Martes de luenga lengua:Gerundio, direccionar, lenguaje incluyente, susceptible

Por Efraim Osorio/LA PATRIA

El siguiente, el ejemplo clásico de un gerundio mal empleado: “…los letreros en las puertas de las casas ofreciendo tapabocas…” (El Tiempo, Melba Escobar, 11/5/2020). He sostenido que si una construcción gramatical suena mal no es castiza, porque la armonía es una de las cualidades que tiene el buen lenguaje. Y el gerundio de la columnista Escobar disuena; se oye bien el de Porfirio Barba Jacob en su poema “Parábola del retorno”: “El agua de la acequia, magnificada y pura, / no pasa alegremente cantando su cantar”. Y suena armoniosamente, porque ese gerundio cumple con la regla fundamental de su uso, a saber, la de simultaneidad con otra acción, en este caso, ‘pasar’. El de la frase glosada no cumple ese requisito, por lo que ella debió ser construida con el pronombre relativo y el verbo en presente de indicativo, así: “…letreros (…) que ofrecen tapabocas”. 
***
En la siguiente información del doctor Jorge Raad Aljure, el gerundio está completamente desubicado, pues su antecedente es ‘para titulares’, razón por la cual el segundo término de esa relación debe construirse en igual forma: “…más apropiada para titulares (…) que para demostrar….”. Así redactó el doctor Raad: “La actualidad está direccionada por consideraciones más apropiadas para titulares impactantes, en todos los medios de comunicación, que demostrando una realidad estructural del problema” (LA PATRIA, 12/5/2020). Y el verbo ‘direccionar’, doctor, aunque de uso extendido actualmente, no está acogido todavía por los diccionarios corrientes. Sus sinónimos son ‘orientar, dirigir, guiar, encaminar, conducir’: mucho de donde escoger, sin necesidad de neologismos innecesarios. 
***
El ‘lenguaje incluyente’ es traicionero, como lo demuestra esta parrafada de la columnista de El Tiempo Florence Thomas: “Un hecho comprobado por todas y todos los especialistas de los adultos mayores o de la tercer edad o como los llamen es que la tristeza, la soledad y la depresión también matan. Eso se puede comprobar en casi todos los países del mundo a raíz de esta pandemia y del severo confinamiento de los mayores de 65 o de 70. Los viejos, las viejas se mueren de no ver a sus hijos, a sus hijas, a sus nietos, de no tener ningún contacto con el exterior y vivir como una clase de parias de la sociedad. Algunos dejan de comer, otros pierden las ganas de vivir” (13/5/2020). Para ser consecuente (¿consecuenta?) con su descarrilado y horroroso criterio lingüístico, que tanto daño le ha infligido al castellano, debió redactar de esta manera: “Un hecho comprobado por todas y todos las y los especialistas de los adultos y las adultas mayores  o de la tercera edad o como los llamen o las llamen es que la tristeza, la soledad y la depresión también matan. Eso se puede comprobar en casi todos los países del mundo a raíz de esta pandemia y del severo confinamiento de los mayores y de las mayores de 65 o de 70. Los viejos, las viejas se mueren de no ver a sus hijos, a sus hijas, a sus nietos y a sus nietas, de no tener ningún contacto con el exterior y vivir como una clase de parias de la sociedad. Algunos y algunas dejan de comer, otros y otras pierden las ganas de vivir”. ¿Ven?  Además de traicionero, este lenguaje es farragoso, nocivo e inútil. 
***
El adjetivo ‘susceptible’ rige la preposición ‘de’. El sobresaliente columnista de El Tiempo Moisés Waserman, obviando esta norma, escribió: “…hace a la persona más susceptible a tomar malas decisiones” (15/5/2020). “Más susceptible de…”, así, porque su complemento expresa el origen (procedencia) de lo que mueve al sujeto a obrar o a sentir de una u otra manera. En cambio, el adjetivo ‘propenso-a’ pide la preposición ‘a’, porque su complemento expresa el ‘término’ (fin) de esa tendencia. 

Silepsis, coma vocativa, chichipato, otro

Por: Fernando Ávila/EL TIEMPO

Cita: “… cuando las personas vivimos solos”.

Comentario: La cita forma parte de una pregunta del presentador radial a su entrevistada. Usa al comienzo el sustantivo personas, que es femenino, y luego cambia al adjetivo solos, que es masculino, quizá instado por la necesidad de marcar su género, y no el de la palabra usada. Suele pasar. No falta quien dice “la víctima fue ultimado por…”, para dejar claro que el muerto es hombre, o “es un pepo”, voz inexistente, para referirse a un estudiante excelente, elogiado por sus amigos como “una pepa”, palabra coloquial tercamente femenina.

Cómo se dice: ¿’Aguas lluvias’, ‘agua lluvia’ o ‘aguas pluviales’?

Existe la figura llamada silepsis, que admite saltarse la concordancia de género entre adjetivo y sustantivo. El ejemplo que ofrece el Diccionario de la lengua española, DLE, es “vuestra beatitud es bondadoso”, locución en la que vuestra es femenino, y bondadoso, masculino, ejemplo de falta de concordancia, que, en este caso, referido generalmente al obispo de Roma, constituye una respetuosa licencia lingüística.

Sin embargo, la silepsis del presentador radial citado resulta forzada. No es de buen recibo que el hombre diga, por ejemplo, “yo soy la persona indicado”. No suena. Todo parece indicar que lo más adecuado es corregir la cita: “… cuando las personas vivimos solas”, así lo diga un hombre, así lo diga un grupo de hombres.

Vocativa

Me pide Jaime Lopera que mencione ejemplos de buen uso del idioma y no solo errores. Lo complazco aquí. Un caso de buen uso del idioma es el título de la película Te quiero, imbécil (Netflix), en el que aparece la coma vocativa, como debe ser, pues esa es la forma como la chica enamorada le expresa sus sentimientos al objeto de sus desvelos. Así le dice, “¡Te quiero, imbécil!”. La coma separa el mensaje, “te quiero”, del destinatario, “imbécil”. Si no se hubiera escrito la coma habría quedado la manifestación de un raro deseo, “Te quiero imbécil”, algo así como, “Vuélvete imbécil, para que yo pueda quererte”, definitivamente, otra idea.

Chichipato

Otra serie de Netflix se llama Chichipato, vocablo que aparece en el DLE como voz usada en Colombia para referirse a la ‘persona que hace pequeños negocios’, definición fácil de controvertir y mejorada en el Diccionario de americanismos, ‘individuo tacaño’ y ‘cosa de mala calidad’, y superada por El Malpensante, ‘pobretón’, ‘avaro’, ‘nimio’, ‘insignificante’.

Otro

El lector Juan Palacio Salcedo se queja de la locución “otro caso más”, usada con frecuencia en medios informativos, “otro caso más de corrupción”, “otro caso más de contagio”, etc. Mejor: “otro caso de corrupción” u “otro caso de contagio”, “un caso más de corrupción” o “un caso más de contagio”.

FERNANDO ÁVILA
Experto en redacción y creación literaria
@fernandoavila52
Preguntas: feravila@cable.net.co

una cuarentena no siempre son cuarenta días

Fundación para el español urgente/Fundéu

El término cuarentena, que se aplica para referirse a un período de tiempo de aislamiento preventivo, a pesar de provenir de la voz cuarenta, no tiene por qué implicar este número de días exactos. 

En los medios de comunicación se pueden encontrar frases como «Francia, quince días de cuarentena por el coronavirus», «La recomendación de las autoridades fue una cuarentena obligatoria de 14 días» o «Los españoles repatriados de Wuhan estarán dos semanas en cuarentena».

Tal y como recoge el Diccionario de la lengua española en su séptima acepción, el término cuarentena se refiere al ‘aislamiento preventivo al que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas o animales’, donde no se especifica la cantidad de días que se ha de mantener dicho aislamiento.

Por lo tanto, los ejemplos anteriores pueden considerarse perfectamente válidos. 

VER TAMBIÉN

➤ cuarentenar, verbo adecuado

➤ Coronavirus, recomendaciones lingüísticas (Especial)

DEL DICCIONARIO DE LA ACADEMIA

cuarenteno, na

De cuarenta y -eno.

1. adj. desus. cuadragésimo (‖ que sigue en orden al trigésimo noveno).

2. m. Peine del telar que tiene 4000 hilos.

3. f. Conjunto de 40 unidades.

4. f. Edad comprendida entre los 40 y los 49 años.

5. f. Tiempo de 40 días, meses o años.

6. f. Cuaresma (‖ tiempo litúrgico).

7. f. Aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razonessanitarias, a personas o animales.

8. f. coloq. Suspensión del asenso a una noticia o hecho, por algún espacio de tiempo, para asegurarse de su certidumbre.

9. f. p. us. Cada una de las 40 partes iguales en que se divide un todo.

Otra entrada que contiene la forma «cuarentena»:

cuarentena

DEL CRONISTA ALBERTO SALCEDO RAMOSDesde hace años tengo esta cita de Borges a la vista. A ella recurro cada vez que emerge dentro de mí, durante la escritura, la voz de un fatuo interesado en mostrarse listo. Entre Borges y yo le zampamos su coscorrón para que se vaya con su güevonada a joder en otra parte. Esta es la cita:
“Si en una página todos los adjetivos o todas las metáforas son nuevos, eso suele corresponder a la vanidad, al deseo de asombrar al lector, y no creo que el lector deba sentir que el escritor es diestro. Conviene que el escritor lo sea, pero no que el lector lo sienta. Cuando las cosas están bien hechas parecen no sólo fáciles sino inevitables. Si se nota un esfuerzo, denota un fracaso 

www.oscardominguezgiraldo.com

Sobre Revista Corrientes 3748 Artículos
Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*