Martes de la luenga lengua: Hirsuto, génesis, redacción, armar

El lenguaje en el tiempo 

Por Fernando Ávila/ El Tiempo 

Para muchos no ha sido fácil aprender a manejar los pronombres le y les, que reemplazan o anticipan el ¿a quién? Comencemos por identificar las partes esenciales de una frase: “Luis (quién) vendió (verbo) el carro (qué) a María (a quién)”. El pronombre le puede reemplazar el ¿a quién?, “Luis le vendió el carro”, si ya se había hablado de María, o anticiparlo, “Luis le vendió el carro a María”, si no se había hablado de ella.

Cuando el ¿a quién? es plural, o sea, ¿a quiénes?, el pronombre en cuestión pasa a ser les, “Juan les vendió el carro a sus primos” o, si ya se había hablado de los primos, “Juan les vendió el carro”. Esta norma se aplica también cuando les va pegado al verbo, “Venderles carros a los primos no es buena idea” (no “venderle”). 

Uno de los más frecuentes errores de concordancia es justamente mantener el pronombre en singular, cuando el ¿a quién? es plural. Su suele oír y leer “Juan le vendió su carro a sus primos”. Lo correcto es “Juan les vendió su carro a sus primos”.

Como no es fácil usar estos pronombres, ha hecho carrera la idea de no usarlos. ¿Aquí va le o les? ¡Ah! ¡Déjelo sin le ni les, y así no la embarramos! Es la misma actitud de la famosa invitación que había que enviar para el miércoles, y ante la pregunta de la secretaria sobre si miércoles lleva tilde o no, el convocante decide cambiar de día, ¡ah! ¡Mejor cítela para el martes! Mejor que cambiar miércoles por martes y mejor que no usar le ni les es detenerse unos segundos a ver si la frase tiene un ¿a quién?, y agregar le, o un ¿a quiénes? y agregar les. 

Se los presento

Otro problema de concordancia es el relacionado con los pronombres lo y la, singulares y los y las, plurales. Estos cuatro no corresponden al ¿a quién?, sino al ¿qué?, “Alejo González (quién) ofreció (verbo) un concierto (qué) a sus fans (a quiénes)”. 

Es muy frecuente, sobre todo en las secciones de entretenimiento de los noticieros de TV, que enseguida la presentadora diga “Más adelante se los presento”. Observe el error: “los presento”, plural, cuando lo que va a presentar es “un concierto”, singular. La forma correcta es “Más adelante se lo presento”. O si prefiere, “Más adelante les presento el concierto”, frase en la que les, plural, se refiere a los televidentes, plural, y no al concierto, singular.

Como repite el maestro Puno Ardila, de la UIS, “El principio de la concordancia es: singular con singular y plural con plural”. 

¿wasap? 

La marca “WhatsApp” se escribe con dos mayúsculas, y el sustantivo español, derivado de ella, “wasap”, en minúsculas. 

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

 por Efraim Osorio López/LA PATRIA  

eolo1056@yahoo.com  

Los tiempos cambian, y con ellos, todo lo demás.  

En su artículo sobre el escultor Rubén Estrada, el editor y columnista Pedro Felipe Hoyos Körbel escribió: “¿Las manos, tipo Guayasamín, con sus dedos hirsutos?” (LA PATRIA, 24/3/2021). ¿Dedos torcidos? No sé. Lo cierto es que ‘hirsuto’ no es el adjetivo para calificar esas extremidades, pues con él se califica únicamente el pelo enmarañado, duro o espinoso, y todo aquello que esté cubierto de esta clase de pelo. Según Corominas, fue registrado por primera vez en el siglo XVII.  Definido así por el diccionario de la Academia de la Lengua: “Dicho del pelo: Disperso y duro// 2. Cubierto de pelo de esta clase o de púas o espinas. // 3. De carácter áspero”. Viene del adjetivo latino ‘hirsutus-a-um’ (de ‘hirtus-a-um’ – erizado (pelo), velludo; rudo), que significa ‘erizado, encrespado, hirsuto, cerdoso; tosco, grosero’. Como dato curioso, esta definición de la decimocuarta edición (1914) de El Diccionario: “Hirsuto, ta. Adj. Dícese del pelo disperso y duro y de lo que está cubierto  de pelo de esta clase o de púas o espinas. ‘Cabellera, piel, castaña HIRSUTA’. Úsase más en estilo poético y científico”. Los tiempos cambian, y con ellos, todo lo demás. ***  

En el mismo artículo leí lo siguiente: “…y es aquí donde se debe buscar el génesis del material con el cual Rubén armó su obra: la madera”. “…la génesis del material…”, porque esta palabra es del género gramatical masculino sólo cuando se refiere al primer libro del Pentateuco del Antiguo Testamento de la Biblia, ‘el Génesis’. Para los demás casos, es término femenino. Procede del sustantivo latino ‘genesis-is’ (‘generación, creación’), idioma que lo tomó del griego, lenguas en las que es palabra femenina, razón por la cual en castellano también lo es. Sus acepciones son las siguientes: “f. Origen o principio de algo. // 2. Serie encadenada de hechos y de causas que conducen a un resultado”. Sus sinónimos, ‘fuente, principio, germen, embrión’. ***  

Al periodista Rafael Antonio Zuluaga le pareció mal construida la siguiente oración: “De ninguna manera, si no hay un acuerdo político general o un mandato contundente del constituyente primario es posible ampliar o reducir periodos de funcionarios elegidos popularmente” (LA PATRIA, editorial, 19/3/2021). Y la razón lo asiste, porque en dicha construcción, o faltó la coma después de ‘primario’, o debió redactarse comenzando con la locución condicional negativa ‘si no’, así: “Si no hay un acuerdo (…) del constituyente primario, de ninguna manera es posible ampliar…”. De esta manera, no hay confusión y la idea queda claramente expresada. ***  

Titular de un editorial de LA PATRIA: “Armar la gente no es el camino” (26/3/2021). Según mi opinión, debe ser “armar a la gente”, porque, aunque la Academia de la Lengua enseña  que ‘armar’ es verbo transitivo, en este caso, para mí, es intransitivo, por lo cual tiene que llevar siempre la preposición ‘a’. Mis argumentos son los siguientes: 1) Hasta mediados de la primera mitad del siglo XX todos los diccionarios incluían la preposición ‘a’ inmediatamente después de la entrada ‘armar’, por ejemplo, el de la Academia de la lengua (1914), que dice así: “Armar. (Del latín ‘armare’) a. Vestir o poner a uno armas ofensivas o defensivas. // 2. Proveer de armas”. Añade que puede usarse también como reflexivo, ‘armarse’, y no expresa si es transitivo o intransitivo. 2) No es lo mismo ‘armar a un bandido’ que ‘armar una cama, una trifulca, un rompecabezas’, frases en las que los complementos directos –‘cama, trifulca, rompecabezas’– son evidentes, por lo que su verbo, ‘armar’,  es transitivo sin duda. Sin embargo, en contra de mi opinión hay también argumentos: 1) En latín, ‘armare’ es transitivo, por lo que su complemento se construye en acusativo. 2) No se dice ‘le armó’, sino ‘lo armó’, con el pronombre personal ‘lo’, complemento directo. Sea de esto lo que fuere, insisto en que siempre debe emplearse con la preposición ‘a’: ‘Armar a la gente’. ***  

COVID 19- CORONAVIRUS (CLAVES DE ESCRITURA) 

Fundación para el español urgente 

A continuación se ofrece una serie de claves para redactar adecuadamente las noticias relacionadas. 

1. COVID-19, nombre de la enfermedad 

La grafía recomendada para el nombre de la enfermedad es COVID-19 (con mayúsculas y con un guion antes de los dos dígitos) tal y como ha establecido la Organización Mundial de la Salud.  No obstante, si en un texto general se desea lexicalizar esta denominación pasándola a minúsculas, lo adecuado es no dejar la inicial mayúscula porque se trata de un nombre común de enfermedadcovid-19, no Covid-19. También es posible emplear expresiones descriptivas como enfermedad del coronavirus o neumonía por coronavirus

2. COVID-19, mejor en femenino 

Lo preferible es emplear el femenino (la COVID-19), puesto que el referente principal del acrónimo es el sustantivo enfermedad. No obstante, no se considera censurable el uso del masculino (el COVID-19), pues, tal y como explica la Gramática, la vacilación en la elección del artículo es habitual en casos como este en los que el componente principal no queda claro para los hablantes. 

3. Identificación del virus 

Para referirse al virus causante de la enfermedad, el Comité Internacional para la Taxonomía de los Virus le ha dado oficialmente la identificación SARS-CoV-2, aunque es frecuente que se siga empleando el provisional 2019-nCoV.  

4. El sustantivo coronavirus, sin guion ni espacio 

El sustantivo coronavirus es el término común para referirse a cualquier virus de la familia Coronaviridae o del género Coronavirus. En este contexto y en textos generales se está empleando para hacer referencia específicamente al SARS-CoV-2, lo que no resulta incorrecto aunque no es del todo preciso. 

Se escribe en una sola palabra, sin guion ni espacio intermedios y con inicial minúscula, tal como recoge el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina. Es invariable en plural: los coronavirus. 

5. Epidemia y pandemia, diferencias 

Tanto el Diccionario de la lengua española como el Diccionario de términos médicos de la Real Academia de Medicina, establecen la distinción tradicional entre los términos epidemia y pandemia: el primero se refiere a una enfermedad que se propaga por un país durante algún tiempo, mientras que el segundo es indicado cuando la enfermedad se extiende a otros países

Por tanto, para referirse a la propagación del nuevo coronavirus y de las infecciones que provoca sería posible utilizar, en general, el término pandemia, puesto que, según las últimas noticias, se han detectado personas infectadas por el virus en 38 países. 

No obstante, la Organización Mundial de la Salud prefiere emplear pandemia solo cuando una nueva enfermedad grave se ha propagado por todas las zonas sanitarias del mundo. Entre tanto considera más apropiado emplear la expresión epidemia o, en un contexto más técnico, emergencia de salud pública de preocupación internacional, PHEIC por sus siglas en inglés. 

Se recuerda asimismo que las expresiones pandemia global y pandemia mundial no se consideran redundancias incorrectas. 

6. Epicentro del foco del virus, expresión redundante 

Se aconseja hablar de el foco del virus el epicentro del virus, mejor que de el epicentro del foco del virus, que reitera en exceso la misma información. 

7. Supercontagiador, mejor que super spreader 

El sustantivo supercontagiador, escrito en una sola palabra, sin guion ni espacio intermedios, es una alternativa preferible al anglicismo super spreader, término con el que se hace referencia a aquella persona cuya capacidad para transmitir un virus es muy superior a la media. También es posible optar por supervector, pues uno de los significados de vector es ‘ser vivo que puede transmitir o propagar una enfermedad’, o superpropagador, voz bien formada en español a partir del prefijo super- y el sustantivo propagador

8. Severo no es lo mismo que grave 

El término severo, en español, equivale a ‘riguroso, áspero, duro en el trato’ o ‘exacto y rígido’, y no a ‘extremo, grave, importante o serio’, acepciones estas que sí tiene la voz inglesa severe

9. Cuarentena, significado  

El término cuarentena, tal y como indica el Diccionario de la lengua española, es un ‘aislamiento preventivo al que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas o animales’ de modo que no necesariamente implica un periodo de 40 días.  

10. Paciente cero, en minúscula  

Las expresión paciente cero, que se está empleando para aludir a la persona que transmitió por primera vez la enfermedad en un determinado ámbito, se escribe con iniciales minúsculas y no es preciso destacarlo en cursiva ni entrecomillarlo. 

11. Infodemia, alternativa a infodemic 

La voz infodemia, que proviene del inglés infodemic, está morfológicamente bien formada y se emplea en el contexto de las noticias sobre el coronavirus con relación a la gran cantidad de información que hay sobre el tema, mucha de ella poco rigurosa. 

12. Chinofobia, mejor que sinofobia 

Con el sentido de ‘aversión a los chinos y a la China’, resulta preferible el término chinofobia, frente a sinofobia, pues el elemento compositivo sino- se emplea para aludir al estudio de la lengua y a la cultura de la China. 

13. Wuhan Hubei, pronunciación adecuada 

A continuación se puede escuchar el nombre de la ciudad y de la provincia de la que es capital pronunciados por una de nuestras compañeras de la Agencia EFE en Pekín. 

Wuhan 

LIBRERO 

por Luis Alberto Arango Puerta 

(En la foto en su librería Palinuro en una Fiesta del libro y la cultura, de Medellín. Odg)

La responsabilidad mayor es que imprime carácter. Puede producir tal ensimismamiento, simbiosis y placer, que uno debería pagar para ser merecedor de este bello oficio. 

Alrededor de un libro, por más estulticia que contenga, hay un jirón de magia, una iluminación en bruto – sin juzgar si es bueno o malo -, una obsesión, una sonrisa, un exorcismo; si se quiere, una ociosidad. Pero el libro, por encima de cualquier consideración, merece respeto. 

Y el oficio de ser cancerbero, clasificador, rastreador y oferente de los mismos, gradúa de monje seglar, sin hábito, con la capacidad de transmitir, sin pretensión, los pensamientos, las intenciones, los juegos de los escritores, de los creadores. El librero es un acólito de diario que debe oficiar sobre las estanterías y las mesas de su entorno, allí donde anónimos, tímidos y locuaces lectores van a confesar sus gustos, o a  contagiarse de otros; donde se comulga en silencio, o a gritos, de tertulia ocasional. 

El librero de alma jamás sana de la úlcera eterna que le producen las bellas ediciones que vende, que entrega con desprendimiento, conociendo de antemano el destino incierto de esos libros. 

Su condición no lo hace maestro, pero debe estar dispuesto a serlo cuando intuye que alguien cambiará al paso de esas páginas.   

Al librero lo ronda el enigma; a veces no sabe quién es su próximo cliente, y, otras, lo intuye en la dirección de su mirada. 

Un librero puede salvar vidas. Un buen libro, recomendado a tiempo, puede ser la tabla de náufrago y la isla del edén de un desesperado. Así como se dice que al escritor lo salva un solo lector, no importa dónde ni en qué tiempo, así, al librero lo justifica una buena recomendación. 

Para el librero de Afganistán, Sultan Khan, según Asne Seierstad, en su obra El librero de Kabul, “los libros eran su vida”. Yo agregaría: y se parecen un poco a la felicidad. 

NOTA 

Juan José García Posada, de lunes a viernes, a las nueve de la noche, en la Emisora de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (92.4 FM), y el profesor Fernando Ávila, los sábados a partir de la ocho de la mañana, en el programa  El Bluyín, de BluRadio, (97.9) tiran línea gramatical.  

Sobre Revista Corrientes 4573 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*