Martes de la luenga lengua: Infodemia, neologismo válido

Imagen viveusa.com

Fundación para el español urgente

El término infodemia, que se emplea para referirse a la sobreabundancia de información (alguna rigurosa y otra falsa) sobre un tema, está bien formado y, por tanto, se considera válido. 

En los medios de comunicación es común encontrar frases como «“Infodemia” en internet: la desinformación se volvió el mejor aliado del coronavirus», «La Organización Mundial de la Salud (OMS) también advirtió sobre una “Infodemia”» o «El peligro de la ‘infodemia’ de noticias falsas frente a la COVID-19».

La Organización Mundial de la Salud emplea desde hace tiempo el anglicismo infodemic para referirse a un exceso de información acerca de un tema, mucha de la cual son bulos o rumores que dificultan que las personas encuentren fuentes y orientación fiables cuando lo necesiten.

En español se está empleando el acrónimo infodemia, que es adecuado tanto si se considera formado a partir de las voces información y epidemia como si es el resultado de la adaptación del anglicismo. Por esta razón, no es necesario destacarlo con comillas ni cursiva. Se recuerda, asimismo, que, por ser un nombre común, se escribe con inicial minúscula.

En consecuencia, en los ejemplos anteriores habría sido más conveniente escribir «Infodemia en internet: la desinformación se volvió el mejor aliado del coronavirus», «La Organización Mundial de la Salud (OMS) también advirtió sobre una infodemia» y «El peligro de la infodemia de noticias falsas frente a la COVID-19».

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El sustantivo anticoronavirus se escribe en una sola palabra, sin guion ni espacio intermedios, mientras que anti-COVID-19 se escribe con guion después del prefijo anti-.

En los medios de comunicación pueden verse frases como «España ensaya desde hoy un tratamiento anti-coronavirus», «Mantienen el blindaje por emergencia anti COVID-19 en el hospital Juan Graham» o «El BCE anuncia medidas anti COVID-19».

De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, los prefijos se escriben unidos a la palabra a la que afectan como norma general: antivirus, antirretroviral y, en este caso, anticoronavirus. Esta misma obra indica que, excepcionalmente, se escribe guion cuando el prefijo va seguido de una sigla, como sucede en anti-COVID-19.

Así pues, en los ejemplos iniciales lo apropiado habría sido escribir «España ensaya desde hoy un tratamiento anticoronavirus», «Mantienen el blindaje por emergencia anti-COVID-19 en el hospital Juan Graham» y «El BCE anuncia medidas anti-COVID-19».

tasa de mortalidad y tasa de letalidad, diferencia

La tasa de mortalidad se calcula tomando como referencia a la población total, mientras que la de letalidad solo tiene en cuenta a las personas afectadas por una determinada enfermedad, por lo que no conviene confundir ambas expresiones.

En los medios de comunicación pueden verse frases como «Madrid tiene una tasa de mortalidad del coronavirus del 7 %», «La alta mortalidad del coronavirus en Zaragoza preocupa a los expertos: supera el 10 %» o «La tasa de mortalidad en Alemania es unas 20 veces más baja que en España y 40 veces menor que en Italia».

El Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, define (tasa de) mortalidad como la ‘proporción entre el número de fallecidos en una población durante un determinado periodo de tiempo y la población total en ese mismo período’ y (tasa de) letalidad como el ‘cociente entre el número de fallecimientos a causa de una determinada enfermedad en un período de tiempo y el número de afectados por esa misma enfermedad en ese mismo período’.

Esta misma obra señala que, para referirse a la tasa de letalidad, también es posible hablar de la tasa de mortalidad específica.

En los ejemplos anteriores, no se está queriendo decir que el siete por ciento de los madrileños y el diez por ciento de los zaragozanos hayan muerto, sino que han fallecido el siete y el diez por ciento, respectivamente, de los madrileños y zaragozanos con la COVID-19. Respecto al tercer ejemplo, de lo que se pretende informar es de que el índice que es más bajo en Alemania es el de personas fallecidas que habían contraído esta enfermedad.

Por eso, lo adecuado habría sido escribir «Madrid tiene una tasa de letalidad del coronavirus del 7 %», «La alta letalidad del coronavirus en Zaragoza preocupa a los expertos: supera el 10 %» y «La tasa de letalidad en Alemania es unas 20 veces más baja que en España y 40 veces menor que en Italia».

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

Ni, perturbada-perturbadora, deceso-descenso, tan-tanto, soportar

Efraim Osorio/LA PATRIA

 “No tengo marido ni perro que me ladre” dicen algunas mujeres por esos pueblos de Dios. El adverbio de negación ‘ni’ se usa sólo, obviamente, en oraciones negativas, como en el dicho popular citado, y casi siempre combinado con el adverbio de negación ‘no’ y el mismo ‘ni’. A veces, con ‘tampoco’, con el que se inicia otra negación, por ejemplo, “no tengo dinero ni propiedades; tampoco, muchas necesidades”. Quizás por el significado negativo de ‘falta de algo’ del verbo ‘carecer’, el periodista Álvaro Gärtner, en su artículo sobre el doctor Hernán Duque Estrada, se enguaraló y empleó mal la conjunción en esta información: “Carentes de equipos, medicinas ni implementos, cerraba heridas con pegante industrial” (LA PATRIA, 3/13/2020). Y digo mal, porque la frase es gramaticalmente afirmativa, por lo que debió ser construida así: “Carente de equipos, medicinas e implementos…”. Es la gramática. Además, este adverbio se usa solo* en oraciones que dependen de otra, por ejemplo, “…ni ella lo entendió”, “…ni que yo fuera Mandrake”, o en otras en las que no tiene reemplazo, verbigracia, “no hay espacio ni para un alfiler”. Y entra en la formación de locuciones enfáticas, como ‘¡ni por el chiras!, ¡ni soñarlo!, ¡ni de lejos!’. *Nota: ‘Solo’, en esta oración, es adjetivo: de aquí la importancia de la tilde -en la que yo insisto a pesar de lo que enseña ahora la Academia de la Lengua-, si el mismo término es adverbio, es decir, cuando se puede reemplazar por ‘solamente’ o ‘únicamente’, como en el primero de este párrafo. 
* * *
‘Perturbado-a’ es adjetivo y participio pasivo de ‘perturbar’. Con él se califica al que tiene alteradas sus facultades mentales. Es decir, sólo se le aplica a los seres humanos, no a cosas ni a entes abstractos, como lo hizo el columnista Juan Álvaro Montoya en esta oración: “Cada día aparece una noticia que es difundida a través de redes sociales o algunos medios con perturbada voracidad” (LA PATRIA, 12/3/2020). En esta oración, el nombre femenino calificado no es ‘pasivo’, sino ‘activo’, por lo cual el adjetivo que lo califica tiene que ser también ‘activo’, ‘perturbadora’, a saber, “que perturba, alborota, inquieta, arma la gorda”, como el virus de moda, que tiene ‘perturbada’ a toda la humanidad. 
* * *
Increíblemente, lo siguiente fue escrito por nadie menos que el secretario de Cultura del departamento, el señor Francisco Vallejo: “Viene en deceso el número de alumnos en colegios públicos y privados…” (El Tiempo, texto y destacado, Eje cafetero, 12/3/2020). Hay términos que, por algunas semejanzas, se pueden confundir, verbigracia, ‘casar’ y ‘cazar’, ‘acerbo’ y ‘acervo’, pero no ‘deceso’ y ‘descenso’. ¡Y se coló por el tamiz de El Tiempo! El primero significa “muerte natural o civil”; el segundo, el que expresa justamente la idea del señor Vallejo, “la acción y el efecto de descender” (‘disminuir en calidad o cantidad’). Aunque la explicación sobra por su evidencia, ya la hice. Perdónenme. 
* * *
Refiriéndose a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el columnista Gabriel Silva Luján redactó así: “Para el futuro de la democracia y del mundo puede ser tan, o aún más, importante aquello que está ocurriendo…” (El Tiempo, 2/3/2020). El adverbio ‘tanto’ -que también puede ser adjetivo- se apocopa únicamente cuando precede inmediatamente al adjetivo que modifica, por ejemplo, “tan molesto, que hasta sus amigos lo esquivaban”. No así en el giro ‘tanto o más’, pues en él no se aplica la susodicha norma. La redacción correcta, entonces, es ésta: “…puede ser tanto, o aún más, importante…”. Estas ‘quisquillas’ son las que hacen hermosa la redacción, y, por ello, deleitable para quien la lee. 
* * *
Cita: “Serían los encargados de buscar darle continuidad a ese proyecto de gobierno, pero también soportar con la carga negativa que pueda dejar en la opinión” (LA PATRIA, Alejo Vargas Velásquez, 13/3/2020). El verbo ‘soportar’ es transitivo, su complemento directo es ‘la carga’: sobra, por lo tanto, la preposición ‘con’. He dicho. 

¿Por qué no se puede decir exabogado, exingeniero, exfutbolista?

FERNANDO AVILA/EL TIEMPO

Ricardo Gómez León se queja de la locución “completamente gratis”, muy frecuente en cuñas y comerciales.

Comentario: No olvidemos que entre las varias opciones para expresar una idea está la figura llamada pleonasmo, que acude a palabras innecesarias para el significado, pero enriquecedoras de la fuerza expresiva de la idea, “Lo vi con mis propios ojos”, “Dígamelo a mí”, y también tenemos la figura llamada hipérbole, que acude a la exageración, por aumento, “Es más viejo que Matusalén”, o por disminución, “No hizo nada de nada”. En la expresión “completamente gratis” hay algo de esas dos figuras retóricas, que la hacen válida.

El lenguaje demasiado asertivo, demasiado justo, empobrece la comunicación.

De acuerdo a

Jaime Rohenes se queja del uso cada vez más frecuente de la locución “de acuerdo a”. Comentario: La Academia admite hoy este giro, que hasta hace unos años estaba condenado como anglicismo (according to), “de acuerdo a lo establecido por la ley”, “de acuerdo a la vieja costumbre holandesa”…, pero se pide no usarlo referido a personas. Para no escribir el erróneo “de acuerdo a Kiyosaki”, se puede optar por “según Kiyosaky”.

Rocanrol

Uno de los titulares de EL TIEMPO dice “Por lo que pasa el reguetón, pasaron la cumbia y el rocanrol”. Comentario: Es muy agradable para los defensores del buen uso de la lengua ver un titular como este. En él aparecen las palabras reguetón y rocanrol, tal como se deben escribir en nuestro idioma. Los medios informativos, según la clásica enseñanza, deben informar, formar y divertir. Y justo dentro del ítem de formar, está la enseñanza de la correcta escritura de las palabras. Bienvenidas las formas reguetón y rocanrol, como adaptaciones españolas de las expresiones inglesas reggaeton rock and roll.

ONG

En infografía sobre la confianza en las instituciones, una de las categorías es “Fundaciones u ONGs”. Comentario: Las siglas no tienen variación para el plural. Se escribe “una ONG” y “muchas ONG”, aunque se pronuncie “muchas oenegés”. Es uno de los pocos casos en que la Academia admite diferencia entre pronunciación y escritura. Ex-Álvaro Bayona Martínez nos recuerda que, así como no se dice exabogado, exingeniero, excontador, no debería decirse exfutbolista.

Comentario: Tiene razón. El prefijo ex-, que significa ‘que dejó de ser’, se aplica a cargos, exgerente, exministro, expresidente, pero no a profesiones. En consecuencia, más que exfutbolista, puede ser, por ejemplo, “exarquero del Arsenal”, “exdelantero del DIM”, “ex-10 de la Selección Colombia”.HayFuncionaria del estado de la Florida decía en entrevista de TV: “Así vamos a saber cuántos habemos en Miami”. Mejor: “Cuántos hay…”, “Cuántos somos…”, “Cuántos habitantes tiene Miami”.FERNANDO ÁVILA 

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