Periodismo

Y está bajo la denominación de "periodismociudadano.com"

Guillermo Zuluaga

Al principio fue la palabra y la palabra se hizo verbo: soñar, anhelar, comparar, construir, escuchar…

Y enseguida se hizo sustantivo: universidad, lectura, aprendizaje, camino, responsabilidad, reto, conversación.

Es quizá la palabra más repetida en mi vida. Es tan importante que llevo una frase alusiva tatuada a mi piel. La llevo en mi pellejo. Como dirían las Escrituras: en una palabra todo mi Ser. Mi esencia, mi identidad.

Pero es ante todo una acción.

La palabra que es oficio, profesión o vocación, de nuevo dentro de unos días estará celebrando su día clásico -no el que por ley hace más de una década- sino ese que, por tiempos, se ha reconocido. Así que de nuevo llegarán a nuestras pantallas o en sobres, frases recordándonos lo valioso de nuestra labor: de nuevo la manida aquella de Kapuscinski: ”antes que ser buen periodista hay que ser buena persona” (¡una verdadera prueba de creatividad de quienes la envían!). Y de nuevo me preguntaré si los ingenieros, los abogados, los médicos,… si acaso a ellos se permite ser malas personas y al tiempo ser excelentes profesionales. En fin, el periodismo volverá a estar en boca de tantos en los primeros días de febrero.

Pero más allá de sus “lugares comunes” lo interesante es preguntarnos por lo que esta palabra significa en estos tiempos. Y no hay tantas respuestas.

Porque la palabra deviene en un reproche, una queja. Ir a un evento académico de periodistas es prepararse para escuchar acerca de sus defectos, de sus sinsentidos. Merecido por cierto. En estos días, por ejemplo, es noticia una periodista. Se dice que sus informes se vuelven virales dado su estilo, su lenguaje. En las facultades se decía que si el periodista estaba por encima de la noticia algo andaba mal en el oficio. De hecho, también lo recordó Tomás Eloy Martínez cuando decía que el periodismo no es un circo donde nosotros andamos exhibiéndonos, sino que es ante todo un servicio social. La situación hace pensar en aquel aforismo de que si un perro mordía a un hombre no era noticia y sí, si el hombre mordía al perro (en efecto terminó por ocurrir)….pero ahora parece que ya no importa ese inverosímil suceso, sino que lo que importa es el o la colega que está contando sobre el hombre que mordió al perro…ahí vamos.

Hubo un tiempo en que el periodismo era la posibilidad de servir –o eso se esperaba-, y ahora ya ni eso importa. Era un tema de ética, pero ni siquiera pasa ya por la estética. Ahora los medios de comunicación y los periodistas quieren ser tendencia. Y entonces ya los periodistas no escriben, no hablan, no graban imágenes pensando en sus públicos sino pensando en seguidores. El periodismo que alguna vez calificara Alberto Aguirre de “partisano” dadas sus inclinaciones partidistas, en estos tiempos se ha vuelto un “periodismo tendencioso”.

Periodismo, esa palabra que es sustantivo, acción, reproche… se torna un sinsabor.

Porque, claro, los medios de comunicación, ante la arremetida de las redes sociales, ante la pérdida de influencia y, por supuesto, de pauta, también han caído en ese triste juego de buscar ser tendencia. Y si muchos periodistas ya quieren competir con los influencers, los grandes medios buscan competirles a las redes sociales. Y eso se nota hasta con solo mirar titulares o leads: ya han dejado de aparecer esas frases en negrilla, creativas y sesudas, esos “enganches”, esas “carnadas”, de que nos hablaron en las facultades… ahora: después de una fotografía o una frase insulsa, el titular fue reemplazado por preguntas de “si quieres saber más”… sigue esta nota, sigue este link, busca la bio….

Y al tiempo del sinsabor, uno podría decir que el Periodismo, el gran periodismo, es un sinsentido. Que está muerto, firmar el acta de defunción de este oficio. Sin embargo, aquí estamos tecleando, pensando, recordando, tecleando, cuestionando, tecleando… hay que aceptar que es lo que sabemos hacer, lo que siempre quisimos hacer, lo que nos hace, y vale la pena seguir intentando…

El periodismo casi siempre mira hacia afuera, pero valdría la pena mirar hacia adentro.

En estas calendas el mejor regalo que podría hacerse el periodismo a sí mismo sería reflexionar y volver por sus raíces: pensar en eso que lo hizo grande: ser un contrapoder, ser denuncia, ser voz de quienes no tienen, ayudar a generar sentido de pertenencia, en una Nación de desencuentros, ser la oportunidad de encontrarnos, de reconocernos y de pensarnos a futuro en torno a la palabra.

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: [email protected]

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