Martes de la luenga lengua: Mejor-peor, hurto-robo, prender, más allá de

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QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

por  Efraim Osorio López

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“Apropiación indebida de bienes ajenos” es lo que tienen en común los sustantivos ‘hurto’ y ‘robo’.

En un artículo de El Tiempo (Cultura, página 2.4, 16/11/2022), leí lo siguiente: “…de los ‘peor calificados’. El adjetivo ‘peor’ es invariable en este caso”. No, en ese caso, ‘peor’ no es adjetivo, sino adverbio, por lo cual, como todos ellos, es invariable. Los adjetivos son siempre variables (‘La peor calificación, las peores calificaciones; el peor resultado, los peores resultados’). Esto me da pie para hacer una observación sobre las siguientes oraciones de la misma columna: “Tengamos en cuenta que ‘peor’ es el comparativo de ‘mal’…” y “El antónimo de ‘peor’ es ‘mejor’, comparativo de ‘bien’…”. Como los términos ‘peor’ y ‘mejor’ son primordialmente los grados comparativos irregulares o anómalos de los adjetivos  ‘malo’ y ‘bueno’, respectivamente, habría sido conveniente para los que aprovechamos sus enseñanzas que el autor hubiese expresado la naturaleza de adverbios de los términos por él citados, ya que únicamente así se puede entender que sean los comparativos de los adverbios ‘mal’ y ‘bien’. Es sólo una sugerencia, atrevida, sí, pero respetuosa. ***

“Apropiación indebida de bienes ajenos” es lo que tienen en común los sustantivos ‘hurto’ y ‘robo’. Se diferencian en la manera como se lleva a cabo esa ‘apropiación’, a saber, en los medios que para ese fin se emplean y en el valor de lo tomado: el primero, el ‘hurto’, se realiza “sin intimidación en las personas ni fuerza en las cosas”; el segundo, el ‘robo’, se efectúa con violencia y engaño, lo que constituye en Derecho un ‘delito’. Según estas nociones, en la siguiente información de LA PATRIA no está bien empleado el sustantivo ‘hurto’: “Hechos de inseguridad como el hurto del dinero a un Banco en Arboleda (Pensilvania)…” (Primera página, 16/11/2022). Lo cometido en esas circunstancias fue el delito de ‘robo’, ya que cumple las condiciones para calificarlo de tal. Como las cumple el robo de cincuenta millones en Anserma (Caldas), y que el redactor (¿el mismo?) califica de ‘hurto’: “ ‘La plata o lo mato’, se le escucha* decir repetidamente al delincuente armado, mientras la víctima trata de evitar el hurto” (LA PATRIA, Sucesos, 21/11/2022). *El verbo ‘oír’ ha muerto. Oremos por su resurrección. Nota: ‘Delito’, en Derecho, es una “acción u omisión voluntaria o imprudente penada por la ley”. ***

En el mismo medio de comunicación y el mismo día, un lector atento leyó lo siguiente y, según él, quedó enfermo: “La bodega de una ferretería, en la Enea, se prendió en llamas…”. Y pregunta si ‘prenderse en llamas’ es pleonasmo. Entre los muchos sinónimos de ‘prender’, uno de ellos es ‘encender’ (‘hacer brotar fuego  de algo’), verbos que pueden ser también pronominales, ‘prenderse’ y ‘encenderse’. No obstante, para resolver la inquietud del lector hay que preguntarse si el verbo ‘prender’ necesita un complemento que ayude a entender su significado, pues, como dije, son muchos sus sinónimos y de muy disímiles acepciones (‘asir, agarrar, encarcelar, cubrir, arraigar, enredarse, arder’, etc.). De acuerdo con estos rudimentos, estimo que en la frase de LA PATRIA no hay pleonasmo. Así, decimos ‘le prendió fuego a la habitación’, que equivale a ‘incendió la habitación’. Si, por ejemplo, la noticia dice que ‘alguno se prendió a sí mismo’, nos quedamos sin saber si fue ‘del hisopo’ o si fue ‘en llamas’. Para evitar que al lector aquel le dé un soponcio, mejor escribir ‘la bodega se incendió’. ***  

Para el redactor de los editoriales de El Tiempo no hay nada en castellano que reemplace la locución ‘más allá de’, ya que la utiliza con una frecuencia merecedora de mejores frases. Una muestra: “Ver reunidos a Joe Biden y a Xi Jimping es esperanzador, más allá de que cada país le dé al encuentro una interpretación diferente»  (Destacado, 16/11/2022). Para mí, esta expresión, según la frase de cajón, dice mucho y no dice nada. ¿Cómo traducir la del ejemplo? Yo la interpreto así: ‘No importa que’ o ‘aunque’ o… Usted, ¿cómo? Y me pregunto si no será lo mismo decir ‘más acá de’. ¿Por qué no? 

Una pequeña reciprocidad que aporta a esta sección el periodista y escritor Óscar Domínguez

¿QUÉ ES LA “COSA”?

“Cosa” es, posiblemente, la palabra más usada del idioma castellano. 

La cosa puede ser objetiva o subjetiva, abstracta o concreta. Pero ya sea una cosa o la otra, la cosa es que la cosa, identifica, explica o se aplica a cualquier cosa.

En relación con esta cosa de la cosa, veamos como pudiera actuar la cosa en la consulta de un galeno a la cual acude un paciente ya bastante entrado en años:

Doctor: Bueno, usted dirá qué cosa le trae por acá.

Paciente: Pues la cosa, doctor, es que desde hace un tiempo a esta parte, al levantarme por las mañanas siento una cosa rara, vaya, una cosa así como si todas las cosas me dieran vueltas en la cabeza.

Doctor: ¿Y qué tiempo hace que viene usted padeciendo eso?

Paciente: Hará cosa de un mes…

Doctor: ¿Ha tomado Ud. alguna cosa para lo que siente?

Paciente: La verdad doctor, es que me han recomendado mil cosas, pero yo, no hago caso a las cosas que me dice la gente.

Doctor: Bueno, pues en primer término le diré que a mí me gusta ser muy claro en mis cosas.

Esa cosa que usted está experimentando, es una cosa que suele pasar a las personas de edad avanzada como Ud. Y lo peor de la cosa es que para esa cosa, no se ha inventado todavía ninguna cosa.

Paciente: ¿entonces la cosa es seria?

Doctor: No hay duda que requiere atención. Yo le recomiendo tres cosas: la primera, es que tome Ud. las cosas con calma. La segunda cosa que le aconsejo, es que no vaya Ud. a hacer nada disparatado.

Paciente: ¿cosas disparatadas a mi edad?

Doctor: Bueno, se lo digo por aquello de que: “el diablo son las cosas”.

Paciente: doctor ¡mire que usted dice cosas!

Doctor: La tercera cosa es que quiero que tome esto que le estoy recetando por una semana. 

Si en ese lapso de tiempo Ud. nota que la cosa no mejora, vuelva para acá a ver qué otra cosa podemos indicarle, porque tenemos que evitar que esto degenere en otra cosa porque entonces sí que la cosa se pondría más difícil.

Paciente: Muy bien, doctor. Y ahora, quisiera Ud. decirme ¿Cuánto es la cosa?

Doctor: Mire, vaya con mi secretaria que es la que se ocupa de esas cosas.

Paciente: (dirigiéndose a la secretaria) Dice el doctor que me diga cuánto es la cosa.

Secretaria: Cómo no, pero no es cosa del otro mundo. Son solamente $100.000.

Paciente: ¿Qué cosa? ¡Caballeros, hasta dónde han llegado las cosas!

(Anónimo)

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