Mi Café: Con pandemia y sin gripa

El descuido al estornudar y toser convertía la gripa en epidemia. Imagen Canales Mapfre

Por William Giraldo Ceballos

Lavarse las manos de manera frecuente y usar tapabocas para defenderse del Covid redujo la propagación de enfermedades comunes como la gripa.

No hay estadísticas todavía, pero al margen de la pandemia y sus mortales consecuencias, no apareció en el último año, ningunéense contagio gripal o conjuntivo con los nombres coloquiales que se acostumbra como «el abrazo del oso» o «la mirada china» y tampoco los simples resfriados.

Los médicos advertían permanentemente y no se hacía caso: a las personas contagiadas con gripas les aconsejaban no saludar de mano y usar mascarilla, pero incluso las personas sanas insistían en dar la mano a los enfermos.

Hoy, podría afirmarse, las medidas de bioseguridad frente a la pandemia hicieron más limpia, más sana a la gente y a pesar de las bajas temperaturas y a las temporadas lluviosas de estos dos últimos años, el número de pacientes por enfermedades pulmonares, particularmente niños, se redujo sustancialmente.

«No hay mal que por bien no venga» según el refrán popular y así se está cumpliendo.

La enseñanza que deja el Covid es la necesidad de aplicar esas recomendaciones de higiene personal que los médicos siempre han hecho y que la gente siempre pasó por alto.

No hay que «lavarse las manos» figurativamente para evadir responsabilidades frente a los demás

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