Martes de la luenga lengua: Eliminar y erradicar una enfermedad, diferencia

Por Fundación para el español urgente, Fundéu

Eliminar es el verbo más adecuado para expresar que una enfermedad deja de estar presente en un determinado país o territorio, mientras que erradicar una enfermedad supone, en la jerga técnica, eliminarla por completo. 

En la prensa, es frecuente encontrar frases como «Estos son los pasos que siguió Nueva Zelanda para erradicar el coronavirus en tres meses» o «Tras erradicar la covid, se reanudan en la ciudad los rodajes». 

El Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina define erradicar como ‘eliminar por completo una enfermedad, por lo general infecciosa’. En un contexto médico, los epidemiólogos aplican este término a la desaparición completa de una enfermedad infecciosa en todo el mundo o, como mínimo, en un continente. Esto ha sucedido, por ejemplo, con la viruela.

Desde este punto de vista, la eliminación es el paso previo a la erradicación, ya que supone que la enfermedad simplemente está ausente en un territorio, como sucede con la covid-19 en Nueva Zelanda, pero no excluye la posibilidad de nuevos brotes al estar presente en países vecinos, por lo que obliga a una vigilancia constante que evite un repunte. 

Aunque en ámbitos más divulgativos, como el periodístico, es frecuente y no resulta censurable hacer un uso laxo del verbo erradicar, los expertos consultados aconsejan emplear los términos con la debida exactitud, siempre que se pueda, para informar con la mayor claridad. 

Por ello, en los ejemplos anteriores habría sido más preciso optar por eliminar: «Estos son los pasos que siguió Nueva Zelanda para eliminar el coronavirus en tres meses» y «Tras eliminar la covid, se reanudan en la ciudad los rodajes». 

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➤ erradicar de raíz es redundante

De dónde viene la famosa frase ‘¡No va más!’ tan de moda hoy en día?

Por: Fernando Ávila/EL TIEMPO

Julián Palacio Salcedo se queja del uso de la expresión “no va más”, en frases como “Tras 63 años, distribuidora de licores John Restrepo A. Cía. no va más”, publicada por este diario. Pregunta Palacio a dónde, y se queja de que nos estemos dejando llevar por el lenguaje de los periodistas argentinos.

 MAY 26

¿SeRespuesta: La expresión “¡No va más!” se comenzó a usar a finales del siglo XVI en las reuniones de juego de naipe. Cuando los jugadores se iban quedando sin plata para apostar, el anfitrión comenzaba a apagar las luces y decía “¡No va más!”. Y todos para su casa. Hoy la frase se oye en los casinos para que terminen las vacilaciones de los apostadores y el crupier ponga en movimiento la ruleta, “¡No va más!”. De los juegos de naipe y los casinos el “¡No va más!” pasó al uso común, para indicar que algo ‘llega a su fin’. No solo la usan hablantes rústicos, “Esa vaina no va más”, sino gente culta, como la que escribe análisis literarios en Arcadia, “Se cree que el modelo de escuela pública no va más”.

El exitoso roquero madrileño Carlos Goñi, de la banda Revólver, tiene una composición llamada No va más, “Donde nadie se hace rico a fuerza de trabajar / No hay más cera que la que arde / y la jugada no va más”. Esta pieza estuvo en el primer lugar de las 40 Principales en la década del 90. Ahora bien, el “No va más” es muy frecuente con el añadido “allá”, “Su autopsia del problema social no va más allá de reconocer que la sociedad está mal hecha” (Mario Vargas Llosa, La tentación de lo imposible).

El periodismo se enriquece con frases hechas, sean de origen lírico, “Verde que te quiero verde”, de Federico García Lorca, frecuente en las transmisiones futbolísticas de Medellín, o de origen ferrocarrilero, “choque de trenes”; militar, “dar el sablazo”; boxístico, “tiró la toalla”; religioso, “se le apareció la Virgen”, náutico, “buen viento y buena mar”, o pedagógico, “El abecé de la tributación”. Así que un “¡No va más!”, de vez en cuando, no resulta tan desatinado.

Eficaz y eficiente

Juan C. Alvira pregunta por las diferencias entre eficaz y eficiente. Respuesta: Ser eficaz es ‘lograr el objetivo’, mientras que ser eficiente es ‘usar bien los recursos’. Se puede ser eficaz sin ser eficiente: terminó el puente debidamente, pero no usó mezcladora, sino garlancha, lo que merecerá una buena calificación del gerente, con recomendación de modernizarse. También se puede ser eficiente sin ser eficaz, si se usa la mezcladora, pero se deja inservible el puente.

Concejo-consejo, eh-he, quijotada, tratarse de

Efraim Osorio/LA PATRIA

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Uno de esos refranes que yo califico de ‘viejos, añosos y añejos’ dice así: “Oficina de concejo, honra sin provecho”. Don Vicente Salvá lo explica de esta manera: “Refrán que advierte que el que ha de servir a la república no ha de poner la mira en el aprovechamiento, sino a la honra de hacer lo mejor”, es decir, que quien aspira a ser concejal debe hacerlo, no para salir de pobre o llenarse los bolsillos, sino para servirles a quienes lo elijan. Si en lugar de ‘concejo’, el refrán dijera ‘consejo’, no tendría sentido, pues los dos términos tienen acepciones diferentes. Y esto lo sabe muy bien el columnista de Eje 21 Mario de la Calle Lombana, que, no obstante, en un sesudo artículo sobre las corridas de toros, escribió: “Hay que buscar que este conflicto, que recibe ahora un nuevo impulso con la decisión del Consejo de Bogotá…” (12/6/2020). En este escrito, tres veces empleó la palabra tratada, la primera, bien, con ‘ce’; mal, las otras dos, con ‘ese’. Hace una década escribí sobre este mismo asunto. El ‘concejo’ municipal se escribe así porque viene del sustantivo latino ‘concilium’ (de ‘cum’-con y ‘calare’-llamar, convocar, ‘reunión, unión, enlace’) y significa ‘ayuntamiento’ (corporación municipal). Según Corominas, se registró por primera vez en 1260. ‘Consejo’ (1141, según la misma fuente), del sustantivo latino ‘consilium’ (de ‘consulare’, ‘pensar conjuntamente, deliberar consigo mismo’) quiere decir “parecer o dictamen que se da o se toma para hacer o no hacer algo”. Tiene también el significado de ‘asamblea consultiva’ y muchos otros. Para cerrar, este refrán, viejísimo también: “Otro gallo le cantara, si buen consejo tomara”.
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La siguiente, la última frase de una columna de Jorge Enrique Pava Quiceno: “¡Eh aquí la primera víctima! ¿Quién sigue?” (LA PATRIA, 12/6/2020). ¿Error de digitación? Quizás echó mano de la interjección ¡eh! en lugar del adverbio ‘he’. No sé. Sea como fuere, la frase correcta es ésta: “¡He aquí la primera víctima!”. El adverbio ‘he’ (del árabe ‘ha’) no se emplea solo: siempre seguido de los adverbios de lugar ‘aquí, ahí, allí, allá’, por ejemplo, “¡He aquí al hombre!” (Ecce homo!*), palabras de Pilatos cuando les presentó a los judíos a Jesucristo coronado de espinas y flagelado (Juan, XVIII, 5), y de los pronombres personales ‘me, te, le, lo, los, las’, verbigracia, ‘heme aquí, frío y encerrado’. El uso de este adverbio sirve para señalar o mostrar algo o a alguno. * Nota: de esta expresión latina el castellano formó el sustantivo ‘eccehomo’ con estos significados: “Imagen de Jesucristo como lo presentó Pilatos al pueblo. // 2. Persona lacerada, rota, de lastimoso aspecto”. 
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El ‘Veedor’ utilizó el sustantivo ‘quijotada’ por ‘tontería’ (Voz del lector, 7/6/2020). No. ‘Quijotadas’ son las acciones de quienes se enfrentan a situaciones dificilísimas, casi imposibles o imposibles, alcanzar, por ejemplo, “las inalcanzables estrellas”, como lo dice bellamente el poema ‘The quest’ (La búsqueda) de la obra de teatro “El hombre de la Mancha”. La lectura incontrolada de libros de caballería hicieron de don Alonso Quijano un ‘quijote’ realizador de quijotadas o hechos quijotescos inverosímiles, propios también de soñadores. Tiene, además, el castellano el sustantivo ‘quijotería’ (cualidad de quijote) y el adverbio ‘quijotescamente’ (con quijotería). Todos estos términos vienen -¿será necesario decirlo?- del inmortal caballero Don Quijote de la Mancha. 
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Pregunta el columnista Hernando Salazar Gómez: “¿De quién se trata el “muy querido Arturo”, al que dirige su carta -y no fue la única que le dirigió- el doctor Laureano Gómez…? (Eje 21, 13/6/2020). Estoy seguro, señor Salazar, de que usted antes, cuando al castellano no había llegado esta peste, habría escrito así: “¿Quién es el “muy querido Arturo…?”. El empleo equivocado de la locución impersonal ‘tratarse de’ con sujeto está tan extendido, que hasta en los subtítulos de películas y series de televisión extranjeras se lee. ¡Qué plaga!

ÑAPA

La vida tendrá un descuento

Por Ángel Marcel

Por cuenta del día sin IVA
en Colombia y Bogotá,
la gente dice que está
más eufórica y más viva.
Si esta pandemia nos priva
de hermanos propios y ajenos
por tan locos desenfrenos,
no esté el país tan contento:
la vida tendrá un descuento
de un 20% al menos.

Ángel Marcel

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