Martes de la luenga lengua: Veletud, subjuntivitis, hasta, más-mas

Imagen Salminter

Ortografía para todos los días

Por Juan David Villa

El Colombiano

Preguntan los lectores

Juan Bernardo Ospina. Juan David, por favor sácame de la duda: ¿sería USD 1.500 millones o USD 1,500 millones?

Juan, ninguna de las dos. Pero vamos despacio porque entramos en materia más delicada que la mera ortografía. La Ortografía, con mayúscula y cursiva porque me refiero a la obra de las academias, al libro que contiene la norma ortográfica, tomó las disposiciones de, entre otras entidades, la International Organization for Standardization (famosa ISO) y la menos conocida Oficina Internacional de Pesos y Medidas.

Resumo: los seres humanos difícilmente podemos intuir un número continuo de más de cuatro dígitos. No nos da para tanto: si vemos 1560, vamos a identificar el mil quinientos sesenta, pero si vemos 190998, nos toca hacer un esfuerzo más para identificar el ciento noventa mil y tantos (intuimos, más bien, una secuencia, como un código o un serial de esos que le dan a uno cuando radica un documento). 

Así que, sigue el resumen, ordenamos los números de más de cuatro dígitos en grupos de tres desde la derecha. Como en unos países separamos esos grupos con punto y en otros los separan con comas, pues estos organismos, no es la RAE, sugieren que usemos un espacio fino (uno más pequeño que el que hace la barra espaciadora). Para nosotros, 12.500 es doce mil quinientos. Para otros será doce con quinientos, que aquí lo escribiríamos 12,500, pero este último es doce mil quinientos para un gringo e, incluso, para muchos latinos. Luego, la Ortografía actual, haciéndoles caso a las entidades expertas en pesos y medidas, dice que debemos escribir 12 500 (aquí usé el espacio de la barra porque no sé cómo sacar el espacio fino en mi teclado).

Ahora, pilas. Decía que entramos en materia más delicada que la mera ortografía. La verdad eso de 12 500 es muy raro y confuso. Soy editor y sé que a los autores, en general, no les gusta… A la gente no le gusta eso y muy poca acogida ha tenido (la mayoría sigue con 12.500). Y en efecto, puede ser muy confuso. Y en un texto legal (una sentencia, alguna resolución) o en uno contable esta confusión puede convertirse en una hermosa demanda, y vamos a perder platica. Así que si el texto tiene esa delicadeza, mejor usemos el punto, al menos aquí, en Colombia, según la vieja costumbre.

Dicho todo esto, el espacio es opcional en español: 120000 o 120 000. Aunque una costumbre muy sensata (la de separar), por lo que les dije arriba con respecto a nuestra dificultad para leer una cantidad superior a cuatro dígitos. Pero es incorrecto, precisamente, cuando la cantidad tiene cuatro dígitos o menos, o cuando el número no es una cantidad, sino que indica la posición de un elemento dentro de una serie. Vamos a ver: vivió hace 50 000 años (indica cantidad), pero vivió en el año 50000 a. C. (me ubica el elemento año dentro de la serie de todos los años).

Después de toda esta carreta, debes escribir USD 1500, porque solo tiene cuatro dígitos.

Lo pillé en la prensa

“¿De dientes pa’ afuera? Medellín se raja en temas ambientales”.

Esa cosita que está después de pa se llama apóstrofo, porque el apóstrofe es otra cuestión. El apóstrofo tiene básicamente dos objetivos (usos). El más común es indicar la supresión de un sonido entre dos palabras sucesivas. O sea, cuando pronunciamos dos palabras como si fueran una solita. Es pa afuera porque pronunciamos las dos, pero hacemos una apócope: nos tragamos el sonido final /ra/. Sería correcto en voy pa’l monte: no decimos para el, sino /pal/.

“Salvo mi corazón, todo está bien”, nueva novela de Héctor Abad (64 años el 1º. de octubre para el regalo).
El escritor antioqueño y columnista de El Espectador publica la historia del sacerdote Luis Córdoba -personaje inspirado en la vida real-, que espera trasplante de corazón mientras vive una crisis existencial en una casa muy particular. En librerías bajo el sello editorial Alfaguara.
(El Espectador)

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

 por  Efraim Osorio López/LA PATRIA

eolo1056@yahoo.com

Veletud, subjuntivitis, hasta, más-mas

Los neologismos, además de bien construidos, deben ser enriquecedores del lenguaje o necesarios.

En su Carta a los Pisones (De arte poetica), el poeta latino Horacio escribió: “Siempre lícito fue, lo será siempre / con el sello moderno acuñar voces”. Es decir, está permitido inventar vocablos, pero siguiendo las normas vigentes de los respectivos idiomas. El reconocido escritor Adalberto Agudelo Duque ideó la palabra ‘veletud’ y la puso en esta frase: “Aquí, veletudes de su carácter, combatió a los centralistas…” (LA PATRIA, 19/9/2022). En nuestro idioma, el castellano, tenemos el sufijo ‘-itud’ (‘-tud’)*, con el que de adjetivos se forman sustantivos abstractos que indican cualidad, por ejemplo, ‘pulcritud’ (de ‘pulcro’), ‘licitud’ (de ‘lícito’), ‘ingratitud’ (de ‘ingrato’), ‘beatitud’ (de ‘beato’), ‘aptitud’ (de ‘apto’), ‘decrepitud’ (de ‘decrépito’), etc. Supongo que el señor Agudelo formó su palabreja del sustantivo ‘veleta’ (“persona inconstante y mudable”), pues aludía al, según él, carácter caprichoso y cambiable de Simón Bolívar. Es, por tanto, un neologismo mal construido, y que no tiene futuro. ¿Por qué no echó mano, en su lugar, de ‘veleidades, caprichos, antojos’? Los neologismos, además de bien construidos, deben ser enriquecedores  del lenguaje o necesarios. *Nota: me extrañó no encontrar en el diccionario de la Academia Española de la Lengua el sufijo objeto de estas notas, que sí aparece en el de M. Moliner. ***

Cuando hablo de la ‘subjuntivitis’ aludo al empleo del pretérito imperfecto de subjuntivo –terminaciones -ara y -era–, en lugar del pretérito simple de indicativo, como cuando un orador exclama equivocadamente: “Como dijera Napoleón…” en vez de la forma castiza “como dijo Napoleón”, porque si lo dijo, lo dijo, y es así como hay que expresarlo. O como se expresó el editorialista de El Tiempo en su homenaje a Roger Federer: “Sí, con Nadal, quien fuera su archirrival durante casi veinte años…”“…quien fue su archirrival…”, porque tal es la realidad. Ésta, creía yo, era la única manifestación de ‘subjuntivitis’, pero descubrí otra en la siguiente muestra positiva: “…para morir entre el canto de las caracolas marinas, como lo hiciere Alfonsina Storni aquella mañana de 1938” (LA PATRIA, El suicidio no es un poema, Santiago Castellanos Santander, 24/9/2022). En ésta, el redactor fue afectado por el uso del futuro de subjuntivo –‘hiciere’– en lugar del pretérito simple de indicativo –‘hizo’–. ‘Caso único, aislado’, dictaminó el especialista, ‘y de dificilísima repetición’. ***

El complemento circunstancial introducido por la preposición ‘hasta’ manifiesta el término de una acción (‘jugaron hasta las once de la mañana’); el final de un período temporal (‘las lluvias irán hasta el mes de febrero’); la extensión de un lugar (‘el predio va hasta el río Cauca’), y el límite de una cantidad (‘puede gastar hasta un millón de pesos’).  El columnista Carlos Arbeláez López, imitando tal vez a nuestros paisanos cundiboyacenses, no tuvo en cuenta esas nociones y escribió: “El proyecto Aerocafé, que nació en el año 1977, sólo recibió la licencia ambiental y el permiso de construcción hasta el año 2003” (LA PATRIA, 27/9/2022). Es decir, que en el 2003 expiraba la licencia ambiental para la construcción del aeropuerto. Ahora sabemos por qué la realización del proyecto está paralizada. En serio: lo que él quiso decir fue que “…el proyecto recibió el permiso de construcción y la licencia ambiental apenas en el 2003”. Así sí entendemos y podemos seguir soñando con aeropuerto. ***

La ‘tilde’ –todos la conocemos– es un signo ortográfico del castellano, cuya presencia o ausencia cambia por completo el significado de un vocablo: no son lo mismo el adverbio de afirmación ‘sí’ y la conjunción condicional ‘si’; tampoco, la inflexión verbal ‘sé’ y el pronombre ‘se’; ni el adverbio de cantidad ‘más’ y la conjunción adversativa ‘mas’, palabras estas últimas confundidas en la solicitud que le hizo el congresista Osorio Marín a un tal Barreras, Roy, creo: “…que se aplique la figura de la silla vacía a Mario Alberto Castaño, senador electo por el Partido Liberal, más no posesionado…” (LA PATRIA, Supimos que, 28/9/2022). Porque se trata de la conjunción, no lleva la tilde (“mas no”), y puede sustituirse por ‘pero’. Ahí está el detalle. 

ACENTUACIÓN CASOS ESPECIALES

Fundación del español urgente

En la aplicación de las normas de acentuación, que se basan en la terminación de las palabras, es preciso tener presentes una serie de casos especiales para el empleo correcto de la tilde.

Las normas generales se pueden exponer de forma sintética del siguiente modo: se acentúan las voces esdrújulas y sobresdrújulas, las agudas que terminan en vocal o en las consonantes s y n precedidas de vocal, y las llanas o graves que terminan de otro modo, mientras que el resto van sin tilde.

Las casos especiales que hay que tener en cuenta son los siguientes:

1. Lleva tilde toda vocal cerrada (i, u) tónica que va unida a una vocal abierta (a, e, o)oídodesafíosaúnan, que son todas llanas. De no añadirse, los grupos vocálicos se considerarían diptongos y, por tanto, se pronunciarían /óido/, /desáfios/ y /áunan/. De modo informal y no muy riguroso, se suele decir que la tilde deshace el diptongo. Esta regla también se aplica a los grupos que incluyen una hache muda (tahúr), a los de tres vocales o más (construíais) y a voces compuestas y prefijadas (cortaúñas).

2. Llevan tilde las voces llanas o graves acabadas en dos consonantes cualesquieracómicswéstern. Por el contrario, no llevan tilde las agudas que terminan en dos consonantes (salvo que fuera necesario para deshacer un diptongo): anoraks, pronunciado /anoráks/.

3. Se acentúan todas las palabras con valor interrogativo o exclamativo: «¿Cuántos libros hay?», «Preguntó qué hay de comer», «¿Cómo lo hizo?», «¡Quién pudiera ser rico!».

4. Es obligatorio tildar los monosílabos en los que se ha establecido la tilde diacrítica, de saber y ser, de dar y tés, como bebida…

5. Los adverbios acabados en mente se acentúan como si este sufijo no existiera: ágilmente de ágiltorpemente de torpe, increíblemente de increíble.

Como se comprueba en los ejemplos anteriores, en lingüística es habitual señalar las pronunciaciones escritas entre barras y con la adición sistemática de la tilde, incluso cuando en la forma escrita no la lleva.

EL SONETO

El libro 

 Por Pompilio Iriarte

Rendida estás ante tu libro abierto  

y él, ante ti, parece estar rendido.  

¿Cuál de los dos al otro habrá leído  

con mayor atención y más despierto?  

En leernos, el libro es un experto:  

nunca se queda apático o dormido.  

Por el lector lejano o condolido,  

el libro sabe si su autor ha muerto.  

O si ha muerto el lector. Todo depende  

de quién cautiva a quién, quién se sorprende,  

quién se rinde primero y quién perdura.  

Como un libro te leo. Me sorprendo  

de lo que leo en ti y al fin comprendo  

que con tu amor empieza la lectura.  

Sobre Revista Corrientes 6548 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com