Martes de la luenga lengua: Incisos, hervir, quien-que, cada uno

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López.

eolo1056@yahoo.com

Quisquillas, valga la verdad, pero de suma importancia. 

Los ‘incisos’ son palabras o frases que se intercalan en la oración para hacer una salvedad, curarse en salud, hacer hincapié en algo, expresar sentimientos diversos, etc., que van necesariamente entre comas y que pueden omitirse sin afectar la idea que el redactor quiere expresar, a diferencia de la oraciones subordinadas, que también se separan con comas, pero que son indispensables para ello. El adverbio ‘igual’ y el sustantivo ‘la verdad’* son de los incisos más usados, pero, para desmedro del idioma, casi siempre mal empleados, por ejemplo, en este ‘botón’: “Igual no importa, lo importante es lo que parece” (Juan Esteban Constaín, El Tiempo, 5/5/202). La falta de la coma después del adverbio ‘igual’ (‘igualmente’) hace de éste el sujeto de esa oración, que debió ser redactada así: “Igual, no importa…” o, mejor, “Igualmente, no importa…”.  Otro ‘botón’: “Tal situación puede explicarse entre otros, por la tradición y practicidad que genera el hecho de confiar en…” (LA PATRIA, Francisco Javier González Sánchez, 11/5/2022). La omisión de la coma antes de ‘entre otros’ hace de esta expresión el complemento circunstancial de ‘puede explicarse’. Con ella, en cambio, es el inciso pretendido por el redactor: “…puede explicarse, entre otros, por la adición…”, aunque quedaría mejor con un inciso más explícito, por ejemplo, ‘entre otras razones’. *Nota: en noviembre del 2004 me ocupé por primera vez de este error de redacción, cometido frecuentemente con el inciso ‘la verdad’. Y cité este ejemplo: “Él nació derrotado, porque la verdad no se presentó…” (LA PATRIA, Octavio Jaramillo Zuluaga). Castizamente, “…porque, la verdad, no se presentó…”. Mejor; “…porque, valga la verdad (o “la verdad sea dicha”), no se presentó…”. Quisquillas, valga la verdad, pero de suma importancia. ***

Solamente ‘hierven’ los líquidos, las pasiones, el mar, porque ‘hervir’ (del verbo latino ‘fervere’ – ‘hervir, estar hirviendo; estar en efervescencia, estar agitado, animado’) significa lo siguiente: “Dicho de un líquido: Producir burbujas por la acción del calor”. // 2. Dicho de un líquido: Producir burbujas por fermentación u otra causa”. Se dice también del mar cuando se agita “haciendo mucho ruido y espuma”; de la exacerbación de las pasiones, y de la abundancia de algo. Pero no de un objeto metálico, como lo dijo el buen columnista Ricardo Correa en esta declaración: “Llegan noticias desde el Amazonas (…) de cómo nuestras selvas y ecosistemas son aniquilados de un tajo como cuando un cuchillo hirviendo atraviesa mantequilla” (LA PATRIA, 12/5/2022). No pude imaginarme ese cuchillo ‘hirviendo’: uno ‘caliente’, don Ricardo, le habría quedado ahí que ni de perlas. ***

Casi no se usa ya el pronombre relativo ‘que’ para hacer las veces de personas, pues siempre lo sustituyen por ‘quien, quienes’, por ejemplo, “Como jugando monopolio, pretenden convencer con bloqueos comerciales a un lunático quien solo busca afianzar su poder…” (LA PATRIA, Jaime Escobar Herrera, 17/5/2022). “…a un lunático que solo busca…”, mejor. Sobra decir que alude a Putin. Lo que ha hecho que este pronombre  –‘quien’, exclusivo de personas– sea empleado para cosas, verbigracia: “Por último es clave señalar la ligereza de los medios de comunicación, quienes en su afán de visibilizar el caso han usado el término ‘empalamiento’ ” (LA PATRIA, Martín Franco Vélez, 10/5/2022). Los ‘medios de comunicación’ no son personas, por lo que el relativo apropiado para ellos es ‘que’, invariable, no huelga añadir: “….los medios de comunicación, que, en su afán de (…), han usado el término ‘empalamiento’ ”, en buen castellano. Nota: tiene razón el columnista, porque no creo que el ‘matonismo’ colegial llegue hasta la indescriptible crueldad del ‘empalamiento’. ***

‘Cada uno’ es una locución que podría calificarse de distributiva, pues se refiere a todos los componentes de un todo, pero considerados individualmente, por lo que es singular, número con el cual debe concordar su verbo. El presbítero Efraín Castaño olvidó esta doctrina, y escribió: “Cada uno de nosotros podemos presentarnos de manera diferente…” (LA PATRIA, 11/5/2022).“Cada uno de nosotros (….) puede…”, o “todos nosotros podemos”. Es la lógica de la concordancia. 

El lenguaje en el tiempo                                                                                                                                      

Malparada, mal parada, el calor, la calor, fósiles                                             

Fernando Ávila/EL TIEMPO

La lectora Lucero Ramos pregunta si se escribe “mal parado” o “malparado”. Respuesta: Depende de lo que se quiera decir. Si un peatón se detiene en los rieles por donde va a pasar el tren, es una persona que está “mal parada”, escrito en dos palabras. Si una persona ha sufrido menoscabo en sus negocios, es una persona “malparada”, escrito en una sola palabra. 

El problema con la palabra “malparada” es su cercanía con “malparida”, que, según el Diccionario de la lengua española, DLE, 2014, es ‘abortada’. De hecho, es participio de “malparir”, que significa ‘abortar’. El Diccionario de americanismos, 2010, más cercano al uso real en nuestros países, aclara que “malparido” es voz popular, vulgar y despectiva para decirle a una persona que es ‘indeseable’ o ‘despreciable’. En Colombia, bien lo sabemos, es insulto fuerte. Por eso, muchas veces se prefiere pronunciarla y escribirla en dos términos, “mal parada”, que suena y se ve menos hiriente, aunque tenga otro significado. 

El calor

La lectora Rafaela Parrado pregunta si es correcto decir “la calor”. Respuesta: «Calor” es de género masculino, “el calor”. Sin embargo, el DLE anota que en Andalucía y América se usa también como femenino, “la calor”. El Diccionario panhispánico de dudas, 2010, aclara de manera contundente que “su uso en femenino, normal en el español medieval y clásico, se considera hoy vulgar y debe evitarse”, pero enseguida matiza que “el femenino puede aparecer también en textos literarios, con finalidad arcaizante”.

Rafael Alberti, gaditano él, publicó en 1941 su poema La paloma, “Creyó que el mar era el cielo, / que la noche, la mañana; / que las estrellas, rocío; / que la calor, la nevada”. Y ahí tienen ustedes “la calor”, escrito así, en femenino, por Alberti, miembro principal de la Edad de Plata de la literatura española, doctor honoris causa por la Universidad de Cádiz, Premio Cervantes e Hijo Predilecto de Andalucía. 

Sinalefa

Si se “corrige” el verso (“que el calor, la nevada”), se echa a perder la métrica, pues, sinalefa incluida, con “el calor” se reduce a siete sílabas el verso de ocho. La sinalefa es la reducción de dos sílabas a una sola, exigida por la musicalidad de la estrofa. En este caso, “que el” se pronunciaría y se cantaría como una sola sílaba. Se trata de una estrofa con cuatro octosílabos, que quedaría coja con la “corrección” en el cuarto verso.  

El compositor argentino Carlos Guastavino convirtió el poema de Alberti en canción, y la llamó Se equivocó la paloma. Tanto Guastavino como otros intérpretes han respetado “la calor”, Ana Belén, José Carreras, el Cigala, María Dolores Pradera y, desde luego, Joan Manuel Serrat, el más conocido de todos. Si desde Alberti hasta Serrat dicen “la calor”, ¿por qué no podrían decirlo nuestros hermanos rústicos? Se trata de uno de los varios fósiles léxicos conservados en zonas rurales de nuestro país, como “mesmo”, “algotro”, “su persona”.

Preguntas: feravila@cable.net.co

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LETRERO ENCONTRADO EN LA AVENIDA OCHENTA DE MEDELLIN, CERCA DE JARDINES DE PAZ (Descansa en paz la ortografía…).

PÓDCAST, ADAPTACION AL ESPAÑOL

Por FundéuRAE

El término pódcast, con tilde, es la adaptación de podcast, que es la emisión o el archivo multimedia, en especial de audio, concebidos fundamentalmente para descargar y escuchar en ordenadores o en reproductores portátiles.

En los medios de comunicación es muy habitual encontrar frases como «Varios expertos hablarán sobre las posibilidades del podcast como nueva forma de difusión y narración» o «Se confirma: los podcast llegarán a YouTube».

La voz inglesa podcast se ha formado por acronimia a partir de la marca iPod, uno de los reproductores portátiles más populares, y el término broadcast (‘emisión’ o ‘transmisión’). 

Se trata de un término que admite una fácil adaptación a la ortografía del español: pódcast, con tilde en la o, ya que su pronunciación es llana. Su plural, igual que el de la palabra test, es invariable (un pódcast / varios pódcast), como se indica en la cuenta de Twitter de la Real Academia Española.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Varios expertos hablarán sobre las posibilidades del pódcast como nueva forma de difusión y narración» y «Se confirma: los pódcast llegarán a YouTube».

En el caso de preferir el término inglés, se recomienda escribirlo en cursiva o entrecomillado, si no se dispone de este tipo de letra, y manteniendo la forma del plural inglés, podcasts.

Para referirse a la persona que se dedica a la creación de pódcast o participa en ellos, la cuenta académica de Twitter también indica que lo más adecuado es utilizar el término español podcastero, ra, que ya está bastante extendido, o el anglicismo podcaster escrito en cursiva o entre comillas.

consultas@fundeu.es

EL SONETO DE POMPILIO IRIARTE

Leyendo a Pessoa  

«Tener pudor de sí mismo, advertir que,  

en presencia de nosotros mismos, no estamos solos,  

que somos nuestros testigos, y que por eso importa  

actuar ante nosotros mismos como ante un extraño»

Fernando Pessoa

El libro del desasosiego. 

Siento pudor, Pessoa, de mí mismo. 

Frente a mí no estoy solo. Soy testigo 

de este yo que es mi amigo y mi enemigo, 

extraño, ajeno juez de mi cinismo. 

Este que soy me cuenta que te amo, 

y el otro yo me dice que estoy viejo; 

me aconseja mirarme en el espejo 

y atender con paciencia su reclamo. 

–Si ante el espejo –dice– pudor sientes, 

peor lo sentirás frente a los otros. 

No es tu pelo, tu rostro ni tus lentes, 

ni el modo como bajas los peldaños. 

Es tu modo de estar frente a nosotros 

como si no tuvieras tantos años. 

Pompilio Iriarte 

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