Martes de la luenga lengua:Historia, proferir, delante nuestro, detectar-detentar

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO 

Por Fernando Ávila 

Cita: “La creación de un idioma es un proceso evolutivo en el que se conjugan diversas corrientes lingüísticas a lo largo de los años” (Moisés Wasserman). 

Comentario: Así es. El idioma español no comenzó en el breviario de un monje de San Millán de la Cogolla, sino que ahí quedaron registradas las primeras formas escritas del idioma que iba dando forma al español. Muchos siglos antes de esos trazos emilianenses, encontramos a los barbados habitantes de Iberia usando palabras como Echeverri, aquelarre, izquierda. Cuando llegan los romanos, en el siglo II a. C. imponen el latín, que da lugar a voces españolas como Lucila, maestro, alumno, pan, diestra y siniestra.

De paso llevan el léxico de la ya conquistada Grecia, Gregorio, democracia, lógica, drama. Terminado el Imperio romano, en el siglo V, llegan a Hispania las diversas tribus germanas, y con ellas arriban voces como Alberto, Germán, Berta, guerra, bigote, ¡alto! Tras la cristianización de los germanos, aparecen por esas tierras los árabes, con su avanzada cultura y sus hermosas palabras, Zoraida, Ómar, azul, alquimia, aritmética, álgebra, acueducto, algodón, algarabía, ¡ojalá! 

En el siglo XV, los españoles que acompañan a Colón en su búsqueda de una nueva ruta para llegar a India se encuentran con un continente con numerosas lenguas y realidades que enriquecen el idioma. La primera palabra que aprenden es canoa, pues deben abordar una para ir desde sus naos y carabelas hasta la playa. Y luego, bohío, tomate, aguacate, chocolate, tabaco, chicle.

Cuando llegan a tierra de los chibchas oyen hablar de Bacatá, Tequendama, Bochica, Bachué, Fura, Tena. Les cuentan las historias del dios Xué y de la diosa Chía. Y conocen la ruta del Moxa y el Fu, desde Fontibón hasta Sogamoso, donde guarichas y guaches son sacrificados en honor al dios supremo, Chimichagua.

Los españoles regresan a España con monedas de oro y plata y con productos desconocidos, como la yuca, la arracacha y la papa, nombre quechua que cambian por patata, para evitar confusiones incómodas con el título del sumo pontífice de la Iglesia católica.

En el siglo XIX nuestra lengua se enriquece con vocablos de origen francés, como mesón, jamón, champiñón, y luego y hasta nuestros días con la influencia del inglés. Del idioma de Shakespeare tenemos voces como escáner, eslogan, estand, a las que hubo que agregarles la e de apoyo; nailon, rali, penalti, a las que hubo que cambiarles la i griega por i latina; clic, crac, coctel, a las que se les quitó la k; córner, pícnic, sándwich, a las que se les agregó la tilde; internet, blog, web, que pasaron sin cambio alguno.

 

(El profesor Ávila tira línea gramatical los sábados en el programa “El Bluyín” de Bluradio, entre las ocho y las diez de la mañana. No habla dos horas seguidas  sobre español, sino que tiene espacios breves y carnudos para contarnos cómo va el agua al molino del idioma).
Preguntas: feravila@cable.net.co 

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA   

por  Efraim Osorio López /LA PATRIA (eolo1056@yahoo.com)  

La ‘historia’, cualquiera que fuere su definición, es inmutable.  

El docente de la Universidad de Caldas Carlos Eduardo Rojas, aludiendo a los letreros que están apareciendo por estos días en paredes de edificios y muros de la ciudad,  “explica que son murales que están diciendo ‘vamos a cambiar la historia’…” (LA PATRIA, Expresión a gran escala, 6/7/2021). La ‘historia’, cualquiera que fuere su definición, es inmutable, porque precisamente los hechos que la hicieron son pasados y no se pueden deshacer. ‘Lo hecho, hecho está’. Y por esto, grita un comentarista deportivo: “El primer tiempo del partido de Colombia contra Argentina ¡ya es h i s t o r i a!”. Hay expresiones que, a pesar del contrasentido que entrañan, ‘pegan’, como se dice por estos pueblos de Dios, y no hay cómo volverlas ‘historia’. Dicen, por ejemplo, ‘construir país’, ‘fuerzas vivas’, etc. De la ‘historia’, podemos aprender para no repetir lo mal hecho que hicimos; al ‘país’, como ‘nuestra nación, nuestra patria, nuestro hogar’, podemos tratar de mejorarlo, y a la expresión ‘fuerzas vivas’, suprimirle el adjetivo, porque no hay ‘fuerzas muertas’, o cambiárselo por uno apropiado, verbigracia, ‘fuerzas ciudadanas’, ‘fuerzas políticas’, etc. Escribamos y hablemos con propiedad. ***  

‘Proferir’ no es lo mismo que ‘atribuir-se’. El columnista de LA PATRIA Jonathan Ballesteros empleó el primero por el segundo en la siguiente afirmación: “No tienen los títulos rimbombantes que se profería a sí mismo Idi Amín…” (7/7/2021). ‘Proferir’, verbo transitivo, significa ‘emitir palabras, decir alguna cosa’, y no se usa como pronominal. ‘Atribuir’ –‘achacar’–, aunque es también transitivo, se puede emplear como pronominal, ‘atribuirse’. En la oración glosada, de esta manera: “…los títulos (…) que se atribuía a sí mismo”. En el mismo artículo, su autor echa mano del verbo ‘gravar’ por ‘grabar’. Dice así:   “…los sufrimos circenses, gravando en todo momento con una cámara sus fatigas…”. El verbo ‘gravar’ significa “cargar, pesar sobre alguien o algo. // 2. Imponer un gravamen”. ‘Grabar’, el verbo apropiado para expresar la idea del redactor, es, en su segunda acepción,  “captar o almacenar imágenes o sonidos  por medio de un disco, una cinta magnética u otro medio, de manera que se puedan reproducir”. ‘Ahí está el detalle’, decía Cantinflas. Finalmente, en los mismos renglones:    “…entre más serviles más deseables en su entorno…”“Mientras más serviles, más deseables…”. Aunque muy extendida, la construcción ‘entre más… más…’ debe evitarse en el lenguaje culto. ***  

Es frecuente en las traducciones de los diálogos de películas y series de televisión ver las expresiones ‘delante mío’, ‘detrás suyo’ y otras por el estilo, equivocadas, sin duda. De tarde en tarde, aparecen en los escritos de columnistas y periodistas en general, por ejemplo, en ésta, de la columnista Claudia Isabel Palacios Giraldo: “…la que dejó a ese hombre violento cuando la golpeó delante nuestro” (El Tiempo, 8/7/2021). ‘Mío, tuyo, suyo (de él, de ella), nuestro, vuestro, suyo (de ellos, de ellas)’ son pronombres posesivos, que se usan solos (‘el error fue mío’), y no pueden ser parte de complementos circunstanciales, como en la frase tratada, que debió ser construida así: “…delante de nosotros”, y en los ejemplos citados al principio, ‘delante de mí’ y ‘detrás de él’, respectivamente. Nota: ‘Nuestro’ y ‘vuestro’ pueden ser también adjetivos (‘nuestro hombre en la Habana’, ‘vuestro modo de pensar’). ***  

Es una sola letra, don Alirio, pero le cambió completamente la idea que usted quiso expresar en las siguientes oraciones: “Las ideologías han detectado el poder político en el siglo…”.”…es una ética de valor universal para quien pretenda detectar poder político” (LA PATRIA, Voz del lector, Alirio de los Ríos Flórez, 8/7/2021). El verbo ‘detectar’ viene del latino ‘detegere’ -descubrir, poner al descubierto- a través del inglés ‘to detect’ y significa “descubrir la existencia de algo que no era patente”. De ahí, ‘detective’. Y ‘detentar’, del latín ‘detentare’ -retener, detener- quiere decir “detener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público”, que no sé si es la idea que usted quiso expresar.   

El sabor único de los frisoles 

Por Juan José García Posada/El Colombiano 

En medio de las malas noticias, a veces conviene hacer una pausa para responderles a varios lectores sobre ciertas expresiones que ayudarían a afinar el buen uso del español: Cuál debe ser el modo recomendable de nombrar el plato que era tradicional en el País Paisa, cuando al oír la olla pitadora corríamos al comedor a esperar los frisoles. Ahí está la respuesta, frisoles, con ese. No frísoles, ni fríjoles, ni frijoles. Así los llamábamos en esta región desde la infancia, aunque han cambiado los tiempos y el vocabulario. 

Hace algunas semanas leí un buen artículo del historiador Jorge Orlando Melo, sobre la mesa precolombina. Me quedó la duda sobre el tema propuesto, por qué prefiero decir frisoles, y no alcancé a que me contestara en una reunión por internet de algún centro de estudios. En la sección Hablemos bien, que hago para Cuartillas, en Radio Cipa Estéreo, he intentado una explicación, muy personal pero asociada con las tradiciones de la antioqueñidad que a ciertas personalidades notabilísimas les da pena reconocer. También he incluido un apunte semejante en el microprograma Consultorio del Idioma, que realizo desde hace quince años en Radio Bolivariana. 

Cuando se trata de topolectos o de regionalismos, cada hablante tiene derecho a escoger el uso que más le parezca, porque se ajusta a su propia costumbre, a lo que aprendió cuando apenas estaban enseñándole a pronunciar las primeras palabras. Lo que no es aceptable es desconceptuar al que diga frisoles o frisol y tratarlo de ignorante. El uso más común en nuestra región paisa es o era frisol y frisoles, así como en otros lugares se habla de fríjol, frijoles o fríjoles, y hasta de frejoles. Es una locución que puede emplearse conforme con la propia cultura regional. Se ha dicho que el nombre de esa planta leguminosa, frisol, viene del español antiguo, del catalán fresol y del latín que suena faseolus, o del griego faselos. 

En el Diccionario Panhispánico de Dudas, creado por la Real Academia con la sana intención de conciliar vocablos dichos de modos distintos en las diversas naciones donde hablamos español, no mencionan el frisol ni los frisoles. En Argentina, Chile y Uruguay se utiliza el quechuismo poroto. En Ecuador se dice fréjol o frejol. En España se aceptan más judías y alubias. 

Gutiérrez González decía que “pues como sólo para Antioquia escribo, yo no escribo español sino antioqueño”. Y nos legaba el gran argumento, en la Memoria sobre el cultivo del maíz en Antioquia: “Salve segunda trinidad bendita. Salve frisoles, mazamorra, arepa. Con nombraros no más se siente hambre. No muera yo sin que otra vez os vea”. En cuestión de gustos no debería haber disgustos. No cambio el sabor único de los frisoles, con ese 

(El profesor García Posada y la comunicadora Nataliauribeangarita también tiran avara línea gramatical todas las noches “en punto de las nueve” a través de la emisora de la Universidad Pontificia Bolivariana, 92.4  FM) 

EN POCAS PALABRAS 

 Nunca se debe desaprovechar una buena crisis (Churcill). 

Todo momento es el último porque es único (Margarita Yourcenar). 

Mi primera foto en Instagram es con mis hijos. Me porto bien con ellos porque son los que van a escoger el ancianato al que iré (Jotamario, poeta nadaista) 

El parque es el lugar donde todos somos iguales (Pedro Orlando Molano, exdirector de deportes de Bogotá). 

La tarde cayó sin hacerse daño (Enrique Jardiel Poncela). 

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