Martes de la luenga lengua: Uróvoro, externar, disruptivo, quien

Cartilla de:

  • Fundación para el español urgente
  • Efraim Osorio
  • Fernando Ávila
  • Ricardo Bada
  •  

Mundial de Catar: claves de redacción.

Por Fundación para el español Urgente/RAE

Con motivo del mundial de fútbol que se celebra en Catar, entre el 20 de noviembre y el 18 de diciembre, se ofrece a continuación una serie de claves de escritura.

1. Catar es el nombre del país y Qatar 2022 el de la competición

La Ortografía de la lengua española recomienda emplear la grafía Catar, con ce, para referirse al país cuya capital es Doha. Asimismo, señala que esta forma permite crear el gentilicio regular catarí (mejor que qatarí). 

Qatar 2022, con q, como marca registrada, es la denominación internacional de la competición de fútbol y es adecuado respetar la grafía original del nombre propio.

2. Fútbol y futbol, acentuaciones válidas

Las formas futbol, usada en México y Centroamérica, y fútbol, extendida en el resto de América y en España, son adaptaciones válidas del anglicismo football. El calco balompié se usa menos para hacer referencia al deporte, pero se encuentra en las denominaciones de algunos equipos.

3. Nombres alternativos de las selecciones

Las denominaciones alternativas estilísticas de las selecciones nacionales se escriben sin comillas y con mayúscula, no así el artículola Albicelestela Blanquirroja (con r doble, mejor que la Blanquiroja)la Cafeterala Celestela Rojael Trila Tricolor

4. Apelativos de jugadores, equipos y aficionados

Los sustantivos y adjetivos apelativos que se emplean para referirse a los jugadores de una selección o combinado nacional y, por extensión, a sus socios y seguidores se escriben con minúscula y sin comillaslos albicelesteslos blanquirrojoslos cafeteroslos charrúas, los fanáticos

5. VAR y videoarbitraje

Para referirse a la tecnología que permite revisar en vídeo determinadas acciones, es posible emplear el acortamiento VAR, que puede interpretarse como sigla inglesa de video assistant referee o como acrónimo español de videoarbitraje, en una sola palabra y sin tilde (no vídeoarbitrajevideo-arbitraje ni vídeo arbitraje o video arbitraje).

6. Córneres, plural de córner

La palabra córner (plural córneres) necesita tilde por ser llana acabada en consonante distinta de s. Convive con las expresiones saque de esquina o tiro de esquina.

7. Penalti, mejor que penalty

La grafía adecuada es penalti, mejor que la forma original inglesa penalty. El plural correspondiente es penaltis, no penalties ni penaltys. Además, se recuerda que la variante penal es la forma más extendida en América.

8. Los fuera de juego y los fueras de juego, plurales válidos

Los fuera de juego y los fueras de juego son plurales adecuados de la expresión el fuera de juego.

El sustantivo órsay, adaptación creada a partir de la voz inglesa offside, se escribe con tilde por ser una palabra llana que no termina en vocal, n o s.

9. Las faltas se señalan, no se señalizan

Señalizar significa ‘colocar señales en un lugar, especialmente señales de tráfico para regular la circulación’, y señalar, entre otras acepciones, ‘hacer señal para dar noticia de algo’, de modo que, en fútbol, las faltas se señalan, no se señalizan. Tampoco es adecuada la expresión marcar una falta (o un penalti) para indicar que se ha señalado.

10. La pierna derecha, no su pierna derecha

El empleo del adjetivo posesivo en lugar del determinante es un uso del francés y del inglés que conviene evitar. Por tanto, lo adecuado sería decir «Se lesionó la pierna derecha», en lugar de «… su pierna derecha».

11. Tiempo de descuento tiempo añadido, alternativas correctas

Tanto tiempo de descuento como tiempo añadido son expresiones válidas, ya que se añaden unos minutos que antes se habían descontado.

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

por  Efraim Osorio López.

eolo1056@yahoo,com

Uróvoro, externar, disruptivo, quien

Los neologismos deben ser bien formados y necesarios o que enriquezcan el idioma. 

Los animales carnívoros se alimentan de carne; los herbívoros, de hierbas, y los insectívoros, de insectos. Los tres adjetivos se componen, cada uno, de su elemento peculiar, y todos, del común, a saber, ‘voro’ (del verbo latino ‘vorare’ (‘devorar, comer con ansia, tragar, engullir’). El periodista Luis F. Molina inventó otro, según esta declaración: “Ir a las planas de los diarios es encontrar que todo se mantiene indiferente, como si se tratara de un círculo vicioso o de un uróboro, aquella serpiente que se muerde su cola” (LA PATRIA, 7/11/2022). Pero es una invención desafortunada, porque, aunque hubiese escrito el término correctamente, ‘uróvoro’, está mal construido, pues sus dos elementos pertenecen a dos idiomas distintos –‘uro’, del griego ‘oura’ (‘cola, retaguardia’) –, y ‘voro’, del latín. Sería mejor ‘urófago’ (como ‘ictiófago’ –‘que se alimenta de peces’–), pero esas serpientes no se alimentan de su cola, sino que, como él lo explica, apenas se la muerden. Los neologismos deben ser bien formados y necesarios o que enriquezcan el idioma. ***

Esto dijo, no el armadillo, sino el ministro de Educación, Alejandro Gaviria: “Hambre cero… Incluso externarla más allá de la etapa escolar” (LA PATRIA, He dicho, 8/11/2022). ¿Quiso decir ‘extenderla’? Porque el verbo ‘externar’, asentado por primera vez en la vigésima segunda edición de El Diccionario (2001) como regionalismo de El Salvador, Honduras y México, significa únicamente “manifestar una opinión”. Ignoro si el ministro la escribió así, o dijo ‘extenderla’, y alguno la entendió mal y la transcribió de esa manera. Porque todo es posible. ***

Hay vocablos y giros que, como lo observa atinadamente el periodista William Giraldo Ceballos, director del portal www.revistacorrientes.com, aunque no sean los más apropiados para expresar lo pretendido y haya para ello muchos más y mejores, llegan para quedarse, reduciendo con su abuso el léxico de periodistas y escritores. Uno de esos, ‘disruptivo’ (en El Diccionario, apenas desde 1984). No obstante ser una palabra de raíz latina (de ‘disrumpere’ –‘romper en pedazos, destrozar’–), viene directamente del inglés ‘disruptive’, y significa en Física “que produce ruptura brusca”. El columnista de El Tiempo Manuel Guzmán Hennessey echó mano de este adjetivo en la siguiente oración: “Para que esta cumbre no sea un fracaso, debe pasar algo disruptivo” (11/11/2022). ¿Está en ella bien usado? No estoy muy seguro, pues algunos de sus sinónimos son ‘alterable, inadecuado, inoportuno’. También, ‘de quiebre’ en la expresión ‘punto de quiebre’, que equivale a ‘punto de ruptura’. Apropiado o no, me parece mejor ‘extraordinario o excepcional’: “…debe pasar algo excepcional”. En todo caso, los escritores deben escoger la palabra que mejor exprese lo que quieren manifestar. Y variar, que hay mucho de donde seleccionar. Otro adjetivo, novedad consagrada ya por los comentaristas deportivos, es ‘revulsivo’. ¿Estarán ellos enterados de su significación? Desconozco la respuesta, porque, según los diccionarios, además de calificar con él vomitivos y purgantes, como el repulsivo ‘aceite de castor’ –octogenarios, ¿lo recuerdan?–, se le puede atribuir también a algo malo o desastroso que produce un efecto favorable, que en el fútbol podrían ser una tarjeta roja, una goleada o una acción violenta de las barras bravas. No sé. *** 

De Cervantes: “¡Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron por nombre dorados…!” (El Quijote, I-II). En la época de los clásicos del castellano –lo he anotado antes–, el pronombre relativo ‘quien’ era invariable en número y reemplazaba indistintamente personas y cosas, como en las palabras de Cervantes. Actualmente, es variable en número (‘quien, quienes’) y se refiere exclusivamente a personas o cosas personificadas. G. Petro, en su intervención ante los representantes de los gobiernos del mundo (COP27), con su abaritonada entonación pronunció: “Es el mercado y la acumulación de capital quien la produjo y no serán jamás su remedio” (LA PATRIA, 8/11/2022). Tomado del segundo de su decálogo, sobre la ‘crisis climática’. Tres errores gramaticales en un solo renglón. Don Marco Fidel Suárez habría redactado así: “Fueron el mercado y la acumulación de capital los que la produjeron, y no serán jamás su remedio”. Castizamente, sin duda. 

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO

Por Fernando Ávila/El Tiempo

P la lectora Jazmín Vela: Vi en la serie Entre sombras un letrero que decía «deshuesadero», pero no había pollos, sino motos.

Respuesta: El Diccionario de americanismos, 2010, registra la palabra “deshuesadero”, como voz usada en Colombia y México, con el sentido de ‘cementerio de automóviles’. Se trata de una confusión con “desguazadero”, ‘lugar donde desguazan o quitan las partes de una nave’. 

Una confusión que se ha popularizado de tal manera que tiene cabida en uno de los diccionarios normativos de nuestro idioma, lo que la hace correcta. No obstante, hubiera sido una buena ocasión de enseñar a los televidentes la forma “desguazadero”, ‘lugar donde quitan guazas’ (de carros y motos), más apropiada que “deshuesadero”, originalmente ‘lugar donde quitan los huesos’ (de animales o de frutas).

Chevrón y kevlar

Pregunta el lector Juan Carlos Aguirre: Tenía entendido que las combinaciones bra, bre, bri, bro, bru y bla, ble, bli, blo, blu, siempre se escriben con b y nunca con v. ¿Eso sigue siendo válido?

Respuesta: Se nos colaron ya dos palabras en el Diccionario de la lengua española, DLE, una con vr y otra con vl, para dar el primer paso a la eliminación de esa norma. La primera es «chevrón», ‘galón militar’, voz tomada del francés chevron, de chèvre, ‘cabra’, y la segunda, «kevlar», ‘fibra sintética de gran resistencia’, voz tomada de la marca registrada Kevlar. Para consuelo de quienes siempre tuvimos en cuenta la norma, el vocablo «chevrón» tiene como opción «chebrón», también registrada en el DLE.

 

Peor calificado

Cita: “El experimentado político caleño fue uno de los peores calificados”.

Comentario: Mejor: “… de los peor calificados”. El adjetivo “peor” es invariable en este caso, “peor calificado” (singular), “peor calificados” (plural), de manera similar a “mejor calificado”, “mejor calificados”. Tengamos en cuenta que “peor” es el comparativo de “mal”, y no diríamos “uno de los malos calificados”, sino “uno de los mal calificados”. El antónimo de “peor” es “mejor”, comparativo de “bien”, que tiene uso similar, “bien calificado” y “bien calificados”, no “bienes calificados” ni “buenos calificados”.

 

Trasegar

Cita: “Así ha sido el trasegar político de Roy Barreras”. El lector Jorge Giraldo me envía este ejemplo de “pésimo uso” del verbo “trasegar”.

Comentario: Aunque “trasegar” se refiere a ‘revolver’ y a ‘consumir licores’, también tiene el sentido de ‘mudar’, y está claro que la biografía de un personaje incluye mudanzas, cambios, transformaciones. De hecho, una de las pautas imprescindibles en narrativa es que el héroe o personaje tenga un cambio de 180 grados. El pobre termina siendo rico; la fea, bonita; la buena, mala; el médico, político. Hay mudanza, cambio, como condición sine qua non. Por lo demás, ese es el uso más frecuente de “trasegar”, sinónimo de “trashumar”, ‘cambiar periódicamente de lugar’, y en este caso hay mucho de ello, Cali, Bogotá, La Habana, y en sentido menos estricto, taxista, panadero, médico.

@fernandoav
Preguntas: ferandoavila1952@hotmail.com

Gazapos en las ondas

Por Ricardo Bada

El Trujumán, Revista de Traducción, nov.17-2022

Todos quienes hemos trabajado en alguna de las grandes emisoras internacionales de derecho público (la BBC, Radio France Internationale, la Radio Deutsche Welle, la RAI, Radio Hilversum), es decir no las dependientes del Gobierno y propagandistas del mismo (The Voice of America y las homologables de La Habana, Moscú, Pekín, El Cairo), todos quienes hemos tenido a nuestro cargo la desagradecida tarea de corregir los textos del resto de la redacción, todos, tenemos un montón de anécdotas que contar acerca de traducciones absurdas y errores fenomenales que, sin una lectura atenta, hubiesen llegado tal cual a los locutores al pie del micrófono y hubieran sido transmitidas, en vivo la mayoría de las veces.

Un colega de la BBC (creo recordar que fue Fernando del Paso, en una excursión nocturna en barco recorriendo el Rin) me contó lo siguiente: en la BBC, cuando alguien se presenta postulándose para un puesto en alguna de sus redacciones, le hacen exámenes de lectura al micrófono y de traducción de textos al idioma de que se trate. Una vez, en la redacción en lengua española, se postuló un joven que dio bastante buen examen de voz, pero la marró cien por cien en el examen de trujamán. Le habían dado a traducir un par de noticias de actualidad, entre ellas una que daba cuenta de la nueva puesta en escena, en un teatro del West End de Londres, del gran drama de Eugene O’Neill Mañana llega el electricista. Al redactor encargado de controlar la traducción casi se le salieron los ojos de las órbitas: porque la obra en cuestión, como ya se habrán percatado mis lectores duchos en inglés, era nada menos que Mourning Becomes Electra y, bueno, entre que mañana venga el electricista y que a Electra le siente bien el luto es evidente que hay una cierta diferencia. Inútil decirles que el autor del gazapo no fue contratado.

A mí me pasaron varias veces cosas por el estilo. Cierto día, por ejemplo, estaba controlando un texto de un colaborador colombiano (q. e. p. d.) en el cual hablaba del gran actor alemán Curd Jürgens y de la versatilidad de su arte histriónico, que le había llevado a interpretar roles tan distintos como los que encarnó en las películas El general del diabloMiguel Strogoff, el correo del zar (basada en la célebre novela de Julio Verne), Y Dios creó a la mujer (con Brigitte Bardot), El enemigo Below (con Robert Mitchum), la segunda versión de El ángel azul (con May Britt en el papel de Lola Lola con que se inmortalizó Marlene Dietrich)… Y de repente volví la vista atrás: yo recordaba haber visto hace años en España una película con Robert Mitchum y Curd Jürgens, quienes representaban a los comandantes de dos submarinos, estadounidense y alemán respectivamente, entre los que se libró una encarnizada escaramuza… Pero no se titulaba El enemigo Below sino Duelo en el Atlántico Norte. En aquella época no había Internet y a Miss Hortensia Google la andaba amamantado Mrs. Web, así es que bajé a la gran biblioteca de la emisora, busqué una obra estándar sobre cine bélico y por ella pude saber que el congruente título de ese film, en el original inglés, fue The Enemy Below. Ay.

Peor fue la vez que leí la traducción del tudesco de una noticia acerca de que el buque escuela alemán Gorch Fock se encontraba de viaje por el mundo y había arribado a la Polinesia francesa, donde había ido a fondear «en aguas de Kiel». ¡Por Dios!, según decía Álvaro Mutis en estos casos, ¿cómo era posible que estando en Tahití, en pleno océano Pacífico, el Gorch Fock fuese a fondear en el principal puerto alemán del mar Báltico? Miré el original de la noticia, y ahí me di cuenta de que en él no se hablaba de «in Kieler Gewässern [‘en aguas de Kiel’]» sino tan solo de la estela (Kielwasser) que dejaba la quilla (Kiel) del buque escuela en el Pacífico.

Y, como esta, docenas más; qué digo, más de un centenar; o hasta puede que un par de centenares. Las tengo colecc ien un archivador rotulado «Monstruosario».

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

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