Martes de la luenga lengua: Tildes, mucho menos, societal, banalidad

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QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por Efraim Osorio López/LA PATRIA MANIZALES 

eolo1056@yahoo.com 

‘Societal’. Ya me había referido a este espurio e innecesario adjetivo (10/28/2020), que, parece, quiere introducir la inefable Florence Thomas 

El punto, la coma, la diéresis y la tilde son signos ortográficos aparentemente insignificantes, pero de suma importancia en la escritura. La tilde o acento gráfico, por ejemplo, es necesaria, entre otras cosas, para diferenciar dos palabras que se escriben de la misma manera, pero que tienen significados diferentes, como el término ‘mas’, que, con tilde –más– es adverbio de cantidad; sin ella, –mas–, conjunción adversativa. O la partícula ‘que’, que, sin la tilde, puede ser conjunción (‘quiero que digas esto’) o pronombre relativo (‘el vecino que me ofendió’), y que, con ella, sirve para exclamar (¡qué belleza!) o para interrogar (¿qué es esto?). Ahora bien, esta interrogación puede ser explícita, como en el ejemplo dado, o implícita, como en la siguiente oración, en la que le falta la tilde: “…seguramente para el ciudadano desprevenido se trata de un tema que poco llama su atención porque no alcanza a visualizar de que forma afecta su cotidianidad, ni que efectos traerá sobre su vida” (LA PATRIA, Duván Emilio Ramírez, 16/2/2021). “…de qué forma…”, “…ni qué efectos…”, castizamente. En el mismo artículo, su autor le puso la tilde a la conjunción condicional ‘si’, que la convierte en adverbio de afirmación: “…para manifestar sí están de acuerdo o no…”. “…para manifestar si están de acuerdo…”, correctamente. ¿Son importantes las tildes? ¡Sí, señor! *** 

En un artículo mesurado sobre la llegada de las vacunas a nuestro país, exento del veneno y de la inquina de otros, el columnista Juan Álvaro Montoya escribió: “En cualquier evento, resulta inexplicable que Colombia sea el último país latinoamericano en iniciar los ciclos masivos de inmunización, y mucho menos que el inicio se dé con la protección para solo 25 mil personas hoy y 86 mil adicionales en una semana, cifras que equivalen al 0,002% del total de la población nacional”(LA PATRn una semana, cifras que equivalen al 0,002% del total de la población nacional”(LA PATRIA, 18/2/2021). En esta construcción, hay una falta de ilación lógica entre “resulta inexplicable que…” y “mucho menos que…”, porque el segundo elemento de esa relación entraña un grado más de dicha inexplicabilidad, por lo cual el adverbio ‘menos’ debió ser sustituido por ‘más’, así: “…y mucho más que el inicio”, es decir, “y mucho más inexplicable que el inicio se dé con…”. Otro ejemplo de falta de ilación lógica, el siguiente: “Esta ha sido una época aterradora que no soñamos, no imaginamos fuera posible y menos que nos tocara vivirla, o, mejor, padecerla, porque en estricto sentido la hemos padecido” (Eje 21, Hernando Arango Monedero, 19/2/2021). En esta oración, el empleo del adverbio ‘menos’ es correcto, pero no el del adverbio ‘mejor’, pues su antecedente señala una situación negativa (‘época aterradora’), por lo que debió cambiarse por ‘peor’, pues, además de su ‘posibilidad’, nos tocó ‘sufrirla en carne propia’. Obviamente. *** 

‘Societal’. Ya me había referido a este espurio e innecesario adjetivo (10/28/2020), que, parece, quiere introducir la inefable Florence Thomas, la defensora a ultranza del también inútil ‘lenguaje incluyente’. Esto escribió: “…generando estragos y un sismo familiar y societal de una amplitud aún inconcebible” (El Tiempo, “El incesto: una trágica banalidad”, 17/2/2021). Repito hoy el comentario que hice en ese entonces: “En el mismo artículo se inventó el adjetivo societal, que, creo, tampoco existe en francés: «Es evidente que cuando se trata del poder patriarcal y de hechos societales…». “…de hechos sociales”, señora”. Añado hoy que tampoco se dice así en inglés: en estos dos idiomas se dice, como en castellano, ‘social’, con diferentes pronunciaciones, por supuesto. Y en latín, ‘socialis-e’. No tiene, pues, asidero alguno la palabreja de la señora Thomas. ¿Y el título de la columna? ¿Es el incesto una ‘banalidad’? Ni siquiera con el significado del francés ‘banalité’, “algo que es accesible a todos; sin originalidad”. Esa afirmación me trajo a la memoria al predicador aquel que hablaba de “un detalle, como a la muerte. 

¿La palabra de moda ‘gastrobar’ es inventada o de dónde viene? 

Fernando Ávila, experto en español, lo explica en su columna ‘El lenguaje en el tiempo’. 

DIARIO EL TIEMPO 

Pregunta Carolina Peña Santos: ¿Al fin qué, el cóvid-19, la covid-19, COVID-19? ¿Cómo se debe pronunciar y escribir?

Hay palabras que se pronuncian distinto en España (vídeo, chófer, cóctel, covid, con acento en la i) y en Colombia (video, con acento en la e; chofer, con acento en la e; coctel, con acento en la e, cóvid). Las dos formas son válidas. También hay palabras que tienen un género en España (el champán, el pijama, el tanga, la covid) y otro en Colombia (la champaña, la piyama, la tanga, el cóvid). 

Las dos formas son válidas. Hay enfermedades en masculino, el cáncer, el párkinson, el catarro, y en femenino, la neumonía, la jaqueca, la malaria. Y siglas (ONG, VIP, SIDA) que se convierten en nombres comunes, oenegé, vip, sida). Así que, de una palabra nueva, que se va asentando de manera distinta en un sitio y en otro, pueden aceptarse las diversas formas, el COVID-19, como lo indica la OMS; la covid-19, como se dice en España, y el cóvid-19, como se dice en Colombia.

Caso similar a sebiche, seviche, cebiche, ceviche, cuatro formas válidas para referirse al mismo coctel. 

Aerosol

Cita televisiva: “Es necesario dejarse el tapabocas, para que los aerosoles no les caigan a otras personas”. Comentario: Esta frase de una epidemióloga le da un nuevo significado a la palabra aerosol. Se ha usado la voz aerosol para referirse al envase con mecanismo para convertir en gotículas un líquido. Son sinónimos de aerosol las palabras espray, nebulizador y pulverizador. Ahora los epidemiólogos le dan a aerosol un nuevo sentido, ‘gotícula’ o ‘pequeñísima gota’.

Diariamente

Andrés Aillón envía la siguiente cita, tomada de la prensa nacional: “El país tiene capacidad para vacunar a 100.000 personas diarias”. Mejor: “Tiene capacidad de vacunar diariamente a 100.000 personas”, pues lo diario no es la persona, sino la frecuencia posible de vacunación. 

Gastrobar

Cita radial: “Los dueños de bares y discotecas se inventaron ahora la palabra gastrobar para burlar la ley”. Comentario: No se la inventaron ahora los dueños de bares y discotecas, pues tiene su registro en el Diccionario de la lengua española: “gastrobar / bar o restaurante que ofrece tapas y raciones de alta cocina”. Tapas son los llamados pasabocas en Colombia, Panamá y Venezuela.

Astroturismo

Titular periodístico: “Astroturismo y turismo rural: una combinación perfecta para una escapada de fin de semana”. Comentario: La nueva palabra astroturismo se define como ‘modalidad de turismo que consiste en observar los astros del cielo nocturno’. No figura aún en ninguno de los diccionarios normativos, pero, según Fundéu RAE, está bien formada y debe escribirse sin espacio (astro turismo) ni guion (astro-turismo).

FERNANDO ÁVILA
Preguntas: feravila@cable.net.co 

Inteligencia de rebaño 

Por Álex Grijelmo/EL PAIS DE MADRID 

redaccion@elcolombiano.com.co 

La palabra “rebaño” se ha convertido en positiva. Ahora asumimos ser parte de un rebaño si eso nos da inmunidad, sin importarnos que la metáfora implique una asociación de ideas con los borregos. 

“Rebaño” no sólo designa a un grupo de ovejas, sino también a un “conjunto de personas que se mueven gregariamente o se dejan dirigir en sus opiniones, gustos, etcétera”. Por su parte, un “borrego” es también quien “se somete gregaria o dócilmente a la voluntad ajena”. 

Usamos el nombre común de algunos animales para insultarnos o despreciarnos: burro, acémila, perra, gorila, cernícalo, buitre, cerdo… Pero en el caso de “rebaño” hemos ido transformando su descalificador significado metafórico (grupo de individuos acríticos) para apropiarnos de sus ventajas: algo bueno habrán visto las ovejas en ir todas juntas. 

Hace ocho años, unos investigadores de la Universidad de Londres colocaron microprocesadores en estos animales para observar desde un satélite sus movimientos y la manera en que el rebaño se reconfigura cuando aparece un peligro (por ejemplo, un lobo). Y las ovejas en esos casos, lejos de salir despavoridas en todas las direcciones, huyen hacia el centro del grupo. Su instinto de supervivencia las conduce a apretarse para reducir las probabilidades de ser elegidas por el depredador. Se trata del mismo sentido de protección y cuidado mutuo que las lleva a evitar las aglomeraciones en la salida de un cercado y desalojarlo más ordenadamente que como lo haríamos los seres humanos. 

Ya se ve que tenemos cosas que aprender de los rebaños. 

Los lexicógrafos no conocen con certeza el origen remoto de esta palabra peculiar del castellano y del portugués (rebanho). Hace seis siglos se decía en castellano “rabaño” (variante que todavía pervive en zonas rurales de España). Los eminentes lexicógrafos Joan Corominas y José Antonio Pascual (Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico) se inclinan por relacionarla con un hipotético “ramaño” intermedio, derivado de “rama” y relacionado a su vez con el catalán ramada (que significa precisamente “rebaño”). De ese modo, se supone que este grupo de animales fue vinculado en catalán y en castellano con la imagen de un haz de ramas o de varas, agrupadas y juntas como las ovejas; o bien con la rama o vara que maneja el pastor (de ahí que aún se diga “vara de cerdos” en referencia a un grupo de medio centenar de cochinos). 

Las interpretaciones actuales de “rebaño” nos presentan un grupo homogéneo de animales o, en sentido metafórico, de personas; que en ambos casos se amparan unas a otras y actúan coordinadamente, por lo general bajo el mando de un pastor, ya sea religioso (el mismo Jesucristo es representado así), político o, ahora, científico. 

Con todo eso, resulta fácil asumir la locución “inmunidad de rebaño”, que el banco de datos de la Real Academia Española documenta en 2003: la consiguen quienes aceptan la vacuna para que todos queden a salvo. En este caso, se trata de que el coronavirus no disponga de domicilios corporales que asaltar al haberse instalado en ellos las pertinentes alarmas, y le sea difícil hallar, estadísticamente hablando, a personas desamparadas pero distantes entre sí y camufladas en el grupo. Con un 70 % de gente segura, se considera que vamos bien. El rebaño funciona. 

Y con el rebaño, funciona la palabra. Antes sonaba mal. Pero ahora el gregarismo inteligente de los corderos puede inspirarnos. Si hay que balar, se bala 

 Haz clic aquí para verlo en el navegadorLa recomendación diaria | 2 de marzo del 2021
LA RECOMENDACIÓN DIARIA
vacunódromo,
neologismo válido
  La voz vacunódromo, con la que se alude, generalmente, a grandes instalaciones habilitadas para vacunar, es válida en español.
Uso adecuadoLos médicos rechazan los vacunódromospara las vacunaciones masivas.El hangar de Delta Air Lines se convierte en un gran «vacunódromo».Este espacio público, ubicado en pleno centro de la villa, se convirtió en un «vacunódromo».Este neologismo, formado a partir del sustantivo vacuna y del sufijo -dromo, presente en términos como hipódromo velódromo, y que generalmente aludía a lugares en los que tenían lugar carreras, hoy también se refiere al espacio de grandes dimensiones destinado a fines determinados, como en cosmódromorockódromo; en este caso concreto, a la administración de las vacunas.Dado que vacunódromo se adecua a las pautas morfológicas del español y su significado es transparente, no resulta obligatorio redactar dicha palabra en cursiva o entre comillas. Ahora bien, si lo que se desea es marcar la novedad del término, estos recursos serían admisibles.NOTICIAS DEL ESPAÑOL
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