Mentiras oficiales para los medios: Fracking solución para la “escasez”

Imagen Inteligencia Petrolera

Por William Giraldo C.

Investida con la autoridad del cargo, la Ministra de Minas y Energía María Fernández Suárez, dramatizó en rueda de prensa el oscuro panorama que se les acerca a los colombianos ante una inminente escasez de gas natural que obligaría a una costosa importación del combustible que duplicaría el precio a los consumidores.

De inmediato los medios le dieron toda la credibilidad a la ministra y le hicieron juego al tremendismo oficial que, detrás de la noticia, promueve la adopción del fracking para optimizar la producción de hidrocarburos que, contrario a las voces ambientalistas que advierten de una eventual catástrofe ambiental en Colombia, ese sistema ha permitido recuperar miles de millones de reservas petrolíferas en el mundo.

El país quemó, botó a la atmosfera miles de millones de pies cúbicos de gas natural durante más de 80 años y solo a partir del gobierno de Virgilio Barco se impulsó el desarrollo de las reservas de gas natural para su aprovechamiento en la industria y en los hogares de los colombianos.

ECOPETROL, con la creación a su cargo de la Empresa Colombiana de Gas, ECOGAS, lideró con multimillonarias inversiones la construcción de las plantas de secado y de los gasoductos que llevaran el combustible a las puertas de los municipios para que empresas privadas especializadas se hicieran cargo de la distribución a los domicilios de los colombianos.

Economicamente ECOGAS resultó ser una más de las joyas del Estado y la vendió.

Hay mucho más detrás de las declaraciones del gobierno: un posible incremento en los precios del gas natural en el futuro más cercano y la ambientación con miedo para que los colombianos acepten la aplicación del fracking como única alternativa para garantizar la autosuficiencia del combustible y, de paso, incrementar la producción de petróleo que tan cara le está saliendo al país a través de los precios de la gasolina en el más extraño y oscuro régimen de “libertad” de precios con el que embaucaron a Colombia a finales del siglo pasado.

Entonces, decía la ministra Fernández en su rueda de prensa, que las últimas estadísticas muestran un descenso en las reservas de gas al nivel de hace 40 años. Pero hace cuarenta años no había medición del hidrocarburo que se estaba desperdiciando en las teas de seguridad de los pozos en campos en donde el gas se encontraba asociado al petróleo.

Habló, eso sí, del adelanto de estudios para evaluar la posibilidad de aplicar la técnica del fracking en Colombia.

Hay expertos ambientalistas y expertos de la industria petrolera defendiendo sus puntos de vista en contra los primeros y en favor los segundos.

Pero no han dicho nada sobre la irresponsabilidad ambiental que arrastra la producción petrolera colombiana en ya cerca de cien años.

Jorge Gualdrón un experimentado ingeniero de petróleos que trabajó en ECOPETROL y algunas multinacionales sostiene que antes de entrar a debatir el si o el no del fracking hay “que sanear el pasivo ambiental de los cuatro mil (4.000) pozos “en estado suspendido” que deben ser abandonados técnicamente o puestos de nuevo a producir”.

Gualdrón sostiene que el gobierno y la industria deben “fondear” financieramente la recuperación ambiental con el taponamiento y abandono seguro de los pozos suspendidos o iniciar su operación, incluso de los llamados “pozos huérfanos”.

Para este experto hay que hacer un inventario del pasivo ambiental y solucionarlo para entrar luego a aplicar el controvertido sistema de producción.

“Si se aplica el fracking en la cuenca petrolera del Magdalena Medio, por ejemplo, tendríamos que sanar primero todo el daño ambiental que tenemos en Lizama, La Cira, la ciénaga de San Silvestre, etc..

“Sería necesario el plan de descontaminación financiado y administrado a través de una fiduciaria y, una vez lograda la descontaminación, se pueden abrir las licencias para que entre a trabajar el fracking sin pasivos ambientales”, agregó.

Gualdrón está de acuerdo en que se incorpore la técnica del frackin para la producción petrolera colombiana con la advertencia de que los problemas ambientales del pasado y los que aún subsisten se deben a la falta de ética industrial al no cumplir rigurosamente con las normas técnicas que, para el futuro uso de nuevos sistemas deben ser de obligatorio cumplimiento bajo la vigilancia de autoridades competentes.

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