colectivo que deje atrás los debates más intransigentes y recalcitrantes de nuestra democracia.

Promesas incumplibles

La mayoría de los compromisos adquiridos por el gobierno anterior son incumplibles.

Incumplibles son los compromisos con las comunidades étnicas y los adquiridos en el diálogo social por el anterior gobierno, como también los del primer punto del Acuerdo de Paz —Reforma Rural Integral—. El marco fiscal de mediano plazo y la debilidad de las Agencias del sector no permiten cumplir esos acuerdos.

La lista de compromisos sociales y la desviación del foco del MADR tienen preso al Ministerio de Agricultura, pero también tiene minado al territorio nacional con bombas de movilizaciones sociales. La minga indígena del Cauca es una muestra de ello, y los paros que vendrán en este año electoral reafirmarán lo aquí dicho.

Puede leer: La minga indígena del Cauca: antecedentes y posibles desenlaces.

Demasiados espacios de diálogo

El siguiente mapa muestra las mesas constituidas para el diálogo social a lo largo del territorio nacional en las que participa el MADR.

mapa colombia

Fuente: datos del Viceministerio de Desarrollo Rural.

A juzgar por el Informe de Gestión del MADR de agosto de 2018, estos son algunos de los espacios abiertos para el diálogo nacional y regional donde participa el Ministerio:

Espacios Nacionales

  1. Mesa Única Nacional de la Cumbre Agraria Campesina Étnica y Popular (CACEP)

Este espacio surgió a raíz de los paros agrarios de 2013 y fue formalizado por el Decreto 870 de 2014, que a su vez crea cinco espacios regionales de interlocución o cinco Mesas de Interlocución de Acuerdos (MIA). En el CACEP confluyen once organizaciones nacionales de carácter multiétnico y campesino:

La manera seria de atender lo social es mejorar lo productivo: con mejores rentabilidades, mayor inclusión aumentando sus ingresos.
  1. Marcha Patriótica;
  2. Coordinador Nacional Agrario (CNA);
  3. Congreso de los Pueblos;
  4. Proceso de Comunidades Negras (PCN);
  5. Mesa de Unidad Agraria (MUA);
  6. Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia (COMOSOC);
  7. Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC);
  8. Movimiento por la Constituyente Popular (MCP);
  9. Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO);
  10. Asociación nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC), y
  11. Asociación Campesina Popular.
    1. Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Es un espacio nacional de diálogo formalizado a través de la Resolución 070 de 2016 del MADR.
    2. Espacio de diálogo de la población Rom. Liderado por el Ministerio del Interior. El MADR participa en la adjudicación de tierras para dicha comunidad.
    3.  Mesa Permanente de Concertación (MPC). Creada a través del Decreto 1397 de 1996. Es el espacio natural de concertación entre los representantes indígenas y el Estado.
    4. Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI). Constituida mediante el Decreto 1397 de 1996. Allí se acuerdan las decisiones relacionadas con el acceso a tierras de las comunidades indígenas, la ampliación, constitución y saneamiento de resguardos indígenas, seguimiento a la inversión presupuestal para el acceso a tierras.
  12. Espacios regionales 
    1. Cauca
      1. Mesa de Interlocución de Acuerdos (MIA) del Cauca. Creada por el Decreto 870 DE 2014 para la interlocución con la Cumbre Agraria y las otras mesas regionales.
      2. ANUC Cauca. Creado mediante Resolución 754 de 2018 “Por la cual se formaliza la mesa por la vida y derechos humanos con la ANUC Cauca”.
      3. AFROCAUCANA. Surgió de las distintas movilizaciones de las comunidades afro del norte del Cauca, representados por la organización ACON.
      4. Consejo regional indígena del Cauca (CRIC). Conformado por el 95 por ciento de las comunidades indígenas del Cauca. El espacio fue creado por el Decreto 1811 de 2017, que además dio origen a una comisión para el desarrollo integral de la política indígena.
      5. Pueblo Totoroez. Creado después del bloqueo en la vía Popayán-Neiva en junio de 2017.
    2. Chocó
      1. Minga indígena Chocó. Se formó a raíz de las movilizaciones de dichas comunidades en el Chocó.
      2. Paro cívico del Chocó. Creado por las movilizaciones en el departamento entre agosto de 2016 y mayo de 2017.
    3. Córdoba 
      1. ANUC Córdoba, a raíz de las protestas campesinas en el departamento.
    4. Norte de Santander
      1. Sentencia T-052 de 2017 . El artículo sexto de este fallo de la Corte Constitucional ordenó “la creación de una Mesa Consultiva entre la comunidad indígena Barí y ASCAMCAT, con el acompañamiento de la ONIC y ANZORC, así como del Ministerio de Agricultura, entidad que la coordinará, presidirá y liderará”..
      2. MIA Catatumbo. Constituido mediante el Decreto 870 de 2014.
    5. Valle del Cauca
      1. Paro de Buenaventura. Se formó a raíz de las protestas organizadas durante 20 días en el mes de mayo de 2017. El espacio fue formalizado por el Decreto 1812 de 2017.
Foto: Ministerio de Agricultura
¿En qué quedan los acuerdos con los distintos grupos que están relacionados con el agro?

Todo lo anterior sin contar los 170 convenios que suscribió el MADR entre 2015 y 2016 con las organizaciones de la cumbre agraria campesina, étnica y popular, ni los acuerdos con las Dignidades Agropecuarias.

Esta proliferación de mesas para el diálogo social desgasta al Gobierno, le formula la agenda, compromete su presupuesto e impide que el MADR cambie de rumbo, que se mueva de lo social a mejorar la productividad, sostenibilidad y rentabilidad del agro.

El panorama es complejo y el terreno es pantanoso. Es bien probable que la situación se recrudezca en los próximos meses- si es que el gobierno no acierta en el manejo de las movilizaciones sociales-.

Lea en Razón Pública: Coseche y venda a la fija: una mala idea para apoyar al campo

Ya es hora de que el presidente Duque diga cómo recibió el sector, que “sincere” las cuentas y explique qué puede cumplir —y qué no puede cumplir— de los muchos compromisos que heredó.

* Abogado, especialista en desarrollo regional y magister artis en gestión pública, experto en tierras y desarrollo rural.

@enriqueha

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