Martes de la luenga lengua: Demasiado-a, hacker, concordancia, coma

El bilingüismo

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

Por  Efraim Osorio López (eolo1056@yahoo.com)

“Indignor quandoque bonus dormitat Homerus” (‘Me siento indignado cuando se duerme el buen Homero’), escribió el poeta latino Horacio en su obra ‘De arte poética’. Sentimiento parecido tuve cuando leí lo siguiente del escritor, columnista y catedrático Juan Esteban Constaín: “En estos dieciséis años Messi le ha dado demasiada alegría al mundo, y uso con plena conciencia el adverbio” (El Tiempo, (20/8/2020). Releí cuidadosamente esta oración, pero no encontré el ‘adverbio’. Y no lo hallé, porque en ella no hay ni uno solo. Llegué, entonces, a la conclusión de que le había dado la naturaleza de adverbio al adjetivo ‘demasiada’, que califica al sustantivo ‘alegría’. ‘Demasiado-a’ es un adjetivo con el que se califica algo que “es en demasía o tiene demasía”, por ejemplo, ‘en el mundo hay demasiados políticos’, es decir, sobran muchos. ‘Demasiado’ es adverbio cuando se usa solo, verbigracia, ‘se interesa demasiado en ese asunto’, a saber, más de lo recomendable. Entre nosotros, se emplea en lugar de ‘muy’ y ‘mucho’, mermándole su intensidad etimológica, como cuando el enamorado mancebo le dice a su pretendida: “Te amo demasiado”, con lo que le afirma que la ama más de lo que ella merece, pero ella sabe que lo que él le quiere decir es que ‘la ama mucho, entrañablemente’. Y, al contrario, a veces es reemplazado por los mismos términos, adverbio el primero, adjetivo el segundo,  por ejemplo, ‘muy caro’ (demasiado caro) y ‘mucho aguardiente’ (demasiado aguardiente). ***

Hoy es prácticamente imposible desterrar de un idioma los ‘anglicismos’, en el nuestro, por ejemplo. Y no sólo las formas de construcción, sino también los vocablos. Para LA PATRIA escribió Elizabeth Ramírez Correa: “¿Qué implica para una marca perder el control de una cuenta de sus redes por hackeo, si este fuese su único medio?” (15/8/2020). ‘Hackeo’, sustantivo derivado de ‘hacker’, del cual dice el Diccionario panhispánico de dudas: “Pirata informático. Traducción recomendada de la voz inglesa ‘hacker’, ‘persona con grandes habilidades en el manejo de ordenadores, que utiliza sus conocimientos para acceder ilegalmente a sistemas o redes ajenos”. Según esto, el sustantivo empleado por la columnista debió ser traducido por ‘pirateo informático’, que podría definirse como “la acción y el efecto de piratear informáticamente”. Las causas por las cuales digo que es casi imposible desterrar los anglicismos de nuestro idioma son muchas, por ejemplo, el avance de la tecnología, que se expresa especialmente en términos ingleses, y la propagación universal de éstos; la dificultad de traducirlos al castellano; la ley del menor esfuerzo; el esnobismo, y, sobre todo, la indiferencia y la falta de amor por la casticidad de nuestro lenguaje. ***

Aunque esté separado del sustantivo que califica por muchas palabras, el adjetivo debe concordar con él en género y número. La columnista de LA PATRIA María Leonor Velásquez Arango escribió: “Antes de ésta y derivado de un modelo de desarrollo centrado en lo económico, las relaciones ya tenían un sello mercantilista…” (19/8/2020). En esta oración, ‘derivado’ es el adjetivo que califica a ‘relaciones’, por lo cual debe construirse en femenino plural, así: “Antes de ésta y derivadas de…, las relaciones…”. Elemental. ***

Ahora, al revés. Con insistencia he hablado de la necesidad de la coma para el vocativo. Hoy me refiero a una coma que hizo estragos en el siguiente titular de Eje 21: “Diputado Valencia, busca la presidencia de la U en Risaralda” (25/8/2020)Estragos, porque esa coma hizo de una oración afirmativa una imperativa, pues convirtió el caso nominativo (sujeto) en vocativo, y el presente de indicativo (tercera persona) en imperativo de segunda persona. Quítele la coma, señor, y desaparecerá el desastre. ***

Así garrapateó el autor de Oasis: “Desde muy antiguo, diversas civilizaciones y culturas han compartido la discriminación por los zurdos y zurdas” (LA PATRIA, 26/8/2020). ¡Qué tontería, padre! Recuerde que Jacinto Cruz de Elejalde enseña que el ‘lenguaje incluyente’ es farragosonocivo, inútil y traicionero

Se debe decir ‘un vaso con agua’ o ‘un vaso de agua’? 

El experto en español Fernando Ávila resuelve esta duda en su columna ‘El lenguaje en el tiempo’. 

Por: Fernando Ávila*(EL TIEMPO) 

Cita: “todo lo que podemos preveer debemos preveerlo” (radio). Comentario: El verbo prever, ‘ver antes’, derivado de ver, se escribe con una sola e al final. En consecuencia, la frase de este entrevistado debió ser “Todo lo que podemos prever debemos preverlo”. El error puede deberse a una confusión con el verbo proveer, ‘suministrar’, que sí tiene doble e.

La doble e de ver quedó en la evolución del idioma en el sustantivo veedor, ‘inspector’, ‘visitador’, ‘observador’, pero desapareció de sus demás derivados. El antiguo verbo seer derivó en el actual ser, seré, serás, serán… Conservan la doble e los verbos creer, poseer, leer y sus derivados, mientras que reembolsar, reemplazar, reencauchar, reencontrar admiten también las formas rembolsar, remplazar, rencauchar, rencontrar. 

¿Cómo es el uso correcto de ‘cliquee’ y ‘palabras clave’? 

Rocíese

Cita: “Rocéese un poco de alcohol» (televisión). Comentario: Esta recomendación de una presentadora de TV toma como infinitivo el verbo rocear, cuyo imperativo sería el que usó, «rocéese”. El problema es que tal infinitivo no existe. El verbo correcto es rociar, de rocío, ‘esparcir gotas menudas de un líquido’. El imperativo de este verbo es rocíe, que con el pronombre enclítico queda rocíese.  

Semanas atrás

Cita: “Hace unas semanas atrás” (radio). Comentario: Esta locución, que está haciendo carrera, es claramente redundante. Basta decir “hace unas semanas” o “unas semanas atrás”, sin necesidad de juntar las dos expresiones breves en una larga.

Vaso de agua

Cita: “¿Qué se toma uno en el bar? ¿Un vaso con agua?” (radio). Comentario: No es posible tomarse un vaso con agua. Ni sin agua. Un vaso no se puede tomar, en el sentido de ‘beber’. En todo caso se puede tomar, en el sentido de ‘coger’ o ‘asir’. Lo que quiso decir, sin embargo, el comentarista radial fue “un vaso de agua”, así como habría dicho “un vaso de vino”, “una copa de brandi” o “una jarra de cerveza”, pues a lo que se quiso referir fue al contenido, es decir, a la cantidad, y no al continente, el vaso.

La falsa corrección “No diga un vaso de agua, porque el vaso no es de agua, sino de vidrio” es tan frecuente como absurda. La preposición de, en estos casos, significa ‘cantidad de líquido que cabe en’. Se usa sin mayores prevenciones en “un barril de cerveza”, “un balde de agua”, “una botella de leche”, “una copa de champaña”, pero se condena sin razón en la expresión “un vaso de agua”, que es tan correcta que figura al menos tres veces en el DLE: en la acepción 5 de la preposición de, en la 3 del sustantivo vaso y en la locución ahogarse uno en un vaso de agua. 

Preguntas: feravila@cable.net.co 

SANSEACABÓ 

Fundación para el español urgente 

La interjección sanseacabó, usada coloquialmente para dar por terminado un asunto, se escribe preferentemente en una sola palabra, mejor que san se acabó. 

En los medios de comunicación pueden verse frases como «Que venga la auditoría, que haga su trabajo y san se acabó, porque no hay nada ilícito», «Multaza de trescientas libras y ¡san se acabó!» o «De Castro fue enfático en su mensaje: “Bueno, no hagamos elecciones, quédese usted aquí, monten una dictadura y san se acabó”». 

El Diccionario de la lengua española recoge sanseacabó como la grafía preferible. Además, aunque tanto esta obra como el Diccionario panhispánico de dudas dan validez a la variante san se acabó, sin guiones intermedios (san-se-acabó) y hoy minoritaria, la Ortografía de la lengua española, de posterior publicación, da un paso más allá y considera incluso «desaconsejable, por su poco empleo, san se acabó». 

Así pues, en los ejemplos iniciales habría sido mejor escribir «Que venga la auditoría, que haga su trabajo y sanseacabó, porque no hay nada ilícito», «Multaza de trescientas libras y ¡sanseacabó!» y «De Castro fue enfático en su mensaje: “Bueno, no hagamos elecciones, quédese usted aquí, monten una dictadura y sanseacabó”». 

LECTURAS RECOMENDADAS por Mario Escobar Velásquez 

 LECTURAS RECOMENDADAS  

Desde tiempo atrás, muchos consejos se han dado en charlas, en conferencias, en cartas, en textos, en libros. Estos son algunos de los que he oído mencionar:  

Cartas a un joven poeta, de Reiner Maria Rilke.  

Cartas a un joven poeta, de Max Jacob.  

Cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa.  

Hablan los escritores, en The Paris Review, tomos 1 y 2.  

Así son, entrevistas de Eligio García Márquez.  

Diario de un escritor, de Mario Escobar Velásquez.  

Curso de redacción, de Gonzalo Martín Vivaldi.  

Dónde va la coma, de Fernando Ávila, sobre ortografía.  

Lo que en esencia se requiere para escribir, de Raymond Carver.  

Escribiendo historias, de Juan José Hoyos.  

Decálogo para cuentistas, de Julio Ramón Ribeyro.  

Decálogo para escritores, de Stephen Vizinczey.  

Manuales de redacción, de diferentes periódicos   

Prólogos en libros de Herman Melville, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y quién sabe cuántos más.  
https://www.fundeu.es/recomendacion/sanseacabo-mejor-que-san-se-acabo/

Sobre Revista Corrientes 4243 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*