Martes de la luenga lengua: Dar al traste,-miento, dequeísmo, cuan-cuanto

Imagen Instituto Serca

Efraim Osorio/LA PATRIA, DE MANIZALES

 

‘La difícil situación económica por la que atravesamos dio al traste con sus proyectos’. Con el término ‘traste’ han sido consagradas las locuciones ‘dar al traste con’ e ‘irse al traste’: la primera significa “terminar con algo”; la segunda, “frustrarse o malograrse”. Más empleada, la primera, cuyo uso debe hacerse con la lógica que pide la idea que se quiere expresar, congruencia que no tuvo en cuenta el redactor de la siguiente oración: “…demostrando así la fragilidad del hombre en la adversidad, a pesar de las conquistas alcanzadas en el campo científico, lo que ha dado al traste con la incapacidad humana para asumir estos desastres” (LA PATRIA, Voz del lector, Alcey Ochoa Giraldo, 30/4/2020). Lo que el corresponsal pretende expresar, creo, es que “la fragilidad del hombre en la adversidad dio al traste con la capacidad humana…”, es decir, la destruyó, aunque habría sido mejor el empleo de la otra locución con su significado de ‘frustrar’. De todas maneras, para entender esa idea, la palabra adecuada es ‘capacidad’, no ‘incapacidad’.
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Aunque los sufijos ‘-ción’ y ‘-miento’ tienen algunos significados comunes, entre ellos, el de ‘acción y efecto’, no deben emplearse a placer. El corresponsal de La voz del lector de LA PATRIA Álvaro Mejía Correa, al referirse a los sustantivos deverbales terminados en ‘-miento’, enumeró los siguientes: “Aglomeramiento, especulamiento, resguardamiento, habituamiento” (28/4/2020). La forma castiza del primero es ‘aglomeración’, aunque ‘aglomeramiento’ es ya entrada de la vigésima tercera edición de El Diccionario como regionalismo de algunos países suramericanos; la del segundo, ‘especulación’; la del tercero, ni ‘resguardamiento’ ni ‘resguardación’, sino ‘resguardo’, y la del cuarto, ‘habituación’. No obstante, es justo decir que los sufijos sirven para formar palabras, muchas de las cuales, incluso, no están en los diccionarios, pero, como dije al principio, no deben usarse caprichosamente, particularmente en términos que están ya consagrados.
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 El columnista y ex candidato Camilo Gaviria Gutiérrez escribió: “En el perfil de mi cuenta de Twitter tengo desde hace algunos años la siguiente frase: “Convencido que Caldas y Colombia se construye desde el sector rural” (LA PATRIA, 1/5/2020). Habría sido conveniente que alguno le hubiese revisado esa construcción gramatical antes de su publicación, porque en ella hay dos errores notorios, el primero, producido por el miedo al dequeísmo, supongo; el segundo, de concordancia. La frase correcta, ésta, le habría insinuado el revisor: “Convencido de que Caldas y Colombia se construyen desde el sector rural”. Decimos “estoy convencido de esto”, no “estoy convencido esto”. Y ‘Caldas y Colombia’ conforman un sujeto plural, por lo que su verbo tiene que construirse en el mismo número.
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 ‘Quedó tendido en el suelo cuan largo es’. Como adverbio, el término ‘cuanto’ solamente se apocopa cuando precede inmediatamente a un adjetivo o a un adverbio. No se apocopa con los siguientes vocablos: ‘más, menos, mayor, peor, menor’, por eufonía, creo, pues suenan mal así empleados, como en esta frase: “El Mono, como lo conocían, fue un coleccionista de historias. Cuan más raras, mejor” (LA PATRIA, Alejandro Samper Arango, 1/5/2020). “Cuanto más raras, mejor”: más armónico, ¿no? Y la corresponsal Solángela Villegas empleó la apócope con un sustantivo: “Cuan sorpresa dio al mundo / nuestro invisible Dios” (Ibídem, La voz del lector,  3/5/2002). “¡Cuánta sorpresa dio al mundo / nuestro invisible Dios!”, así, porque ni siquiera como licencia poética es admisible, pues es cacofónica. Y la poesía, la verdadera poesía, si alguna cualidad tiene que tener es ‘armonía’.
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Pierdo la cuenta de las veces que releo mi artículo antes de publicarlo. A veces, sin embargo, se me cuelan errores, como la falta de la tilde del pretérito simple de indicativo del verbo ‘inventó’, error que comentó el columnista de Eje 21 el señor Mario de la Calle, a quien se lo agradezco de verdad, pues la falta de esa tilde cambia el verbo por un sustantivo. Una ‘quisquilla’, sí, pero de suma importancia.

Cómo se dice: ¿’Aguas lluvias’, ‘agua lluvia’ o ‘aguas pluviales’?

Por: Fernando Ávila/EL TIEMPO

 
Respuesta: Comienzo por decirle que sinécdoque es un recurso literario o retórico, por el cual se denomina el todo por la parte, como cuando se dice pan para referirse a ‘la comida en general’ o alcohol para aludir a ‘cualquier licor’.

Hay también antonomasias geográficas, la Ciudad Eterna, Roma; la Ciudad Luz, París; la Atenas Suramericana, Bogotá; la Ciudad de la Eterna Primavera, Medellín.
Y las hay también con nombres comunes, como la píldora (para referirse a la pastilla anticonceptiva), el pernil (de cerdo) o la bebida (alcohólica).
Cuando en los medios informativos se quiere ponderar algo o a alguien, se suele decir, por ejemplo, “La vigilancia es el servicio por antonomasia de la Policía” (EL TIEMPO), “El control se erige en el principio democrático por antonomasia” (El Espectador), “Barça no puede entenderse sin la magia de Messi, el crac por antonomasia” (Sport).

Religioso y diocesano

Cita: “Usted es el único religioso de su familia” (entrevista de Semana a monseñor Luis José Rueda).

Mejor: “… el único clérigo”, pues, como él mismo lo aclara cuando responde “yo soy de la diócesis de Socorro y San Gil”, Rueda es parte del clero diocesano, no del clero religioso (jesuitas, carmelitas, etc.). Una precisión sutil, pero importante.

Radio 15

Cita: “[CARLOS PINZÓN] fue promotor del rock, promocionándolo en Hora 15”.

Mejor: 
“… en Radio 15”, nombre de la primera emisora juvenil de Colombia, creada en los años 60, que sirvió para catapultar a Harold, Óscar Golden y Lyda Zamora, entre otros.

Aguas lluvias

Pregunta: ¿“Aguas lluvias”, “agua lluvia” o “aguas pluviales”?, Andrés Alberto Aillón Diazgranados.

Respuesta: Según la Academia, las tres formas son correctas para referirse al ‘agua que cae de las nubes’.

distanciamiento físico y distanciamiento social, matices de significado

Fundacion para el español urgente

La expresión distanciamiento físico hace referencia a la mayor o menor lejanía entre las personas, que puede medirse en metros, mientras que distanciamiento social alude al grado de aislamiento de una persona o un colectivo en el seno de su sociedad.

En los medios de comunicación pueden verse frases como «Será obligatorio el distanciamiento social de dos metros, así como que todas las personas que accedan a las instalaciones lleven mascarilla», «Instan a respetar distanciamiento social en paradas de Metrovía» o «Un estudio aconseja aumentar el distanciamiento social al hacer deporte».

Tanto distanciamiento físico como distanciamiento social son expresiones válidas y a menudo pueden estar relacionadas. Puede ocurrir, por ejemplo, que la falta de contacto, el espacio mínimo que ha de guardarse o la recomendación de permanecer confinados o teletrabajar (distanciamiento físico) provoquen aislamiento social. 

En este sentido, puede aducirse que el hecho de trasladar las relaciones sociales de un plano físico a uno virtual constituye al mismo tiempo un distanciamiento físico social.

No obstante, pese a la cercanía semántica y su posible solapamiento en determinados contextos, conviene diferenciar ambas expresiones y optar por distanciamiento físico en aquellos casos en los que se apunta inequívocamente a los metros que se recomienda mantener entre dos trabajadores o clientes de un establecimiento, entre dos usuarios de un medio de transporte público o entre quienes comparten un parque, una vía pública o un recinto para jugar, correr, practicar un deporte o mantenerse en forma.

Así pues, en los ejemplos iniciales habría sido más preciso escribir «Será obligatorio el distanciamiento físico de dos metros, así como que todas las personas que accedan a las instalaciones lleven mascarilla», «Instan a respetar distanciamiento físico en paradas de Metrovía» y «Un estudio aconseja aumentar el distanciamiento físico al hacer deporte».

Respecto a la expresión distanciamiento sanitario, cabe destacar su ambigüedad, pues puede interpretarse como ‘distanciamiento impuesto como medida sanitaria’ o como ‘distanciamiento entre dos sanitarios o entre un sanitario y su paciente’.

A veces amanesco enfermo de las zetas. Otras beces me enfermo de la b larga. Cuando escribo baca es porque sufrí amnesia parcial de v corta (Con codazo coronavírico, odg)

En pocas palabras

No conozco voluptuosidad más punzante que leer, no ya un libro de principio a fin, sino, pescando al azar, aquí una página, allá un renglón, estando de pie ante las cascadas prodigiosas de una biblioteca. (Gesualdo Bufalino)

Es más difícil que Stan Laurel pase por el ojo de una aguja que Oliver Hardy. (Bufalino)

Solo me arrodillaría para adorar a Stevenson y para recoger las verduras de mi propia huerta (Sara Jaramillo K, escritora).

Respeto las cosas desimportantes… aprecio la velocidad de las tortugas más que la de los misiles (Manoel de Barros, poeta brasileño).

El gato es una gota de tigre (Jairo Aníbal Niño)

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