Prioridades equivocadas

Emisión

Por Octavio Quintero, El Satélite

Pronostica el escritor Dani Rodrik que la poscovid exigirá una nueva política económica global por parte de los organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial más acorde con las necesidades de cada país. “No es que estemos ante el ocaso de la globalización, sino ante el desarraigo teórico de una hiperglobalización en la que todos los problemas del mundo tenían una única solución: el ajuste fiscal”, añade.

Ya cayó en la Unión Europea (UE) la regla fiscal, cinturón de castidad fiscal que ponía techo al endeudamiento público de los Estados miembros, limitando la gestión de los gobiernos en la busca de recursos para paliar las afugias de la población, así estuviera al borde del hambre (Grecia, 2015, un ejemplo).

Según Rodrik, los organismos internacionales tendrán, de ahora en adelante, que ajustarse a las circunstancias propias de cada país, y no el país en afugias a las condiciones inelásticas de esos organismos: el caso Argentina hoy, es un buen escenario para ver si se confirma lo predicho.

A propósito, los neoliberales criollos, que siguen manejando los hilos de las finanzas públicas del país, andan alebrestados porque cayó también la regla fiscal en Colombia, con el fin de darle margen al Gobierno de gestionar recursos para afrontar la poscovid. Ponen de mampara el alto endeudamiento público en proporción al PIB que, estiman, llegará al 66%, algo que mirarán con recelo las calificadoras de riesgo. O sea, los monetaristas criollos, a quienes los principales medios les baten incienso, son de la escuela de la hiperglobalización, en términos de Rodrik.

Mirando a la UE, resalta la abundante emisión autorizada por el BCE (Banco Central, cerca de un billón 750.000 millones de euros) para ayudar a los países a salvar empresas y revitalizar el aparato productivo, sin olvidar que todo pasa por la capacidad de compra de los consumidores: España acaba de sumarse a la lista de países europeos de ingreso mínimo contra la pobreza. Aquí en Colombia anda dando vueltas en el Congreso un proyecto ídem, con el ministro de Hacienda “deshojando la margarita”.

Ni siquiera hemos reparado seriamente en el inmenso regalo que el Banco de la República (BR), en connivencia con el Gobierno, le hiciera a la banca privada al bajarle los encajes (9,4 billones de pesos), plata gratis que, mediante decreto de emergencia (562) tendrá que colocar a interés en bonos del Estado ganándose, según estimativos, $500.000 millones. La pregunta del millón (literalmente) es: ¿Por qué el Gobierno no pidió ese crédito directamente al emisor, ahorrándose la vuelta por la banca privada y el costo financiero? Si de verdad los monetaristas criollos andan preocupados por el alto endeudamiento del país, pudieron haber aconsejado la emisión directa, descargando del servicio de la deuda semejante platal que se le regala a la banca. Y así, se pudieran encontrar ejemplos parecidos en donde la gran tragedia sanitaria del país se va convirtiendo en un gran negocio de la banca, y del comercio de importación, por el día sin IVA.

Así que la preocupación por el alto endeudamiento del país no debe ser por el qué sino por el cómo. Eso sería, interpretando a Rodrik, ajustarse a las necesidades del país, y no ajustar el país a los intereses particulares de la banca y el comercio, en el caso en comento.

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