Martes de la luenga lengua: Enajenar, descollar, por parte de,

¿Cuándo se debe usar la famosa diéresis, esos punticos encima de la U?

Por: Fernando Ávila/EL TIEMPO

Iván Grillo, Gerardo Mesías y otros lectores han preguntado por las palabras perfilar, perfilado y perfilamiento, muy repetidas en días recientes a propósito de las chuzadas de Inteligencia del Ejército a periodistas y otras personalidades.

¿Se debe escribir ‘tapabocas de tela’ o ‘tapabocas en tela’?

Perfilar es verbo registrado en el Diccionario de la lengua española, DLE, con el significado de ‘dar el perfil de alguien’. Su participio es perfilado, que sirve como adjetivo.

En periodismo se usa con frecuencia el sustantivo perfil, ‘retrato escrito’, de donde derivan perfilar, perfilado y perfilamiento. Esta última no aparece en el DLE, sino que forma parte de la terminología usada por el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea.

En ese escrito se define perfilamiento como ‘procesamiento automatizado de información personal que utiliza datos para analizar o predecir desempeño de la persona, situación económica, ubicación, salud, preferencias, intereses, etc.’. Se usa en procesos de selección y en mercadeo. El reglamento dice que quien esté perfilado debe saberlo, puede objetarlo y tiene el derecho a exigir que se elimine su perfilamiento. El escándalo surge por el uso secreto del recurso, pues todo consumidor está autorizadamente perfilado.

Diéresis

Cita: “Cüando nace ün bebé, nace también üna mamá y con ella ün mündo nüevo lleno de düdas” (aviso de BabyGü)

Comentario: Hay quien no sabe que la diéresis existe; hay quien algo ha oído, y la llama diálisis; hay quien sabe que existe, pero dice que ya no se usa; hay quien reconoce que se usa, pero que no forma parte de su estilo personal de escribir, y hay quien la usa cuando no se necesita. Ejemplos de esto último son los letreros de anticuarios que ofrecen muebles antigüos y vajillas antigüas (diéresis innecesarias), por analogía con la diéresis de antigüedad (necesaria).

Sin embargo, el mejor ejemplo, por su exceso, es el citado texto publicitario. Desde luego, cumple el objetivo de llamar la atención. Si no fuera así, no estaríamos comentándolo. Y seguramente tiene un buen respaldo conceptual, que convenció a los estrategas de mercadeo de Alpina, pero ortográficamente es innecesario.

La diéresis solo se marca hoy en las sílabas güe y güi, para indicar que la u suena, como en bilingüe, agüero, pingüino, Itagüí. Las sílabas gue y gui, sin diéresis, tienen u muda, guerra, Guevara, guitarra, guiso.

Gazapos

“20’000.000 millones de dólares (valor del Parque Biodinámico)”.

Mejor: “20 millones de dólares”.

“Yo creo que Valeria recoge un poco la crisis de los años 30”.

Mejor: “… la crisis de los 30 años”.

“Agassi cumple hoy 50 años dedicados al tenis” (enviado por el lector Germán Eduardo Pino Moreno).

Mejor: “El tenista Agassi cumple hoy 50 años”.

Efraim Osorio/La Patria

Es muy posible que quien estas quisquillas escribe no entendió lo que el autor quiso decirnos en la siguiente información: “…de los cuales extraía sus mejores tesis para traducirlas en amenas y brillantes argumentaciones, que muy pronto le enajenaron el prestigio, el reconocimiento y la confianza de importantes sectores de la sociedad” (El Tiempo, Alpher Rojas C., 7/5/2020). Y tal vez no lo captó, porque, como su artículo es una alabanza al señor Hugo Gómez Gómez, le pareció que con el verbo ‘enajenar’ expresó la idea contraria de la que quiso manifestar, a saber, que sus virtudes y honestos procederes lo hicieron merecedor del reconocimiento y confianza de sectores de la sociedad. Ello es que ‘enajenar’, además de ‘quedar fuera de sí, embelesar-se’, significa “desposeer o privar de algo; ceder un derecho”, etc. En pocas palabras, no veo cómo acomodar dicho verbo en esa oración. De ninguna manera. O no comprendí.
***
Aunque la Academia de la Lengua ha comenzado a convertir en verbos regulares algunos irregulares, aún quedan muchos con tan bella naturaleza. Entre ellos, ‘descollar’, que pertenece a la segunda clase, según la clasificación de don Andrés Bello, la de aquellos que cambian la ‘o’ de la raíz por el diptongo ‘ue’, cuyo modelo es ‘volar’: ‘vuelo, vuelas, vuela; volamos, voláis, vuelan’. Y así; ‘descuello, descuellas, descuella; descollamos, descolláis, descuellan’. Sin más explicaciones, la cita: “La poesía es luz en medio de la noche lóbrega (…), es agua de un manantial que descolla en vendimias espirituales” (LA PATRIA, Juan Álvaro Montoya, 7/5/2020). “…descuella en vendimias espirituales”. Como dije, ni la Academia de la Lengua, complaciente ya en algunos casos, se ha atrevido a privar a este verbo de su irregularidad, porque sabe que detrás de él vendrían ‘yo almorzo, tú encontras, él se avergonza…’. ¡Uf!
***
Es tan perniciosa la influencia de la omnipresente y fastidiosa locución ‘por parte de’, que hasta traída de las mechas la utilizan, por ejemplo, en la siguiente frase, en la que no tiene cabida: “En los últimos días nos enteramos de las penalidades que existen por parte de muchos campesinos” (LA PATRIA, La voz del lector, Jorge Giraldo Acevedo, 8/5/2020). Antes de la aparición de esa ‘peste’ expresábamos la misma idea en los siguientes términos: “…de las penalidades que sufren muchos campesinos”. O “que soportan”. Y hay muchas otras maneras correctas de buscarle la comba a ese palo.
***
El columnista Guido Echeverri cita a un tal Ramonet: “Es lo que las ciencias sociales califican de hecho social total, en el sentido de que convulsa el conjunto de las relaciones sociales…” (LA PATRIA, 8/5/2020). Imagino, no muy seguro de ello, que ésa es una traducción de la frase original. Versión o no, el verbo ‘convulsar’, aunque  existía en castellano con el significado veterinario de “encoger el nervio de los animales o de cualquier especie por fines quirúrgicos”, no es el indicado en la frase glosada, sino ‘convulsionar’ (‘producir convulsiones, contracciones, agitaciones’), y procede del verbo latino ‘convellere’ (‘arrancar del todo; desquiciar; abatir; hacer vacilar’) a través de su supino ‘convulsum’. Precisión conceptual. Entre paréntesis, ‘convulso-a’ es el adjetivo correspondiente.

COVID-19 o covid-19, no Covid-19

Por Fundación para el español urgente

Tanto COVID-19, con la sigla enteramente en mayúsculas, como covid-19, como sustantivo lexicalizado en minúsculas, son grafías adecuadas para referirse a la enfermedad del coronavirus, pero no resulta apropiada la forma Covid-19, únicamente con la inicial en mayúscula.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «Los niveles de concentración de ACE2, la enzima que ayuda a la Covid-19, son más altos en hombres que en mujeres», «Donald Trump abandona una rueda de prensa sobre la Covid-19» o «Cómo actuar en caso de tener un positivo por Covid-19».

La Organización Mundial de la Salud decidió en febrero llamar COVID-19 a la enfermedad causada por el coronavirus (acrónimo del inglés coronavirus disease, al que se añade el 19 por el año en el que se conoció el primer caso). La denominación adoptada por la OMS se escribe en mayúscula y con un guion antes de los dos dígitos, en línea con códigos similares recogidos en la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, muchos acrónimos experimentan un proceso de lexicalización que los lleva a acabar convirtiéndose en palabras plenas que, si son nombres comunes, se escriben con todas sus letras minúsculas (sida, pyme, ovni…) y, si se trata de nombres propios, solo mantienen la mayúscula inicial (Unesco, Unicef…).

En el caso de COVID-19, esa lexicalización se está produciendo de forma acelerada y ya es frecuente, y no censurable, encontrarlo escrito en minúscula: covid-19. Esta forma, sin tilde, es la más habitual y se corresponde con la pronunciación aguda /kobíd/. Si se pronuncia como palabra llana, /kóbid/, el resultado de la lexicalización tendría que llevar tilde: cóvid-19.

En cambio, no es adecuada la grafía Covid-19, en la que se mantiene la mayúscula inicial, puesto que no se trata de un nombre propio, sino del nombre común de la enfermedad.

El guion forma parte del nombre establecido y nada impide conservarlo, pues, como explica la ortografía académica, «… en aquellas piezas léxicas constituidas por una combinación de segmentos de cifras y letras se han venido separando tradicionalmente dichos segmentos con guion».

Así pues, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Los niveles de concentración de ACE2, la enzima que ayuda a la COVID-19, son más altos en hombres que en mujeres», «Donald Trump abandona una rueda de prensa sobre la COVID-19» y «Cómo actuar en caso de tener un positivo por covid-19».

Es frecuente el uso de la forma acortada COVID (o covid, pero no Covid), que, si bien es menos precisa, no puede considerarse incorrecta.

Cabe recordar, respecto al género, que lo preferible es emplear el femenino, puesto que la sigla COVID está formada a partir de coronavirus disease, ‘enfermedad del coronavirus’, cuyo núcleo es el sustantivo femenino enfermedad. No obstante, el uso del masculino no se considera incorrecto.

VER TAMBIÉN

 la COVID-19, nombre de la enfermedad del coronavirus

➤ Coronavirus, recomendaciones lingüísticas (Especial)

Las cuatro esquinas, una intersección literaria.

Diálogo entre Jorge Luis Borges y Juan Rulfo

El encuentro de Borges con Juan Rulfo

Rulfo: Maestro, soy yo, Rulfo. Que bueno que ya llegó. Usted sabe como lo estimamos y lo admiramos.

Borges: Finalmente, Rulfo. Ya no puedo ver un país, pero lo puedo escuchar. Y escucho tanta amabilidad. Ya había olvidado la verdadera dimensión de esta gran costumbre. Pero no me llame Borges y menos «maestro», dígame Jorge Luis.

Rulfo: Qué amable. Usted dígame entonces Juan.

Borges: Le voy a ser sincero. Me gusta más Juan que Jorge Luis, con sus cuatro letras tan breves y tan definitivas. La brevedad ha sido siempre una de mis predilecciones.

Rulfo: No, eso sí que no. Juan cualquiera, pero Jorge Luis, sólo Borges.

Borges: Usted tan atento como siempre. Dígame, ¿cómo ha estado últimamente?

Rulfo: ¿Yo? Pues muriéndome, muriéndome por ahí.

Borges: Entonces no le ha ido tan mal.

Rulfo: ¿Cómo así?

Borges: Imagínese, don Juan, lo desdichado que seríamos si fuéramos inmortales.

Rulfo: Sí, verdad. Después anda uno por ahí muerto haciendo como si estuviera uno vivo.

Borges: Le voy a confiar un secreto. Mi abuelo, el general, decía que no se llamaba Borges, que su nombre verdadero era otro, secreto. Sospechoso que se llamaba Pedro Páramo. Yo entonces soy una reedición de lo que usted escribió sobre los de Comala.

Rulfo: Así ya me puedo morir en serio.

Sobre Revista Corrientes 4267 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*