Martes de la luenga lengua: Sebo-cebo, rasero-rasero, haber- ¡a ver!

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QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

Por  Efraim Osorio López

eolo1056@yahoo.com

Sebo-cebo, rasero-racero, haber-¡a ver!, halagar-alagar 

El mismo glosario define la locución colombiana “poner sebo” como “molestar, fastidiar, mortificar, fregar”. 

A comienzos del siglo pasado, en muchas fincas los campesinos teníamos que alumbrarnos con velas de parafina o sebo, porque la electricidad aún no había llegado a ellas y la luz de los cocuyos no era suficiente. No sé si todavía fabriquen velas de sebo. El Diccionario define ‘sebo’ así: “Grasa sólida y dura que se saca de los animales herbívoros, y que, derretida, sirve para hacer velas, jabones y para otros usos”. Aunque pronunciamos esas voces de la misma manera –los españoles de nación lo hacen correctamente–, no debe confundirse con ‘cebo’ (‘ceba, cebadura, carnada, atractivo’), como lo hizo el columnista Jaime Alzate Palacios en esta oración: “No escuchemos a los políticos que aun en medio de la tempestad lo único que se les ocurre es echarle más cebo al candil” (LA PATRIA, 7/12/2019). Según el glosario ‘Voces fatigadas’ del publicista y escritor Álvaro Marín Ocampo, el dicho “echarle sebo al candil” significa “precipitar un desenlace aumentando el mal”. El mismo glosario define la locución colombiana “poner sebo” como “molestar, fastidiar, mortificar, fregar”. En cambio, ‘poner cebo’ sería ‘poner una carnada’, por ejemplo. ***

Hace un par de semanas me referí a un error gramatical del inimitable escritor Gabriel García Márquez en la novela ‘El General en su laberinto’. Pues bien, releyendo la obra ‘Noticia de un secuestro’ del mismo autor, el citado señor Marín Ocampo encontró en ella otro gazafatón, si se quiere, más protuberante, y, lo más grave, dos veces. En la primera edición de mayo de 1996 está en las páginas 42 y 304. Aludo al empleo del infinitivo del verbo ‘haber’ por la locución de llamado de atención ¡a ver!, que puede ser también interrogativa o, simplemente, manifestación de   interés en algo, por ejemplo, ‘vamos a ver qué pasa’. En la página 42 dice así: “…cogió el teléfono, y al instante oyó en el extremo una voz medio perdida en las galaxias. 

Haber.

¿Quién habla? –preguntó el agente”. 

Y en la página 304 se lee: “Descolgó la extensión de la mesa de noche y sólo alcanzó a decir: «¿Haber?»”. En el primer caso, como se trata de una expresión exclamativa, debió escribir “¡a ver!”, y en el segundo,  “¿a ver?”. Ignoro si de este libro hay más ediciones, por lo cual no sé si tamaño error fue corregido. Lo cierto es que debió ser enmendado por alguno antes de su primera publicación. ***

En el editorial de LA PATRIA del 7 de diciembre de 2019 se lee: “…por lo que sería un error establecer un racero que iguale por lo bajo” (Unas JAL con sentido). Su autor confundió ‘racero’ con ‘rasero’, el término justo en ese contexto. ‘Racero’ (de ‘raza’) fue acogido por la Academia de la Lengua en la edición de su diccionario del 2001 como regionalismo de Honduras con esta acepción: “Dicho de un gallo de pelea: Que es bueno en la lucha y tiene gran capacidad de reproducción”. Y ‘rasero’ (del latín ‘rasorium’ – navaja de afeitar) significa “cualquier utensilio que sirve para rasar” (‘igualar, nivelar, compensar’). ***

¿Tuvo la culpa la hache muda? Lo ignoro. Lo que sí sé es que el redactor de la sección ‘Movida’ de LA PATRIA tomó el verbo ‘alagar’ por ‘halagar’ en su nota sobre el fallecimiento del periodista Bismark Osorio Bahamón: “Recordó que lo alagaban por su voz y que por ello terminó trabajando en radio” (11/12/2019). Es evidente que el apropiado en esta frase es el verbo ‘halagar’ (“dar a alguno muestras de afecto o rendimiento con palabras o acciones que puedan serle gratas”). ‘Alagar’, en cambio, es “llenar de lagos o charcos”; como pronominal, ‘alagarse’, regionalismo de Bolivia y Argentina, “hacer agua una embarcación”. ‘Halagar’, 1220-50, enseña Corominas, “procede del árabe ‘hálaq’ –tratar bondadosamente, propiamente ‘alisar, aplastar, pulir’”. ‘Alagar’ viene, obviamente, de ‘lago’. En este caso, el prefijo ‘a-’ convierte en acción su significado. *** 

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