Martes de la luenga lengua. Soneto de Angel Marcel

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QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA   

por  Efraim Osorio López LA PATRIA 

eolo1056@yahoo.com  

Espiral, pensativo-pensante, que-quien, Florence Thomas  

De la siguiente manera terminó la señora Florence Thomas su columna del 27 de octubre de 2021: “Solo así, mujeres y hombres podremos inaugurar un mundo posible para todas, todos y todes” (El Tiempo). Francia le dio a la humanidad personajes extraordinarios, san Vicente de Paúl, uno de ellos. A Colombia la encartó con esta señora.   

‘Espiral’ (del latín ‘spira-æ’ – femenino, ‘espiral, línea curva a modo de caracol, anillos, repliegues, roscas’), es un término que, según el diccionario de M. Moliner,  tiene los dos géneros, el masculino y el femenino. Con el primero, le da esta definición: “Línea curva desarrollada en un plano alrededor de un punto, del cual se aleja  gradualmente de modo que no llega  a cerrarse”, por ejemplo, ‘un espiral de humo’. Como femenino, lo define así: “Proceso que avanza rápidamente de forma incontrolada”, verbigracia, ‘una espiral de violencia’.  Ignoro la explicación de esta diferencia, y, quizás porque no la hay, para la Academia de la Lengua es femenino con ambas acepciones. Sea de todo esto lo que fuere, el columnista Alfonso Gómez Méndez le asignó erradamente el género masculino en la siguiente declaración: “Él es un símbolo de este espiral de violencia” (EL TIEMPO, 27/10/2021). Se refería, por supuesto, al criminal “Otoniel”, recientemente capturado. Nota: El Diccionario le da también a ‘espiral’ la naturaleza de adjetivo (“perteneciente o relativo a la espira”), que es la vuelta de una espiral o de una hélice. ***  

‘Pensativo’, “El pensador”, de Auguste Rodin. ‘Pensativo-a’ es un adjetivo con el que se califica a todo aquel que “medita intensamente y está absorto en sus pensamientos”, lo cual se puede considerar como un estado pasajero, no permanente, por lo que no es algo inherente a la naturaleza humana, y, así, decimos ‘está pensativo’, no, ‘es pensativo’. Es, por tanto, un adjetivo mal escogido para la siguiente afirmación: “…para dar sentido a lo que vivimos como seres pensativos…” (LA PATRIA, Voz del lector, Víctor Corcoba Herrera, 30/10/2021). ‘Pensante’ es el adjetivo apropiado en esa oración, porque con él se expresa una cualidad que sí es inherente a la naturaleza de los seres humanos, por lo cual decimos ‘es pensante’ (‘que piensa’, es decir, que ‘puede imaginar, considerar o discurrir’), no, ‘está pensante’. ***  

Sigue extraviado el señor Rigoberto Escudero Osorio –o  está en otra página– al insistir en que es un gazapo el uso de ‘el que’ en lugar de ‘quien’ (LA PATRIA, Voz del lector, 2/11/2021). Le explico por qué. Las siguientes son frases ciento por ciento castizas, sin ninguna duda: ‘Es María la que encanta’, ‘fue Pedro el que renunció’; ‘fueron Pedro y Juan los que se fugaron’ y ‘eran María y Juana las que discutían’. En todas estas muestras, los pronombres relativos ‘el que, la que, los que y las que’ pueden ser reemplazados por ‘quien’ para el singular y por ‘quienes’ para el plural, porque se trata de personas. Para las cosas  se  usa únicamente y exclusivamente el relativo ‘que’, que es lo que explican las fuentes citadas por el corresponsal, una de las cuales dice así: “Quien. Pronombre relativo (…). Su plural es quienes. Equivale a ‘el que’, ‘la que’, y hoy se emplea siempre referido a personas o a entes personificados, nunca a cosas” (Diccionario panhispánico de dudas, 2005). Es lo que dije y lo que siempre he dicho, porque en la época de los clásicos ese pronombre –‘quien’– era, no sólo invariable (carecía de plural), sino que se usaba también para cosas, y porque actualmente su uso exagerado está desplazando al pronombre ‘que’.  Y, Rigoberto, colorín colorado, este cuento se ha acabado. Nota: Yo creo que la frase de Juan Donoso, porque la desconocía, bien citada, debe ser ésta: “Nada sienta tan bien en la frente del vencedor como una corona de modestia”, no como la trajo a cuento el corresponsal: “Nada sienta también en la frente del vencedor que una corona de modestia”.  ***  

El lenguaje en el tiempo 

Por Fernando Ávila/El Tiempo 

Cita: “… rata apestosa que no ha hecho si no producir daño”. Mejor: “… sino…”, que es la conjunción adversativa con la que se expresa la alternativa a la negación precedente, “No vive en Chapinero, sino en Usaquén”, “No lee revistas, sino periódicos”, “No hace cosas buenas por los niños, sino cosas malas”. La secuencia si no, con la que se suele confundir, está formada por la conjunción condicional si y el adverbio de negación no. 

Como truco para no confundir estas dos formas, intente separarlas con palabra intermedias. “No es lunes, sino martes” (no se puede separar sino). “No voy, si no me recoge” (se puede separar, “No voy, si mi socio no me recoge”, “No voy si usted no me recoge”). Otro es intentar llevar al comienzo sino y si no. Con sino es imposible, pues no podríamos decir “Sino los lunes, no trabaja los domingos”. Se debe decir “No trabaja los domingos, sino los lunes”. En cambio, sí es posible decir “No voy, si no me lleva” y “Si no me lleva, no voy”. Solo si no, separado, puede ir al comienzo.
Otra diferencia entre sino y si no es que la primera forma lleva el acento en la primera sílaba. Es palabra grave. Se pronuncia /síno/, mientras que la segunda lleva el acento en la segunda palabra. Se pronuncia /si nó/. 

Crimen 

Cita: “Padre confesó crimen de su hijo”. Mejor: “Padre confesó haber asesinado a su hijo”, ya que el hijo no cometió ningún crimen que tuviera que confesar su padre. Crimen es ‘delito grave’. Si se cambia en el titular es claro el desacierto, “Padre confesó delito grave de su hijo”. 

Billones 

Cita: “Un valor aproximado de ocho millones de millones de dólares”. Mejor “… de ocho billones de dólares”. Un billón en nuestra nomenclatura, que es la propia de la mayoría de los países del mundo, es ‘un millón de millones’, es decir un 1 seguido de doce ceros. En la nomenclatura de los Estados Unidos un billón son 1000 millones, es decir, un 1 seguido de nueve ceros. Esa diferencia puede llevar al redactor a escribir “ocho millones de millones”, para que no quede la menor duda, pues en los colegios bilingües, y por extensión en las universidades, se está usando más la nomenclatura de los Estados Unidos, y algunas personas ni siquiera se plantean la diferencia, sino que asumen que siempre que se dice billón, se habla del billion estadounidense

Adolecen 

Cita: “Adolecen de los conocimientos necesarios”. Mejor: “Adolecen de ignorancia” o “Adolecen de la falta de los conocimientos necesarios”, pues adolecen no significa ‘no tienen’, sino ‘tienen (un defecto)’. 


*Experto en redacción y creación literaria
Preguntas: feravila@cable.net.c 

escritura de leyes, claves de redacción 

LEYES Y DOCUMENTOS OFICIALES 

Por Fundación para el español urgente 

A continuación se expone una serie de claves para la adecuada redacción de noticias relacionadas con leyes y documentos oficiales. 

1. Los nombres oficiales de leyes, con mayúscula inicial en los términos significativos 

Según la Ortografía de la lengua española, los nombres oficiales de las leyes, como la Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril, del Defensor del Pueblo, deben escribirse en redonda y con mayúscula inicial en todos los términos significativos. Si el nombre es demasiado extenso, puede optarse por escribir solo con mayúscula la primera palabra y escribirlo en cursiva o entre comillas. 

Se aplica lo mismo a los proyectos de leyreales decretos y demás documentos oficiales relacionados. Así, lo adecuado es escribir Proyecto de Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional

2. Los nombres no oficiales y las menciones anafóricas, en minúscula 

Los nombres no oficiales que reciben algunas leyes deben escribirse con minúscula: ley hipotecaria o ley de ciencia. También se escriben sin resalte las menciones anafóricas como la presente ley o el anterior real decreto, por ejemplo. Es también frecuente emplear el nombre propio de la persona que ha promovido la ley para aludir a ella de forma no oficial. En ese caso, lo adecuado es mantener la mayúscula del antropónimo: ley Celaá. 

3. El plural de decreto ley es decretos leyes 

Según el Diccionario panhispánico de dudas, el plural de esta construcción, y de real decreto ley, es decretos leyes y reales decretos leyes. Aunque se trata de sustantivos en aposición, el segundo también se construye en plural porque funciona como atributo del primero y no como mero modificador. 

4. Los términos artículoapartado o capítulo, en minúscula 

La ortografía académica señala que tanto las menciones genéricas a las partes de un documento oficial —artículocapítulosección, etc.— como sus abreviaturas se escriben con minúscula: «Ha transcurrido el plazo previsto en el artículo 113 del Código Penal». 

5. Ley de Presupuestos Generales del Estado, pero presupuestos generales del Estado 

Cuando la expresión presupuestos generales del Estado se emplea de manera descriptiva y general para aludir al plan económico estatal de la hacienda pública, lo adecuado es emplear las minúsculas, salvo en la palabra Estado; así lo recoge el Diccionario panhispánico del español jurídico

Sin embargo, cuando esta construcción forma parte del nombre oficial de una ley, se escribe con mayúsculas iniciales: Ley de Presupuestos Generales del Estado

El grito  

 Ángel Marcel  

11/05/21.  

Mal de palabra sufre el ser humano.  

Frágil muleta con la que tropieza.  

Bastón en el que apoya la cabeza,  

la nostalgia y los ojos y la mano.  

Garlas y hablas y parlas, pero en vano.  

Tu invalidez en el vocablo empieza;  

tu amargura, en el verbo; la flaqueza  

en tus Qué bellos tiempos, pardo anciano.  

El grito, en cambio, descuartiza el mundo.  

Otro Big Bang de tiempo en un segundo,  

y en la imagen coagula el estallido.  

Si la palabra se te queda en nada,  

en metáfora de agua, en parrafada,  

dale a tu grito cumbre de alarido.  

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Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

1 comentario

  1. Excelentes los comentarios de Fernando Avila.
    He querido conseguir el libro de él «Adonde va la coma» y no he podido conseguir, ¿será que alguien sabe donde conseguirlo?

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