# Nos están matando

Herido por sus asaltantes, se defendió y los mató. Video en manos de las autoridades

Por Andreas Mariano Althoff Ospina, profesional en Historia y Geografía de la Universidad de Bonn, Alemania. Magister en Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda.

Tres delincuentes menos en Bogotá y un médico que logró salvar sus pertenencias y su propia vida. A primera vista es una buena noticia porque se acabó con la carrera criminal de tres personas y se salvó la vida de un trabajador colombiano que suele salvar las vidas de los demás. En el sentido común el médico hizo un gran acto civil al protegerse a sí mismo y por haber liberado a la sociedad de tres personas altamente peligrosas que probablemente hubiesen cometido más delitos. El médico actúo de manera proporcional defendiéndose legítimamente. 

Por otra parte, es también una noticia triste. Triste porque demuestra que en Colombia existen personas que piensan que el crimen paga o que ven en el delito la forma más adecuada para solucionar sus problemas financieros. Lastimosamente y aunque duela decirlo, los criminales en muchas ocasiones no están equivocados.

El ex presidente Juan Manuel Santos mostró a Colombia que entre más atroces los crímenes, más altas las “recompensas”. Criminales de guerra de las FARC hoy en día están en el Congreso y no en la cárcel. De tal manera la ciudadanía ha recibido por parte de su jefe de Estado el claro mensaje de que el crimen efectivamente puede pagar en Colombia dependiendo de quien lo comete. Y no es solo la clase política, la que ha mandado ese mensaje, sino también la desprestigiada justicia colombiana que tiene al país con vergonzosas tasas de impunidad.

Actores criminales están matando al ciudadano colombiano. Sólo en el año 2019 se registraron 12.825 homicidios en Colombia, lo que casi equivale a la población de Jericó, Antioquia. La tasa de homicidios fue de 25.4 por 100.000 habitantes. Aparte de esto, la seguridad en Colombia también se ve afectada por la migración venezolana, el país del mundo con la tasa más alta de homicidios (60.3 por 100.000).[1] Es difícil obtener claridad sobre las causas del homicidio en Colombia, en muchos casos pueden ser ajustes de cuenta por narcotráfico, en otros casos se trata de homicidios durante actos de robo. 

Como sucede en muchos países, el delincuente anda ilegalmente armado, pero el ciudadano de bien[2] no puede armarse legalmente de manera fácil. En Colombia se ven suficientes casos de ciudadanos asesinados, el Estado fracasa en proteger a sus ciudadanos, pero también fracasa en establecer las normas legales para que el ciudadano no criminal se pueda proteger a sí mismo. El caso del médico marca una excepción porque al parecer fue pura coincidencia el hecho de que ladrones querían robar a una persona con salvoconducto. 

El debate sobre el libre porte de armas es de los más difíciles que existen en temas de políticas de seguridad, ya que cuenta con argumentos poderosos tanto en el uno como en el otro espectro y el espacio del presente artículo no permite entrar en detalle.

Pero es indiscutible que la política y la justicia de nuestro país deben establecer por un lado políticas sociales que eviten que jóvenes compatriotas se meten en la delincuencia, y por otro lado promover leyes que faciliten la protección efectiva del ciudadano en su vida cotidiana y darle facultades más amplias a la fuerza pública en su lucha contra la delincuencia.

Es tiempo de que el Estado colombiano tome decisiones para frenar los asesinatos constantes contra sus ciudadanos.


[1] Fuente: InSight Crime: https://es.insightcrime.org/noticias/analisis/balance-homicidios-2019/

Medicina Legal estima que fueron menos homicidios en Colombia (11.630).

[2] Se define como ciudadano de bien aquel ciudadano que no comete delitos y que nunca fue condenado penalmente.

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