Martes de la luenga lengua: Himno al silencio, soneto de Pomplio Iriarte

Ilustración También somos americanos

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO 

Secuencia de tiempos verbales, indicativo, subjuntivo, gerundio 

Fernando Ávila 

Cita: «Hoy Luis Manuel estuviera pensionado de El Cerrejón si nada malo hubiera ocurrido, pero su hijo no fuera el mejor jugador más importante de Colombia” (PluralidadZ). Comentario: El principal problema de esta cita es el uso del pasado del subjuntivo (“estuviera”, “fuera”) en función de tiempo condicional, es decir, en vez de “estaría”, “sería”: “… estaría pensionado…”, “… su hijo no sería el mejor…”. 

La revista Semana cae en otro error con el mismo tiempo verbal: “dijo Fico Gutiérrez, luego de que Policía confirmara micrófono en su sede”. En este caso “confirmara”, pasado del subjuntivo, cumple el papel del pretérito del indicativo “confirmó”. Es un uso arcaico, que no tendría por qué aparecer en noticias redactadas hoy. 

Subjuntivo 

¿Cómo no caer en errores como los citados? Hay que tener en cuenta algo muy sencillo. El modo indicativo (fue, estuvo, cantó) es para referirse a lo real, mientras que el modo subjuntivo (fuera, estuviera, cantara) es para referirse a lo irreal. Veámoslo con ejemplos: “Balvin fue a Guinea Ecuatorial, estuvo en el escenario y cantó ante una audiencia multitudinaria”. Redactado así, en modo indicativo, se refiere a una realidad. Algo que pasó de verdad. En cambio, “Si Balvin fuera a la Luna, estuviera en su módulo y cantara ante las selenitas, sería muy aplaudido”. Redactado así, en modo subjuntivo, se refiere a algo que no ha sucedido. Es una ilusión. Algo apenas posible. 

La relación del pasado del subjuntivo con el condicional es muy útil para expresar posibilidades. Con el subjuntivo se expresa la condición, y con el condicional, el posible resultado, “Si Falcao se lesionara menos, podría jugar más”. “Lesionara” va en pasado del subjuntivo, mientras que “jugaría” va en condicional. Más ejemplos correctos: “Si usted me ayudara, terminaría antes de las 12”, “Si no fuera tan de mal genio, todas nos enamoraríamos de él”, “Si yo fuera rico, nada de trabajo dubi dubi dubi dubi dubi dubi dubi dau”. 

Gerundio 

Otra cita de la misma crónica sobre el papá de Luis Díaz: “Ahora su hijo gana millones de euros por mes, brindándole una mejor vida a sus seres queridos”. Comentario: El problema aquí está en el gerundio (“brindándole”). El gerundio debe decir cómo sucede la acción del verbo, y no cuál es la consecuencia. En este caso el verbo es “gana”, y el gerundio, “brindando”, que no dice cómo gana. Frases válidas con gerundio serían “ganga millones, jugando con toda su energía”, “gana millones, firmando buenos contratos”, “gana millones, anotando goles”. Para expresar consecuencia o finalidad hay otras opciones, “gana millones, para brindar una mejor vida a sus seres queridos”, “gana millones, lo que le permite brindar un mejor nivel de vida a…” 

El otro problema es el pronombre singular “le” al final del gerundio (“brindándole”). Lo correcto es “les”, ya que este pronombre anticipa el complemento indirecto plural (“a sus seres queridos”). La redacción correcta es: “Ahora su hijo gana millones de euros por mes, lo que permite brindarles una mejor vida a sus seres queridos”. 

Preguntas: feravila@cable.net.co 

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

por  Efraim Osorio López/LA PATRIA

eolo1056@yahoo.com

Ávidas-habidas, trasegar, azuzar, recuperar

Con frecuencia me he referido al verbo ‘trasegar’, porque siempre, siempre, su uso es equivocado.

¿En qué se parecen ‘ávidas’ y ‘habidas’? En nada, ni siquiera en la acentuación, pues la primera es esdrújula, siempre con tilde; la segunda, grave terminada en ‘ese’, sin ella. Es, pues, incomprensible que el columnista Luis Guillermo Velásquez López hubiese escrito lo siguiente sin darse cuenta de tan protuberante error: “…un gran despliegue en las redes sociales, llenas de indignación y habidas de cambio, le dan un parte de triunfo a su promotor” (LA PATRIA,  27/5/2022)Y el error es protuberante, sin duda, porque ‘habida-as’, del verbo ‘haber’, se usa más como adjetivo con el significado de ‘posesión’, verbigracia, ‘las cosas mal habidas perjudican’, o la expresión ‘habida cuenta de’, que siempre debe ir acompañada de un complemento (‘habida cuenta de su arrepentimiento’), y que quiere decir ‘teniendo en cuenta’. Según esto, el término en cuestión está completamente fuera de lugar en ese texto, y debió ser reemplazado por el adjetivo calificativo ‘ávidas’ (‘ansiosas, anhelosas, deseosas’): “…ávidas de cambio”, obviamente. ***

En una de sus ‘Novelas ejemplares’, “Rinconete y Cortadillo”, cuenta Cervantes: “Y aplicándosele a los labios, de un tirón, sin tomar aliento, lo trasegó del corcho al estómago…”. Con frecuencia me he referido al verbo ‘trasegar’, porque siempre, siempre, su uso es equivocado, ya que le dan significados que no tiene, como en la siguiente muestra: “La vida es de contrarios que logran trasegar disensos, de convivencia productiva entre las diferencias y afinidades” (LA PATRIA,  Publicidad de la Asociación de medios de comunicación, AMI, 22/5/2022). ¿Trasegar disensos? Como se dice popularmente, ‘me quedé en las mismas’, pues, además de la acepción que tiene en la cita cervantina (‘beber bebidas alcohólicas’), tiene las de ‘revolver cosas’ y la de “trasladar cosas de un sitio a otro; particularmente, ‘trasvasar un líquido’” (M. Moliner). ¿Quiso decir el redactor ‘que logran ‘armonizar’ disensos’? ¡Ni idea! Nota: ‘Corcho’, en el texto de Cervantes, tiene el significado de ‘corchera’: “Cubeta de corcho empegado o madera, en que se pone la garrafa con nieve para enfriar la bebida”. ***

En los diccionarios, la última palabra de la letra ‘a’ es ‘azuzar’, definida así: “(De la interjección ‘sus’). Invitar a los perros para que embistan. // 2. Irritar, estimular”. El mismo sentido que los colombianos le damos al verbo ‘cujiar’ (‘cujear’), y que lo usábamos casi exclusivamente con los perros. Por su etimología –la interjección ¡sus! se emplea para “infundir ánimo repentinamente, excitando a ejecutar con vigor o celeridad algo” –, y a pesar de sus múltiples sinónimos, entre ellos, ‘irritar’ y ‘enconar’, me parece que ‘azuzar’ debe emplearse sólo con animales, racionales e irracionales, no con ‘heridas’, por ejemplo, como lo hizo la periodista María Isabel Rueda en esta frase: “…sin necesidad de haber incurrido en una sola agresión ni en pelear ni en azuzar las heridas” (El Tiempo, 29/5/2022). “…ni en agravar las heridas”, tal vez. ***

‘Adquirir de nuevo lo perdido’ es la definición elemental del verbo transitivo  ‘recuperar’ (del latín ‘recuperare’ –‘recobrar, volver a entrar en posesión de’–). Se pueden ‘recuperar’ miles de cosas, tangibles unas, intangibles otras: propiedades materiales, plata, la tranquilidad, el sueño, el habla, la memoria, la familia, la honra, la estimación de quienes nos rodean y hasta la honradez, etc., pero no lo que nunca hemos tenido ni lo que nos ha perjudicado, como una desgracia o un desastre. No obstante esto, el escritor y columnista José Jaramillo Mejía escribió: “Recuperar un desastre institucional puede dilatarse por años, con costos sociales y económicos incalculables” (LA PATRIA, 30/5/2022). Hay ‘desastres’ cuyas consecuencias son reparables, especialmente los que sólo causan daños materiales, caso en el cual podría hablarse de ‘reparar’ un desastre, con el sentido de ‘remediar el daño’; pero hay otros, en los que se pierden vidas humanas u objetos de incalculable valor histórico o sentimental, que son ‘irreparables’, de daños irremediables. El verbo ‘recuperar’ puede usarse también con su naturaleza de pronominal, por ejemplo, ‘el paciente se recuperó plenamente de la cirugía’. *** 

Pregunta: ¿Desea  usted cuatro años de ‘testigos y testigas’, ‘amigas y amigos’, ‘mayores y mayoras’, ‘compañeras y compañeros’? -¡Ni riesgos!

FOTO
Corrientazo en la U de Medellín con música clásica de fondo… (odg)

El soneto de Pompilio Iriarte

HIMNO AL SILENCIO

Si eres mi mundo –y no preguntes nada–

mundial habrá de ser, secreto a voces,

esto que callo y callas y conoces

y se enciende, suspenso, en tu mirada.

No hace falta decirlo. Tan callada

suele cantar sus cantos y sus goces

el alma, que el adiós a sus adioses

parece plenitud disimulada.

El silencio te luce. Tu manera

de andar sin anunciar te muestra entera

y hace de tu no estar silencio audible.

No imagino ninguna rosa bella

diciendo Miren, hoy soy yo la estrella.

Cuando me oculto, me hago más visible

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Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo williamgiraldo@revistacorrientes.com