Martes de la luenga lengua: Traducción, sumatoria, encintar, sino- si no

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QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López. (eolo1056@yahoo.com)

La mejor traducción de ese lema universitario es ésta, sin hipérbaton“Busca la verdad en las aulas de la academia”. 

–¿Dónde está mi chaqueta de cuero? –En el armario–, le responde la mujer a su atenido esposo. –¿Y las llaves del carro? –Pues, en la mesa del comedor. La preposición ‘en’ está usada en estos ejemplos con dos significados diferentes: en el primero quiere decir que ‘la chaqueta está ‘dentro del armario’; en el segundo, que las llaves están ‘sobre la mesa del comedor’. Anticipo esto, porque candorosa, pero erradamente, el corresponsal asiduo de la Voz del lector Alirio De los Ríos Flórez escribió en su misiva: “El columnista Efraím Osorio López alude a una cita latina cuya traducción considero errónea. “Inter aulas academiae quaere verum” (“En las aulas de la academia buscad la verdad”). Inter es entre, no en (in). Y verum no es la verdad; es un adjetivo neutro que significa lo verdadero” (22/12/2020)¡Hombre, por Dios, Alirio! La mejor traducción de ese lema universitario es ésta, sin hipérbaton: “Busca la verdad en las aulas de la academia”. Y le explico por qué: la preposición latina ‘inter’ significa ‘entre, en medio de’ y ‘en’, como en esta frase de Fedro: “Moror inter aras” (‘Vivo en las aras’). Y me atrevo a pensar que quien compuso ese lema escogió locución ‘inter aulas’ en lugar de ‘in aulis’, porque tiene, digamos, más cuerpo. Afirma también el señor De Los Ríos que ‘verum’ es un adjetivo neutro. ¡Bendito! En esa oración no es adjetivo, porque, si lo fuese, el sustantivo con él calificado tendría que expresarse, verbigracia, ‘verum dictum’. En ella, es el sustantivo neutro ‘verum-i’, que quiere decir ‘lo verdadero, lo real, la realidad, la VERDAD’, por ejemplo, de Cicerón, “si verum scire vis” (“si quieres conocer la verdad”). Otra cosa, como lo expliqué en el apunte glosado: ‘quære’ (‘busca’) es la segunda persona del singular del verbo ‘quærere’; su plural, ‘quærite’ (‘buscad’). La traducción correcta es la que expuse. Sin más volteos. “Ne sutor supra crepidam”. ***

De un editorial de El Tiempo: “La pandemia en Colombia, como se ha dicho tantas veces, es la sumatoria de lo que ocurre en las regiones” (10/12/2020). ‘Sumatoria’, que no aparece en los diccionarios, no es sinónimo de ‘suma’. La vigésima tercera edición de El Diccionario acogió el término ‘sumatorio’, exclusivo de las matemáticas, con esta acepción: “Notación que expresa la suma de los términos de una sucesión entre dos límites definidos. (Símbolo Σ)”. ***

El verbo ‘encriptar’ fue aceptado por la Academia de la Lengua en la vigesimotercera edición de su diccionario (2014) con esta definición: “(Del griego ‘enkryptein’ –ocultar). tr. Cifrar. //. Transcribir con una clave”. Pero no asienta el sustantivo de este verbo, que debe ser ‘encriptación’, con esta definición: “Acción y efecto de encriptar”. Como tampoco otros términos derivados de ese verbo, y necesarios, por descontado, verbigracia, ‘encriptable’ (‘que se puede encriptar’) y ‘encriptador’ (‘persona que ejecuta esa acción’). Pero, como sabemos, no todas las palabras castizas están en los léxicos. Todo esto, para glosar la siguiente declaración del columnista Simón Gaviria Muñoz en la que escribe ‘encripción’ por ‘encriptación’: “Hoy las transacciones digitales ocurren de manera bilateral con altísimos costos de encripción” (LA PATRIA, 15/12/2020). Este término no tiene lógica, porque la raíz del verbo es ‘encript-’, no ‘encrip-’. ***

De la columnista Elizabeth Ramírez Correa: “…el sitio no incluía un e-commerce para lograr la venta efectiva, tuvo muchos problemas de usabilidad y murió poco tiempo después” (LA PATRIA,  10/12/2020). ¿Son castizos los términos ‘usabilidad’ y ‘usable’? Aunque tienen raíz latina, fueron tomados directamente del inglés ‘usability’ y ‘usable’, inicialmente para su empleo en informática. Tenemos ‘utilizable’, pero no ‘utilizabilidad’.  Palabras todas bien formadas, derivadas de los respectivos verbos. ***

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Para analizar. De la siguiente manera escribió la columnista Beatriz Chaves Echeverri: “Ya no se dice llegó diciembre si no ¡llegué a Diciembre!” (LA PATRIA, 19/12/2020). Y uno que escribe correctamente lo hizo así: “Hoy ya no se dice llegó diciembre, sino ¡llegué a diciembre!”. ¿Por qué?

La palabra del año :COFINAMIENTO 

Confinamiento es la palabra del año 2020 para la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Agencia EFE y la Real Academia Española. 

Definido como ‘aislamiento temporal y generalmente impuesto de una población, una persona o un grupo por razones de salud o de seguridad’, este término ha marcado buena parte de los meses del año que ahora acaba. La crisis sanitaria derivada de la pandemia de la COVID-19 es, sin duda, la protagonista del 2020 y las medidas implementadas para frenarla han cambiado radicalmente nuestra forma de vivir y de hablar. 

La Real Academia Española, en su más reciente actualización del Diccionario de la lengua española (DLE) de noviembre del 2020, ha modificado la entrada de la voz confinamiento para ajustarla a la realidad que millones de personas en todo el mundo han vivido con motivo de la pandemia del SARS-CoV-2. 

Asimismo, confinamiento es la mejor alternativa frente al anglicismo lockdown para designar la reclusión forzosa de la población en sus domicilios. 

La ganadora ha sido seleccionada entre una lista de doce candidatas en la que se encontraban otras palabras que han marcado el año que termina. El listado de aspirantes a palabra del 2020 propuesto por la FundéuRAE incluía además coronavirus, infodemia, resiliencia, COVID-19, teletrabajo, conspiranoia, (un) tiktok, estatuafobia, pandemia, sanitarios y vacuna

Esta es la octava ocasión en la que la FundéuRAE elige, de entre los más de 250 términos a los que ha dedicado algunas de sus recomendaciones diarias sobre el uso del idioma, su palabra del año. La primera de ellas fue escrache, en el 2013, y la siguieron selfi (2014), refugiado (2015), populismo (2016), aporofobia (2017), microplástico (2018) y los emojis (2019). 

Fernando Ávila/EL TIEMPO 

Agustina González, lideresa que inspiró La zapatera prodigiosa, de García Lorca, hacía circular hace un siglo en España su propuesta de simplificación ortográfica. Pedía eliminar siete consonantes, ¡nada menos! La c, que reemplazaba por k, vaka, koko, Pako, o por s, Sesilia, sielo, sentenar; la h muda, uevo, icieron, Ugo, dejando solo la del dígrafo ch, chaperona, noche, China, y la q de las sílabas que y qui, por la k, Kintero, kiere, keso. 

Ya eliminadas la c, la s y la h, Agustina siguió con la v, que era fácil reemplazar por la b, baka, Biena, bibo; la x, que pedía cambiar por s, tasi, o, si se quería mantener su sonido, por ks, sekso, eksamen, anekso; la y que pedía cambiar por ll, lluka, llate, llo, o por i, Carlos i Marta, caréi, boi, soi, y la z, por la s, sapatera, kasuela, Rodrigues.

Años después, el jesuita colombiano Antonio Silva Mojica hizo una propuesta similar, en la que, además, pedía escribir todo sonido jota, con j, jerente, jigante, Jinebra, y dejar la g para los sonidos suaves de gato, geto, gitarra, goso, gusano, que de paso hacían inútil la u muda de las sílabas gue y gui. 

Juan Ramón Jiménez, autor de Platero y yo y nobel de Literatura 1956, optó sin remilgos por jenio y jenialidad, en vez de genio y genialidad. Gabriel García Márquez, nobel de Literatura 1982, pidió en Zacatecas, en 1997, simplificar la ortografía, en un discurso cuyo alcance tuvo que explicar una y otra vez, debido a que se interpretó su realismo mágico ortográfico como propuesta académica formal. García Márquez repitió lo que habían dicho y hecho ya González, Silva, Jiménez y muchos otros, solo que por su prestigio se lo tomaron demasiado en serio.

Hoy no es extraño que en mensajes de wasap y correos electrónicos se acuda a algunas de estas propuestas centenarias, como simple recurso espontáneo de rapidez, y sin pretensiones gramaticales. 

Tapabocas 

Juan C. Alvira pregunta por qué se dice tapabocas, en plural, si uno tiene una sola boca.

Respuesta: sin duda, si la palabra hubiera surgido con motivo de la pandemia actual, se habría exigido que fuera tapaboca y no tapabocas, para que su nombre indicara su uso correcto, sin dar pie a que a alguien se le ocurriera que una mascarilla podía servir para más de una boca. La palabra es antigua, y sucede con ella lo mismo que con tijera, pantalón, bluyín, nariz, espalda, que tienen como opciones para el singular las formas tijeras, pantalones, bluyines, narices, espaldas. “Un tapaboca” es lo mismo que “un tapabocas”. 

Preguntas: feravila@cable.net.co 

EN POCAS PALABRAS 

Las enfermedades no se interesan por los que tienen ganas de morir. (Cuarteto de Alejandria) 

La gracia es seguir enamorado de la vida contra toda evidencia y contra toda esperanza. (Héctor Abad Faciolince). 

Encerrarse en casa es beneficioso siempre y cuando se tenga la libertad de salir (aforismo de Georg C. Lichtenberg) 

Si encuentro a alguien en la calle y me pide una limosna, si tengo dinero en el bolsillo, se lo doy. No quiero saber si es para beber o no. Es un momento de placer que va a tener. (Óscar Niemeyer). 

Sigo descaradamente viva (Marujita Vieira, 98 años). 

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