Nacidos el 10 de junio: EL MALPENSANTE BADA

Foto Castaño Castillo y Bada (derecha) en el festival de la revista El Malpensante (odg)

Por Oscar Domínguez Giraldo

Enfant terrible del periodismo cultural, Ricardo Bada, “español ginecológico”, está de muchos 82 años este 10 de junio día de Santa Margarita y de San Bogumilo (¿). Japiberdi.

Para venir a Colombia la última vez, este abuelo que ennietece en Colonia, Alemania, se olvidó del veto que se había impuesto de no atravesar más el charco. Sus cofrades de la revista El Malpensante, Andrés Hoyos, su esposa Rocío Arias e Iván, el bebé que estaba próximo a “acigüeñizar”, lo invitaron hace años a uno de sus festivales en los que compartió vivencias de inmigrante y habló de sus audacias literarias. 

La Universidad EAFIT, de Medellín, lo tuvo en su jurisdicción hablando sobre la obra de su amado Juan Ramón Jiménez. Y en Otraparte, de  Envigado, a un suspiro de Medellín, el irónico, sarcástico y perfeccionista andaluz, nieto de Remedios y Manuela, dio una charla sobre uno de sus oficios: el de traductor-traidor.  

Mejor telonero que su amigo y anfitrión Héctor Abad – que ahora anda de mucha película dirigida por Fernando Trueba- no habrían podido invitar. 

En Bogotá, Bada recibió un inesperado – para él- homenaje del  fundador de la emisora HJCK, Álvaro Castaño Castillo quien abandonó su biblioteca solo para confesar que en el sonetista libidinoso de Huelva, reconoce a su maestro en periodismo cultural.  

Muchos le pusimos papel carbón al homenaje. Me pongo en primera fila pues he sido “víctima” de sus enseñanzas desde cuando era mi jefe en la DW La Voz de Alemania. Le debo más de una llamada a las 4 de la mañana para que informara a la vieja Europa sobre algún despropósito ocurrido en Locombia. 

[Cuando salió del aire la emisión en español de la DW, Bada escribió: “El 31 de diciembre de 1999 terminaron las emisiones vía satélite, en español, de la Radio Deutsche Welle, la BBC alemana. En sus redacciones en nuestro idioma me desempeñé a partir de enero 1965 y mi voz fue la última que se oyó a través de sus micrófonos, cuando presenté y despedí la última edición del informativo diario en vivo, de ½ hora de duración, llamado “¡Buenos días, América!”, un informativo del que fui su conductor principal, unas 120 semanas de las 260 que duró, puesto que lo iniciamos en enero de 1995”]. 

Castaño ya no es de la partida pero decidió cumplir años el 9 de junio, la víspera de su amigo Ricardo. (Ayer ÁlvaroHJCK habría cumplido 101 abriles). 

Bada devolvió favores y dijo que “el asunto es al revés”. Es artículo casi de fe que más de una vez celebraron sus cumpleaños en París. (También en París, Bada solía almorzar en la brasserie Lipp con Álvaro Mutis, quien lo condecoró con esta metáfora: “Eres un estajanovista de la amistad”).  

Castaño Álvaro recordó que lo máximo que ha escuchado en reportajes de radio cultural, ha sido un informe de Bada Ricardo para la DW  a la muerte de su amigo el cronopio Julio Cortázar quien arrastraba la erre como si fuera una carrito de lata. El informe  incluye  la voz de   Cortázar en su contestador automático diciendo que no está, y pidiendo que le dejen la razón.  

Aparte de ser un lector consumado con una voz en la que no se oculta el sol, Bada es colombianólogo feliz. Difícil encontrar alguien  que tenga tantos colombianos principales en su hoja debida. De García Márquez revisó y publicó en alemán su obra periodística. 

Nada se le ha quedado entre el tintero, algo que rima con su condición de “republicano agnóstico”, enemigo íntimo del “inferiocre” Franco, que no tiene interés en reencarnar… salvo en un cuento o un fandango, en su amada Jane Austen, la novelista inglesa, en alguna de las jijuemil películas que ha disfrutado como cinéfilo voraz, en una “doncella desdoncellada”, o  en su diario que escribe en un  español siempre exquisito y que pueden rastrear en www.fronterad.com.  

Escribe para muchas imprentas incluida la de El Espectador. Búsquenlo en La Jornada, de México, y en muchos lugares más. Tío Google los asistirá. No nació para el reposo.

Este encantador de serpientes ennietece de vieja data al lado de  Diny, su esposa neerlandesa, su arma secreta y pública. 

No sé pensando en quien (¿¡) dijo que “el amor consiste en envejecer junto a una persona, aguantándose las ganas de retorcerle el pescuezo, y de que se lo tuerzan a uno”.  (Estas líneas han sido sometidas a latonería y pintura).

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