Martes de la luenga lengua: Minga, Valvanera, cicla, sexi

Imagen bioguia.com

Recopilación y apuntes de Oscar Domínguez Giraldo


Minga, Valvanera, cicla, carnet, sexi

FERNANDO ÁVILA/EL TIEMO

Pregunta: en el DLE, 2014, dice que minga es una “reunión de amigos para hacer algún trabajo gratuito común”. ¿No es, pues, una ‘marcha’?, Gilberto Castillo.
Respuesta: el Diccionario de americanismos agrega que esta palabra de origen quechua en Colombia alude a una “institución social de solidaridad, vigente en los pueblos indígenas y campesinos”.

Educalingo precisa más el significado: minga es una “tradición precolombina de trabajo voluntario de utilidad social, como construcción, o en beneficio de una persona o una familia”. Una definición más cercana de minga podría ser: “marcha de indígenas y campesinos que mediante diversos métodos busca reivindicaciones sociales y acuerdos con el Gobierno para mejorar las condiciones de vida de sus comunidades”.

Valvanera 


Un titular del periódico Zona de Chía dice “En bici al alto de la Valbanera”, con b; error que corrige en el texto de la noticia: “el que lleva a la iglesia de la Valvanera”, con v. 
Se refiere a la pequeña iglesia en honor de la Virgen María, una de cuyas advocaciones es la de Nuestra Señora de la Valvanera, cuya imagen original data del siglo XI, cuando comenzó esta devoción en La Rioja (España). 

Durante la colonización fueron traídas imágenes de la Virgen de la Valvanera a varios países de América. En Colombia están en Cali, Pereira, Manizales y Chía, esta última en el cerro de la Cruz, en la capilla construida en 1937, al que la citada nota de Zona invita a llegar en bicicleta. 

Otro error del titular es la ausencia de la coma elíptica, la que reemplaza el verbo. Con esas dos correcciones, el titular quedaría así: “En bici, al alto de la Valvanera”, o mejor, “En cicla, al alto de la Valvanera”, ya que por esas tierras se le suele decir a la bicicleta cicla, y no bici.

Carnet y sexi

En “El club de los defensores del sexo vainilla”, originalmente publicado en La Nación de Buenos Aires aparece la palabra sexy en letra normal y la palabra carnets en cursiva.

Teniendo en cuenta que la letra cursiva se usa, entre otras cosas, para destacar los extranjerismos, y entendiendo como extranjerismo la palabra que no figura como voz española en los diccionarios normativos de la Academia, debió hacerse al revés. 

La palabra sexy debió escribirse en cursiva, como vocablo inglés que es, y ‘carnets’, en letra normal, como palabra española que es desde el año 2014. 

Mejor aún, se pudo evitar la escritura del extranjerismo sexy, cambiándola por la forma española sexi; de la que se suele decir que no es tan sexi como sexy, pero es lo que exige la norma ortográfica.

​Experto en redacción y creación literaria.@fernandoavila52

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QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  por  Efraim Osorio López/EN LA PATRIA DE MANIZALES

eolo1056@yahoo.com 

Violencia, gerundio, miedo al dequeísmo 

‘Peregrina’ (‘disparatada’) la definición de la columnista, porque el adjetivo latino ‘lentus-a-um’ nada tiene que ver con la etimología de ‘violencia’.  

En su columna de El Tiempo del 28 de marzo de 2019, Margarita Rosa de Francisco dio de ‘violencia’ la siguiente definición: “Del latín ‘violentia’: vis = fuerza, lentus = continuo’. Uso continuo de la fuerza”. Peregrina, esta definición. Porque el término latino ‘violentia’ (‘carácter violento, arrebatado; violencia, arrebato’) viene del adjetivo también latino ‘violens-entis’ (‘violento, impetuoso, vehemente’), que procede de ‘vis’ (‘fuerza física, vigor’). Califiqué de ‘peregrina’ (‘disparatada’) la definición de la columnista, porque el adjetivo latino ‘lentus-a-um’ nada tiene que ver con la etimología de ‘violentia’, pues sus significados son ‘dúctil, maleable, flexible; lento, tranquilo, indolente; frío, indiferente, paciente; débil; tenaz, duradero’. No tiene, por tanto, fundamento esa etimología. Si de buscarle otro elemento, además de ‘vis’, a dicha etimología, podría hablarse de la desinencia ‘ens-entis’ del participio presente o activo de algunos verbos latinos. Es mi opinión, nada más. La definición conceptual tampoco es acertada, porque puede haber ‘violencia’  en un hecho aislado, como lo experimentamos con dolor todos los días. ‘Violencia’, en efecto, es “la acción y el efecto de violentar”. Y ‘violentar’ es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia”. Cosa distinta es hablar de una ‘época de violencia’ durante la cual los ‘hechos violentos’ se presentan ininterrumpida y sistemáticamente, como en la nefasta de Pablo Escobar. *** 

En el mismo artículo, la columnista escribe: “Hay violencia sucediendo dentro de los cuerpos…”. Este gerundio, ‘sucediendo’, es el ejemplo clásico del gerundio mal usado, porque no hay otra acción que lo preceda y con la cual haya ‘simultaneidad’, condición necesaria, aunque no absoluta, para su uso correcto. La siguiente es una buena muestra de un gerundio empleado con propiedad: “El pobre hombre se fue arruinando poquito a poco / y al fin ha muerto, ya hiede un poco” (Porfirio Barba Jacob, ‘La caída del telón’). O esta otra: “Tejiendo, cantando y soñando despierta pasaba Ifigenia sus días”. El gerundio, si bien empleado, es armonioso; mal, es cacofónico  y hasta el oído lo rechaza. *** 

Los verbos enunciativos son aquellos que dicen, afirman o niegan algo. Por regla general, son éstos con los que se comete el ‘dequeísmo’ (“empleo indebido de ‘de que’  cuando el régimen verbal no lo admite”), por ejemplo, “anunció de que volvería pronto”, “juró de que no era culpable”, frases en las que evidentemente sobra la preposición ‘de’.  Esta norma, a pesar de su claridad, ha producido en los redactores lo que yo llamo ‘miedo al dequeísmo’, o, más gráficamente, ‘terronera’, pues los ha llevado a suprimir la preposición cada vez que debe anteponerse a la partícula ‘que’, como le sucedió a El Fraile en las siguientes oraciones de un mismo artículo: “No sería fácil contradecir la especie que la luna ejerce gran influencia….”. “…existe la teoría bastante conocida y reconocida que la frecuencia que emana de la luna afecta la frecuencia de la mente…”. “…advierte que el hecho que los ciclos emocionales estén ligados…” (LA PATRIA, 24/3/2019). En las tres es sensible la ausencia de la preposición: “….la especie de que la luna…”, “…y reconocida de que la frecuencia…”, y “…advierte que el hecho de que los ciclos….”. En los tres casos, la falta de la preposición anula el oficio de la partícula ‘que’, pues ella es parte de la locución conjuntiva ‘de que’, necesaria en esas construcciones. Y es tan grande ese miedo, que obligó al editorialista de LA PATRIA a suprimir la preposición de la locución preposicional ‘acerca de’ (“sobre aquello de que se trata, en orden a ello”) en esta declaración: “Las palabras del viernes de John Bolton (…) acerca que cualquier maniobra militar rusa en la región…” (LA PATRIA, editorial, 1/4/2019). Sin la preposición, ‘acerca’ podría ser hasta inflexión verbal…  

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Salud mental, claves de redacción

Fundación para el español urgente

Con motivo de la presentación de la Guía de estilo sobre salud mental para medios de comunicación de la Confederación Salud Mental España, se recogen a continuación algunas claves para mejorar la redacción de las noticias relacionadas con este ámbito. 

1. Persona con problemas de salud mental, expresión recomendada

Persona con problemas de salud mental o persona con trastorno mental son las denominaciones recomendadas. Los colectivos que representan a estas personas defienden estas denominaciones, especialmente para su empleo en los medios de comunicación, y las consideran preferibles a enfermo o enferma mental, que denominan al individuo por una sola de sus características, y a otras, aún más peyorativas, como loco o perturbado.  

Asimismo, más allá de los significados recogidos en los diccionarios, se desaconseja sustantivar el nombre de la enfermedad para designar a la persona (esquizofrénicodepresivoanoréxicopsicótico, etc.), del mismo modo que no es frecuente hablar de un sidoso o un canceroso para referirnos a quienes tienen estas enfermedades.

2. Centro de salud mental, no manicomio 

Centro de salud mental o, en ciertos casos, centro de díacentro de rehabilitación y otras expresiones similares son las adecuadas para referirse a las instalaciones donde se atiende a las personas con problemas de salud mental, mejor que otras como manicomio.

Como en otros centros sanitarios, quienes necesitan tratamiento de salud mental ingresan no son recluidosinternados o encerrados en ellos.

3. Trastorno mental no es sinónimo de discapacidad intelectual

La denominación trastorno mental se utiliza para referirse a una serie de problemas de salud que no suponen ni tienen por qué estar asociados con una discapacidad intelectual. Así, la Guía de estilo sobre salud mental para medios de comunicación indica que la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión o la ansiedad, entre otros, son problemas de salud mental, mientras que el daño cerebral adquirido, el autismo, el síndrome de Down o la epilepsia no lo son. 

4. Términos de salud mental en otros contextos

En ocasiones se emplean en las noticias elementos y terminología del campo de la salud mental para describir situaciones, personas o cosas que nada tienen que ver con los problemas de este tipo. Por ejemplo, es frecuente usar el adjetivo esquizofrénico para referirse a una situación caótica, irracional o contradictoria, como en «El partido vive una etapa esquizofrénica». Se trata de un uso metafórico que los colectivos que representan a las personas con trastorno mental consideran inapropiado, peyorativo y perjudicial para su imagen.

VER TAMBIÉN

 Guía de estilo sobre salud mental para medios de comunicación

➤ persona con discapacidad, expresión recomendada

Del Galeón san José y otras historias

El libro del exministro e historiador Rodolfo Segovia Salas,  será presentado esta tarde por Daniel Samper, en la biblioteca del Gimnasio Moderno, en Bogotá. Buses a todos los barrios.

“Este libro, dice una nota de contracarátula, contiene ocho ensayos magistrales de interpretación histórica: desde el naufragio de la Arma de la Guardia a principio del siglo XVII hasta el rapto de la Corona de los Andes a mediados del siglo XX, pasando por la ocupación, primero inglesa (1630-1641) y luego española (1641-1670), de la isla de Providencia y por la esclavitud en Cartagena de Indias durante la época colonial”.

www.oscardominguezgiraldo.com

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  por  Efraim Osorio López 

eolo1056@yahoo.com 

Violencia, gerundio, miedo al dequeísmo 

‘Peregrina’ (‘disparatada’) la definición de la columnista, porque el adjetivo latino ‘lentus-a-um’ nada tiene que ver con la etimología de ‘violencia’.  

En su columna de El Tiempo del 28 de marzo de 2019, Margarita Rosa de Francisco dio de ‘violencia’ la siguiente definición: “Del latín ‘violentia’: vis = fuerza, lentus = continuo’. Uso continuo de la fuerza”. Peregrina, esta definición. Porque el término latino ‘violentia’ (‘carácter violento, arrebatado; violencia, arrebato’) viene del adjetivo también latino ‘violens-entis’ (‘violento, impetuoso, vehemente’), que procede de ‘vis’ (‘fuerza física, vigor’). Califiqué de ‘peregrina’ (‘disparatada’) la definición de la columnista, porque el adjetivo latino ‘lentus-a-um’ nada tiene que ver con la etimología de ‘violentia’, pues sus significados son ‘dúctil, maleable, flexible; lento, tranquilo, indolente; frío, indiferente, paciente; débil; tenaz, duradero’. No tiene, por tanto, fundamento esa etimología. Si de buscarle otro elemento, además de ‘vis’, a dicha etimología, podría hablarse de la desinencia ‘ens-entis’ del participio presente o activo de algunos verbos latinos. Es mi opinión, nada más. La definición conceptual tampoco es acertada, porque puede haber ‘violencia’  en un hecho aislado, como lo experimentamos con dolor todos los días. ‘Violencia’, en efecto, es “la acción y el efecto de violentar”. Y ‘violentar’ es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia”. Cosa distinta es hablar de una ‘época de violencia’ durante la cual los ‘hechos violentos’ se presentan ininterrumpida y sistemáticamente, como en la nefasta de Pablo Escobar. *** 

En el mismo artículo, la columnista escribe: “Hay violencia sucediendo dentro de los cuerpos…”. Este gerundio, ‘sucediendo’, es el ejemplo clásico del gerundio mal usado, porque no hay otra acción que lo preceda y con la cual haya ‘simultaneidad’, condición necesaria, aunque no absoluta, para su uso correcto. La siguiente es una buena muestra de un gerundio empleado con propiedad: “El pobre hombre se fue arruinando poquito a poco / y al fin ha muerto, ya hiede un poco” (Porfirio Barba Jacob, ‘La caída del telón’). O esta otra: “Tejiendo, cantando y soñando despierta pasaba Ifigenia sus días”. El gerundio, si bien empleado, es armonioso; mal, es cacofónico  y hasta el oído lo rechaza. *** 

Los verbos enunciativos son aquellos que dicen, afirman o niegan algo. Por regla general, son éstos con los que se comete el ‘dequeísmo’ (“empleo indebido de ‘de que’  cuando el régimen verbal no lo admite”), por ejemplo, “anunció de que volvería pronto”“juró de que no era culpable”, frases en las que evidentemente sobra la preposición ‘de’.  Esta norma, a pesar de su claridad, ha producido en los redactores lo que yo llamo ‘miedo al dequeísmo’, o, más gráficamente, ‘terronera’, pues los ha llevado a suprimir la preposición cada vez que debe anteponerse a la partícula ‘que’, como le sucedió a El Fraile en las siguientes oraciones de un mismo artículo: “No sería fácil contradecir la especie que la luna ejerce gran influencia….”. “…existe la teoría bastante conocida y reconocida que la frecuencia que emana de la luna afecta la frecuencia de la mente…”. “…advierte que el hecho que los ciclos emocionales estén ligados…” (LA PATRIA, 24/3/2019). En las tres es sensible la ausencia de la preposición: “….la especie de que la luna…”“…y reconocida de que la frecuencia…”, y “…advierte que el hecho de que los ciclos….”. En los tres casos, la falta de la preposición anula el oficio de la partícula ‘que’, pues ella es parte de la locución conjuntiva ‘de que’, necesaria en esas construcciones. Y es tan grande ese miedo, que obligó al editorialista de LA PATRIA a suprimir la preposición de la locución preposicional ‘acerca de’ (“sobre aquello de que se trata, en orden a ello”) en esta declaración: “Las palabras del viernes de John Bolton (…) acerca que cualquier maniobra militar rusa en la región…” (LA PATRIA, editorial, 1/4/2019). Sin la preposición, ‘acerca’ podría ser hasta inflexión verbal…  

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