Petróleo, combustible para el nuevo gobierno

Foto ECOPETROL

Por Salvador Álvarez

El presidente que elija Colombia tiene la oportunidad de aprovechar la bonanza petrolera para corregir los desaciertos de este y anteriores gobiernos que burocratizaron el país, lo endeudaron, acabaron con la producción industrial y agropecuaria nacional y convirtieron la democracia en sinónimo de corrupción.

Colombia, cuya producción petrolera está en descenso puede aprovechar la desaparición del petróleo ruso del escenario occidental atrayendo las inversiones de las multinacionales petroleras en la búsqueda de nuevas reservas, ampliar y modernizar su infraestructura de producción y de transporte de exportación.

El gas natural es también otra fuente de ingresos explotada en menor escala por el país y ahora tiene la oportunidad de desarrollar como un recurso adicional para la exportación ante la inmediata mayor demanda internacional y que ha dado lugar a que Estados Unidos busque ahora a Venezuela, el principal productor mundial de petróleo por el volumen de sus reservas, pasando por encima de las sanciones que han bloqueado económicamente al vecino país.

Si es Gustavo Petro, indudablemente tendrá que modificar su posición política y asumir una política de gobierno para no desperdiciar una herramienta fundamental no solo para el pago de la excesiva deuda externa y el déficit comercial y fiscal del país sino para cumplir muchas de sus populistas propuestas electorales orientadas a reducir la pobreza que afecta a la mitad de los colombianos.

Si es cualquiera de los otros candidatos, el país tendrá que exigirle corregir los vicios heredados que convirtieron a ECOPETROL en el más apetecido botín político con una sobredimensionada burocracia nacional e internacional disimulada bajo un esquema de «grupo empresarial» que despedazó la primera empresa industrial y comercial del país.

De un presidente y ocho vicepresidentes que administraban la exploración, producción, refinación y comercialización del petróleo y el gas hasta el año 2000, el neoliberal Grupo ECOPETROL está constituido por 20 presidentes y todo tipo de vicepresidentes. La fronda burocrática mejor pagada de Colombia.

Del patrimonio que atrajo a los inversionistas privados a comienzos de este siglo, han desaparecido activos o los han disfrazado como nuevas empresas adscritas al Grupo: ECOGAS, convertida en Transportadora Internacional de Gas para venderla, el Distrito de Oleoductos y Poliductos que estaba a cargo de un vicepresidente, convertido en la empresa SENIT para crearle cargos de presidente y vicepresidentes, gerentes, supervisores y nuevos empleados.

La Refinería de Cartagena que antes estaba adscrita a la vicepresidencia de Refinación, se convirtió en REFICAR, con presidente y vicepresidentes, varios de los cuales han sido cuestionados públicamente y sus actuaciones investigadas no solo por la Contraloría General de la República sino por la Fiscalía General de la Nación.

Sea cual sea el presidente de Colombia, si de verdad existe una democracia representativa, el nuevo Congreso de la República deberá ejercer el control y poner coto al despilfarro y corrupción que también aprovechan por la vía de las regalías petroleras, los impuestos y sobretasas a los combustibles los alcaldes, gobernadores y hasta organizaciones tan suigeneris como las asociaciones de municipios y departamentos.

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