¿Por qué atacan la inteligencia militar?

Por Gral. Néstor Ramírez Mejía 

Independientemente de si se violó o no “la ley de inteligencia” por miembros del Ejército, lo que determinaría la investigación en curso, es necesario anticipar algunas consideraciones sobre este sonado caso.

Para empezar, sorprende la ignorancia de los medios sobre la inteligencia y su funcionamiento, y de paso la subestimación de la seguridad y la defensa nacional. Incluso algunos medios han sobrepasado las fronteras de la ley al violarlas, ya sea al buscar o revelar piezas de la reserva sumarial, en otras ocasiones al establecer asociaciones con infiltrados, que delinquen revelando documentos y diversas acciones clasificadas como secretas, con diversos propósitos, en algunos casos de deslegitimar la institucionalidad.

Con referencia a lo que se denomina ‘perfilados’, se volvería interminable la lista de entidades, empezando por Google, donde se encuentra la hoja de vida de las personas, detalles sobre su vida, trayectoria y entorno, que han sido conocidas por un hecho especial. En el caso que nos ocupa, y en Colombia en particular, por orden de la misión constitucional, lo que se denomina en inteligencia fuentes abiertas.

En lo que llaman los medios ‘carpetas secretas’ –en realidad subarchivos, uno de ellos de personas– en las cuales se llevan datos, probablemente de connotados personajes de la república, personas de todos los sectores o hasta directores de la misma organización que han adelantado cursos que le interesan a la institución.

También, por supuesto, personas que atacan la democracia liberal y delincuentes, sin que ello signifique que a las primeras se las considere criminales, pues la inteligencia no juzga, persigue o premia a nadie. Su contenido permite exclusivamente una consulta rápida que facilite la obtención de elementos de juicio, para la detección temprana de potenciales perturbaciones y amenazas a la seguridad y la defensa nacional, al igual que la escogencia de las mejores opciones en la planeación de operaciones.

Finalmente, hay que desencantar a quienes ven divisiones dentro de una institución apolítica, jerarquizada, disciplinada, basada en valores y principios, cuyos miembros sacrifican su integridad personal y su vida por los colombianos, al confundir individuos con el todo que, como en cualquier institución, le causan daño a esta.

La inteligencia siempre será el talón de Aquiles de la integridad del Estado, pues resulta ser, en todo momento, la herramienta ideal y oportuna para utilizarse contra la misma legalidad estatal.

General Néstor Ramírez Mejía

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