Nueva era

La victoria electoral de Gustavo Petro. Foto: YURI CORTEZ / AFP

Por Juan Carlos Rincón Domínguez, Londres

La victoria democrática de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales en Colombia este domingo 19 de junio, es un aire de tranquilidad y el descanso de una campaña política que llegó a extremos de irracionalidad, mentira, odio y vulgaridad dignos de sociedades tribales, corruptas y oscurantistas.
Pero es innegable y muy seria la división del país. Claro que la fractura viene de tiempos anteriores a Petro; sus raíces son mucho más lejanas.

Creo muy grave y significativo que 10.5 millones de ciudadanos del país hayan votado por un absoluto desconocido impreparado y sin programa (Rodolfo Hernández), y que la victoria de Gustavo Petro sea por el mínimo, apenas con un 50.5% de los votos (11.2 millones) entre los 22.6 millones depositados.
El desafío es mayúsculo!.

Pero hay un gran cambio y un salto adelante: Petro llega a la presidencia con 3.2 millones de votos más que los que consiguió en 2018; un aumento del 40% entre sus seguidores!

Esperemos que ese respaldo siga creciendo y confiemos que la oposición sea sana y le permita gobernar, que lo haga bien y que le cambie la perspectiva al menos a un 20% de quienes votaron en su contra o se abstuvieron. 

Es la primera oportunidad de gobernar para la izquierda, un momento único e histórico que ojalá sirva para cerrar la brecha y reconstruir el país. 

Se necesita compromiso serio de todos los sectores en Colombia y está en manos del nuevo presidente y de su equipo de gobierno, el dar un viraje hacia adelante y cambiar gradualmente las dinámicas nócivas que siguen impidiendo el desarrollo equilibrado del país, tales como la corrupción, la inequidad social, la marginalidad creciente, la brecha social, las barreras de clases, la violencia (delincuencial, del narcotráfico, social, verbal) y el inmovilismo político.

Habrá que ser muy pacientes porque el gobierno de Petro tendrá mucha oposición y el cuatrenio 2022-2026 será de 4 años difíciles, en vista de que casi la mitad del país no quiere el cambio.

Esos 10.5 millones de colombianos (el 20% de la población) representan un rechazo, a veces irracional e infundado, a un cambio social. Es casi la misma votación (10.4 millones) que eligió a Iván Duque en 2018. Son los mismos sectores que rechazaron el acuerdo final de paz con las Farc, que olvidan y desconocen las amnistías e indultos con los desaparecidos y desmovilizados M-19 y EPL, que detestan a Petro y la izquierda en una dialéctica ciega, sorda y visceral, sin importar sus programas y proyecto de país sino por ser una opción diferente. 

Tristemente es una realidad con la que debemos contar. Ese es el lastre, pero esa oposición no ha aumentado, esa derecha se estancó!.

Hay esperanza y un objetivo claro del Pacto Histórico de cerrar la brecha y realizar un gobierno progresista de corte social demócrata. Confiemos en que Petro logrará liderarlo y será bien superior al desastroso del destemplado Iván Duque quien tenía el compromiso de implementar los acuerdos de paz y los desconoció, fracturó totalmente el país, permitió el incremento de la corrupción y la violencia, y su contribución a las clases media y pobre del país fue mínima y lejana. 

La oposicion de la derecha, de esa «maquinaria» será permanente y envalentonados por ese 47% de votos de Rodolfo Hernández, harán lo imposible para torpedear un buen gobierno de Petro y la izquierda. 

Así que a defender el cambio histórico y que el Pacto sea exitoso en el proceso.

Seamos optimistas con la victoria de Petro. No tiene margen para equivocarse porque le cerraría por otros decenios la puerta a la izquierda y al país.

Tal vez tendremos un cuatrenio conflictivo pero no un país paralizado, ni estancado ni en retroceso, como ha señalado atemorizando la derecha colombiana. Pero la izquierda moderna es pragmática y hay muchos colombianos de esa línea y centristas, comprometidos con un cambio positivo. 

Claro que Petro tendrá que navegar en un mar agitado y enfrentar aguas tempestuosas, pero del rumbo acertado y realista que adopte dependerá llegar a buen puerto. 

Por encima de nuestras creencias y fidelidades políticas está el bien común y la estabilidad y progreso del país.

Buen viento y buena mar para el nuevo mandatario en el primer cuatrenio de la izquierda en 212 años de historia de Colombia.

«Creo que desde la distancia, alejado del triunfalismo y la polarización del país, la lectura es mas serena y crítica. Vienen 4 años para mi definitivos en la historia de Colombia para realmente aclimatar la paz y enderezar el rumbo o terminar de perderlo. Hay que sanar el tejido social y generar un compromiso de progreso y mayor equilibrio y armonía social. Son inmensos los problemas, pero hay que ser optimistas. El primer año del gobierno Petro será clave porque medirá el nivel de rechazo y de apoyo en el ejercicio de gobierno, la realidad del congreso con minorías y la paciencia del pueblo y los empresarios».

Juan Carlos Rincón Domínguez 
Londres, madrugada Junio 20, 2022.

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