Martes de la luenga lengua: Lenguaje incluyente, alborozado, cada uno…

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QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

Por  Efraim Osorio López eolo1056@yahoo.com

Sin necesidad de comprobarlo, puedo afirmar que los autores de estos ejemplos son redactores veteranos.

Se nos metió al rancho, y ya, ni  a escobazos, somos capaces de ahuyentarlo. Aludo al farragoso, nocivo, inútil y traicionero ‘lenguaje incluyente’. Para la muestra, estos botones, tomados todos del periódico El Tiempo: “Las imágenes de bogotanos y bogotanas horas antes y después de sus jornadas de trabajo…” (Editorial, 1/12/2019). “…como a líderes y lideresas sociales…” (Alfonso Gómez Méndez, 4/12/2019). “…que pueden suplirse si el o la elegida…” (Ídem, 18/12/2019). “Todas y todos debemos despojarnos del rencor que cargamos…” (Alberto Fernández, presidente de Argentina, 11/12/2019). “Me agrada reunirme con los muchachos y muchachas a través de internet” (Plinio Apuleyo Mendoza, 20/12/2019). Sin necesidad de comprobarlo, puedo afirmar que los autores de estos ejemplos son redactores veteranos, que, seguramente, antes –en épocas mejores para el castellano– no escribían de esa fastidiosa manera y que, actualmente, si releyeran lo escrito, se darían cuenta de que ese lenguaje hace pesada y estomagante su redacción. Y agrego esta ‘perla’: “…deposita esta hoja en forma de barquito (…) mientras gritas animos@…” (LA PATRIA, Oasis, 31/12/ 2019). ¿Cómo pronuncia usted este esperpento, padre?***

El pasado 25 de diciembre, como no circularon ni LA PATRIA ni El Tiempo, tuve oportunidad de leer unos cuentos navideños publicados el 24 por el segundo. En uno de ellos, “El libro más bello del mundo”, leí lo siguiente: “Pesebres alborozados de toda suerte de animalitos para seguir las indicaciones de san Francisco de Asís” (Marco Antonio Valencia Calle, 24/12/2019). “Pesebres alborozados…”: cuando leo sinsentidos como éste, recuerdo el artículo que escribía para Papel Salmón el polifacético Luis Enrique García, titulado “Precisión conceptual”. Un pesebre no puede ser calificado de ‘alborozado’, porque este adjetivo –también participio pasivo del verbo ‘alborozar’ (“causar extraordinario regocijo, placer o alegría”)– significa “lleno de regocijo, de alegría, de placer”, sentimientos que sólo pueden manifestar los animales, racionales o irracionales. Según la idea que, creo, quiso expresar el cuentista, adjetivos apropiados podrían ser ‘abarrotado, lleno, atestado’, pero no ‘alborozado’, ni siquiera con el antiquísimo significado de ‘alborotado’. ¡No, señor! ***

‘Cada uno’ es una locución pronominal que expresa una sola de las partes que forman un todo, por lo que tiene que concordar en singular con su verbo, lo mismo que ‘cada cual’. Ejemplos de esa locución mal empleada, los siguientes: “En el evento intervinieron cada uno de los secretarios y…” (LA PATRIA, Supimos que…, 26/12/2019). “Cada uno de nosotros (…) podemos plantearnos nuestros propios propósitos de vida…” (Ibídem, Guillermo Orlando Sierra S., 27/12/2019). “…intervino cada uno de los secretarios…”, castizamente, en el primero, y “cada uno de nosotros puede plantearse sus propios propósitos de vida…”, en el segundo. Pudieron también sus redactores sustituir ‘cada uno’ por ‘todos’, y, así, conservar el resto sin cambios. Y sin alterar lo que, aunque mal, quisieron expresar. ***

En el mismo artículo del rector de la Universidad de Manizales, encontré estas frases con faltas de concordancia, la primera; de sintaxis, la segunda: “…pensando siempre que los ciudadanos debemos cuidarnos entre sí y ajustarnos al Derecho…”. “Hablo de la crisis, de la que al parecer no le queremos prestar la debida atención…”. En la primera muestra, la falta de concordancia es personal, pues hace concordar un sujeto de primera persona (implícitamente, ‘nosotros’) con un pronombre de tercera, ‘sí’, que debió ser reemplazado por el pronombre de primera ‘nosotros’: “…debemos cuidarnos entre nosotros”. Elemental. ¿De tercera persona?  –“Que ellos se cuiden entre sí”. La segunda, de sintaxis, como dije, pues la preposición que introduce ese complemento es ‘a’, no ‘de’, así: “Hablo de la crisis, a la que (…) no le prestamos atención…”. ***

Textualmente: Sino: es una conjunción adversativa. Ejemplo: No hablo del colegio, si no del hospital” (Papel Salmón, Tips para salir de dudas, 29/12/2019). ¡Hombre, por Dios, hombre!

El 2020

Fundación para el Español Urgente, Fundéu

Cuando se cita el año 2000 y los sucesivos, es válido tanto emplear el artículo delante como prescindir de él: del 2020 o de 2020.

No obstante, respecto a la expresión de los años, el Diccionario panhispánico de dudas indica que hay que tener en cuenta lo siguiente:

1. Desde el año 1 (y los anteriores a Cristo) hasta el año 1100es más frecuente el empleo del artículo el y, por tanto, de la forma contraída de la preposición y el artículo, del: «Los árabes llegaron a España en el 711» o «El 14 de marzo del 413 a. C. hubo un terremoto en Asia Menor».

2. Del año 1100 hasta 1999, la omisión del artículo que evita la cacofonía /del-mil/ es mayoritaria: «27 de febrero de 1995» o «En 1783».

3. A partir del 2000, la tendencia mayoritaria es usar de nuevo el artículo el y, por consiguiente, la contracción del en la escritura de los años: «Cinco videojuegos esperados por los que se ansía la llegada del 2020» o «Las conclusiones del Consejo Asesor se harán públicas el 18 de enero del 2021», pero también se considera válido prescindir de él: «El precio de la vivienda crecerá un 9 % en 2020» y «En marzo de 2015 el Congreso de los Diputados aprobó la ley».

Específicamente, en la datación de cartas y documentos, estas diferencias no han sido tan acusadas y el uso sin artículo ha tendido a mantenerse. En cualquier caso, ninguna de las dos opciones se considera incorrecta. 

Los años se escriben sin puntocoma ni espacio entre la cifra que marca los millares y la que indica las centenas.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «Puede ser la gran sorpresa en del 2.020», «Esperemos que 2.020 traiga mejores noticias que 2.019», «Os deseamos un feliz y próspero 2.020».

De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, en los números que designan los años nunca se utiliza punto, coma ni espacio entre las unidades de millar y las de centena.

Cuestión distinta es que ese número no exprese un año en sí, sino una cantidad de años, caso en el que sí es posible introducir un espacio fino (Hace 40 000 años), pero no el punto ni la coma, de modo que las siguientes grafías no serían apropiadas: ni Hace 40.000 años ni Hace 40,000 años.

Así pues, en los ejemplos iniciales lo adecuado habría sido escribir «Puede ser la gran sorpresa en del 2020», «Esperemos que 2020 traiga mejores noticias que 2020», «Os deseamos un feliz y próspero 2020».

Cuando se cita el año 2000 y los sucesivos, es válido tanto emplear el artículo delante como prescindir de él: del 2020 o de 2020.

No obstante, respecto a la expresión de los años, el Diccionario panhispánico de dudas indica que hay que tener en cuenta lo siguiente:

1. Desde el año 1 (y los anteriores a Cristo) hasta el año 1100es más frecuente el empleo del artículo el y, por tanto, de la forma contraída de la preposición y el artículo, del: «Los árabes llegaron a España en el 711» o «El 14 de marzo del 413 a. C. hubo un terremoto en Asia Menor».

2. Del año 1100 hasta 1999, la omisión del artículo que evita la cacofonía /del-mil/ es mayoritaria: «27 de febrero de 1995» o «En 1783».

3. A partir del 2000, la tendencia mayoritaria es usar de nuevo el artículo el y, por consiguiente, la contracción del en la escritura de los años: «Cinco videojuegos esperados por los que se ansía la llegada del 2020» o «Las conclusiones del Consejo Asesor se harán públicas el 18 de enero del 2021», pero también se considera válido prescindir de él: «El precio de la vivienda crecerá un 9 % en 2020» y «En marzo de 2015 el Congreso de los Diputados aprobó la ley».

Específicamente, en la datación de cartas y documentos, estas diferencias no han sido tan acusadas y el uso sin artículo ha tendido a mantenerse. En cualquier caso, ninguna de las dos opciones se considera incorrecta. 

¿Se debe escribir bumerán, selfis y  bluyines?

Por: FERNANDO ÁVILA – Especial para EL TIEMPO

Fernando Arango Guarín se queja del abuso periodístico de la palabra tema, “Preocupa el tema del clima”, siendo suficiente “Preocupa el clima”. Respuesta: De acuerdo. Hay demasiado “tema” últimamente.

Hernando Alfonso pregunta sobre el uso colombiano de jalonar. Respuesta: El Diccionario de americanismos, 2010, dice: “jalonar, Colombia, impulsar, estimular una actividad”.

Se debe escribir ¿blue jean o bluyín?, ¿jazz o yaz?, ¿tour o tur?

Jorge Betancur pregunta sobre la supresión de la tilde del adverbio solo. Respuesta: La Ortografía del 2014 dice que se “puede” prescindir de ella. Como no se usó “debe” en el enunciado de la norma, sino “puede”, hay escritores que siguen usándola.

Bumerán

Citas de Arcadia: “La estrategia tiene su efecto boomerang”, “Otro toma fotos, tal vez selfies”, “…bluyins, chompas amarillas…”. Comentario: Las palabras inglesas boomerang y selfies tienen adaptaciones a nuestro idioma, con registro en el Diccionario de la lengua española, DLE. La primera puede escribirse búmeran o bumerán, ‘arma arrojadiza, de origen australiano, formada por una lámina de madera curvada que, lanzada con movimiento giratorio, puede volver al punto de partid’. El DLE registra también la locución efecto bumerán, ‘resultado de una acción que se vuelve contra su autor’.

Selfis

La segunda tiene registro en el DLE como selfi (plural, selfis), definida como ‘autofoto’ o ‘foto de una o más personas hecha por una de ellas, con un celular’.
La adaptación es similar a la de zombie, que pasó a nuestro idioma como zombi (plural, zombis).

Selfi fue declarada Palabra del Año 2014. Tanto bumerán como selfi han tenido acogida en medios informativos, gracias a su correspondencia fonética con la pronunciación popular y a su cercanía gráfica con la forma extranjera original.

Bluyines

La tercera tiene registro en el Diccionario panhispánico de dudas, 2005; en el Diccionario de americanismos, 2010, y en el DLE, 2014, como bluyín (plural, bluyines), adaptación del inglés blue jeans. La revista optó por la forma española, pero erró en el plural, que no es bluyins, sino bluyines. Esta forma fue establecida en 1996 por el Manual de estilo de EL TIEMPO, y luego fue apareciendo en otros manuales, hasta llegar al DLE, norma ortográfica suprema.

Más

Cita: “Sentirse mas cerca de los ricos”. Comentario: la palabra mas va sin tilde cuando equivale a pero, “Los llaman, mas no responden”, y lleva tilde cuando indica cantidad, “…más cerca de los ricos…”. Este es uno de los casos de tilde diacrítica vigentes para monosílabos, después de eliminar la tilde de la conjunción o entre arábigos (“apartamentos de 3 ó 4 alcobas”). Las tildes diacríticas diferencian sonido y significado, como puede notarse en más y mas en la frase “Quiero más salpicón, mas no hay fruta para prepararlo”.

FERNANDO ÁVILA
Experto en redacción y creación literaria
@fernandoavila52
Preguntas: feravila@cable.net.co

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