Martes de la luenga lengua: Máxima expresión, cochera, exclusivo, corrompido-a

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QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

Por  Efraim Osorio López (eolo1056@yaho.com)

Es imposible que todas las palabras formadas con prefijos tengan entrada en los diccionarios. La razón es obvia. 

La siguiente, una contradicción en los términos: “…la misma (la actividad humana) que se vio reducida a su máxima expresión  a partir de medidas de confinamiento obligatorio…” (LA PATRIA, Voz del lector. Carlos Arturo Barco Alzate, 1/7/2020). ‘Contradicción’, digo, porque el verbo ‘reducir’ implica ‘disminución, aminoramiento, apocamiento’. Y el adjetivo ‘máximo-a’ entraña ‘crecimiento, mejoría’, y esto, de manera extraordinaria. Es, pues, un absurdo decir ‘reducir algo a su máxima expresión’. ‘Aumentar algo a su máxima expresión’, quizás, pero éste no es el caso. La locución consagrada es ‘reducir algo a su mínima expresión’, es decir, ‘disminuirla tanto como sea posible’, que fue, tal vez, lo que el corresponsal quiso aplicar a la ‘actividad humana’ en esta época de inesperada crisis. ***  

Comunicado de la alcaldía de Manizales: “En una decisión de ciudad, co-creada con directivas de instituciones educativas públicas, privadas y padres de familia, la Alcaldía de Manizales le informa a la ciudadanía que los colegios continuarán con la virtualidad en lo que resta del año escolar 2020” (6/7/2020). El encargado de redactar este comunicado forjó el verbo ‘cocrear’ –que no se encuentra en los diccionarios, pero que está bien formado (del prefijo ‘co-’ y el verbo ‘crear’)–, que quiere decir, ‘idear algo entre varias personas’. Y esto está bien. Pero no acertó en dos aspectos: el primero, el guion: los prefijos van siempre pegados a la palabra que acompañan (‘autocuidado, preexistente, anticorrupción’); el segundo, el empleo de la preposición ‘con’, que hace pleonástica la expresión, pues ‘cocrear’ significa ‘crear con’. La redacción debió, por tanto, ser modificada, así: “En una decisión de ciudad, creada con directivas…”. O, con el verbo ideado, de esta manera: “La alcaldía de Manizales, directivas de instituciones educativas públicas (…) cocrearon una decisión de ciudad, por medio de la cual se informa…”. U otro giro parecido, aunque, seguramente, farragoso también e innecesario. Nota: es imposible que todas las palabras formadas con prefijos tengan entrada en los diccionarios. La razón es obvia. ***

Insisto en la utilización justa de las preposiciones, pues cada una tiene su oficio en la oración, oficio que, con algunas excepciones, es exclusivo, es decir, que no se puede intercambiar. En el ejemplo siguiente, su autor le asignó a la preposición ‘a’ el oficio de la preposición ‘de’: “Solo que la indisciplina que nos achacan no es exclusiva al departamento, ya quisiéramos”. (El Tiempo, Thierry Ways, 2/7/2020). “…no es exclusiva del departamento…”, porque este complemento es genitivo, a saber, de posesión o pertenencia, que se introduce siempre con la preposición ‘de’. Elemental. La preposición ‘a’ indica, generalmente, ‘tendencia’ o ‘dirección a o hacia’. Por esto, no decimos ‘camisa a rayas’, sino ‘camisa de rayas’, ni ‘motor a gasolina’, sino ‘de gasolina’. ***. 

¡Por fin! Por fin leí un artículo en el que, cuando el caso lo pedía, su redactora no echó mano del manido y manoseado participio irregular del verbo corromper, ‘corrupto’, sino del regular, adjetivo en este texto, ‘corrompido’: “…y sus incontestables vínculos con narcotraficantes y servidores públicos corrompidos” (El Tiempo, Margarita Rosa de Francisco, 2/7/2020).  Aludía a los  paramilitares. “Narcotraficantes y servidores públicos corrompidos”. Más expresivo. ¡Qué bueno sería que encontrara imitadores! ***

En su infinita bondad, la Academia de la Lengua le impartió su bendición al ‘que galicado’ (el ‘que’ contrapuesto mediante el verbo ser a adverbios y complementos’) en la siguiente información: “Las construcciones de ‘que galicado’ son características del español americano, en el que se documentan en todos los registros” (Nueva gramática de la lengua española, Manual, 40.5.4)Según esto, es castiza la siguiente construcción: “…es en eso que reside el carácter creativo de la política” (El Tiempo, Sergio Ramírez, 25/6/2020). Para mí, aferrado a la enseñanza tradicional, es incorrecta y cacofónica. Para evitarla, y para obviar el circunloquio ‘en lo que’, pudo ser redactada así: “En eso reside…”. Simple. 

¿Por qué se debe escribir ‘ciberlunes’ y no ‘cyberlunes’?

Por: Fernando ÁvilaEL TIEMPO

En las instrucciones sobre el derecho a retracto, se oyó esta: “Usted debe hacer una reclamación directa”. El funcionario lo dijo con total propiedad, “reclamación”.

Hoy, sin embargo, está ya admitida por la RAE la opción “reclamo”. Antes, reclamo era solo el ‘sonido con el que un ave llama a otra’. En el DLE se agregó la acepción número 10 de reclamo: ‘oposición o contradicción que se hace a algo considerado injusto’.

En consecuencia, ya no es incorrecto usar la palabra reclamo con ese sentido, que es la que se usa en Colombia, como se ve en el repetido anuncio “Quejas y reclamos” o en la sigla de Colombia Compra Eficiente, PQRSD, cuyo desarrollo es ‘peticiones, quejas, reclamos, sugerencias y denuncios’.

Ciberlunes

En cuña radial se oyó en días pasados la palabra cyberlunes, pronunciada en perfecto inglés la primera parte de la palabra, /sáiber/. Es un híbrido innecesario, pues en español existe el prefijo ciber-, pronunciado /síber/, que se usa en voces como ciberespacio, cibernauta, y que perfectamente puede usarse en ciberlunes.

Si es el caso

Citas: “Emita la factura y, si es del caso, rectifique después” (entrevista radial), “Fotocopia del documento de identidad del comerciante y, si es del caso, del apoderado” (instrucciones CCC). Comentario: Cuando se da una indicación condicionada, esa condición no se expresa con la secuencia “si es del caso”, sino con la secuencia si es el caso, “Revisar, corregir y/o modificar, si es el caso, y avalar los actos” (Concejo de Bogotá), o con la locución si acaso, “Si acaso viene gente, yo aviso” (DLE).

Desasustó

Cita: “El alcalde Medellín desasustó a la gente” (análisis radial). Comentario: El verbo desasustar puede ser rebuscado, pero no está mal construido. Se compone del prefijo des-, que indica ‘negación’, desacatar, desatender, y el verbo asustar, ‘producir susto’. La comentarista podría haber optado por “sacó del susto a la gente”, “le quitó el susto a la gente” u otra forma más sencilla.

93.000

Cita: “93 mil sería el número de inmigrantes colombianos irregulares en España”. Mejor: “93.000…”. La combinación de arábigo y palabra es válida cuando después del arábigo va un sustantivo, por ejemplo, 93 billones, 93 millones, 93 millares. No es válida con adjetivo, como aparecen en los billetes, “20 mil pesos”, “50 mil pesos”, o en el recuadro citado, “93 mil”.

Genialidades

El Megacerebro del sábado pasado fue, como de costumbre, pródigo en pistas geniales. “informa al contrario”: traidor; “planta al contrario”: frentea; “libra de un peso”: obvia; “empresa de libros”: epopeya; “derecho izquierdo”: laboral; “una dos”: case; “seguro de accidentes”: incólume; “feo y con ganas”: desdén. ¡Una verdadera diversión cerebral!

Preguntas: feravila@cable.net.co

ESTATUAFOBIA

Fundación para el español urgente

La palabra estatuafobia, que se ve con alguna frecuencia en las informaciones sobre las protestas contra la discriminación racial, significa ‘aversión o rechazo a las estatuas’, no ataque o destrucción de estas.

En los medios no es raro encontrar frases como «La estatuafobia se extiende por el mundo» o «La estatuafobia crece y ya afecta a Churchill o Colón».

El término estatuafobia puede considerarse bien formado a partir del sustantivo estatua y el elemento compositivo -fobia (‘aversión o rechazo’), pero su significado lógico sería el de ‘aversión o rechazo a las estatuas’ en general. También se emplea, aunque es minoritaria, la forma estatuofobia.

Esta palabra, sin embargo, se está empezando a usar para aludir a la destrucción de algunas estatuas concretas, aquellas cuyos atacantes consideran que simbolizan el racismo. En este sentido, resulta más preciso hablar de ataques a estatuas o de destrucción de estatuas y, si el contexto no lo deja claro, añadir consideradas racistas.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «La destrucción de estatuas se extiende por el mundo» y «Los ataques a estatuas crecen y ya afectan a Churchill o Colón».

Cabe recordar que el español tiene desde hace siglos la forma iconoclasia (o iconoclastia) —creada a partir de las voces griegas eikón, -ónos (‘imagen’) y klásis (‘rotura, acción de romper’)—, que se refiere en origen a ‘la corriente que en el siglo VIII negaba el culto a las imágenes sagradas, las destruía y perseguía a quienes las veneraban’ y, de forma más general, a la ‘negación y rechazo de la autoridad de maestros, normas y modelos’, que por extensión puede aplicarse a algunos de los casos referidos.

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