Martes de la luenga lengua: Claves para una buena redacción

Por Fundación para el español urgente (Fundéu)

Con motivo de la celebración en Madrid de la Conferencia de las Partes (COP25) sobre el cambio climático, se ofrecen algunas claves para una buena redacción de las noticias relativas a este acontecimiento:

1. Cambio climáticocrisis climáticaemergencia climática

La expresión crisis climática es más adecuada que cambio climático para referirse a la magnitud y a las consecuencias del calentamiento global causado por la actividad humana. Además, comienza a tener también uso emergencia climática. Las tres expresiones (cambio climáticocrisis climática y emergencia climática) se escriben enteramente en minúsculas, pues no constituyen nombres propios, sino denominaciones meramente descriptivas.

2. Nombre completo

El nombre completo de la reunión es Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, un encuentro anual al que los medios suelen denominar también conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climáticocumbre sobre el cambio climático o cumbre del clima, expresiones que se escriben en minúscula al no tratarse del nombre oficial.

3. Las siglas COP e IPCC

También se emplea para aludir a esta conferencia la sigla COP, que, aunque viene del inglés Conference of the Parties, es la de uso frecuente en los medios de comunicación en español. Se le añade el número de la edición correspondiente, de modo que la actual se denomina COP25. También se usa, aunque de forma minoritaria, la sigla CP.

Por otro lado, la sigla IPCC, que viene del inglés Intergovernmental Panel on Climate Change, también se utiliza habitualmente en castellano. Aun así, para escribir la expresión completa se utiliza la forma española Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que se escribe con las iniciales de todos los nombres y adjetivos en mayúsculas.

Sin embargo, la sigla de uso frecuente para la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es CMNUCC (mejor que la inglesa UNFCCC).

4. Descarbonización, término correcto

Descarbonización y descarbonizar son términos adecuados para referirse al proceso de reducción de emisiones de carbono, sobre todo en forma de dióxido de carbono. Se trata de voces que cuentan con un uso asentado en este tipo de noticias medioambientales y que están bien formadas a partir del sustantivo carbono.

5. Acuerdo de París, en mayúscula

En una Conferencia de las Partes anterior (COP21) se aprobó el llamado Acuerdo de París, que sustituye al antiguo Protocolo de Kioto. En ambos casos las palabras acuerdo y protocolo se escriben con inicial mayúscula, tal como señala la Ortografía de la lengua española.

6. Cómo escribir los grados

Una de las principales preocupaciones de los especialistas en el cambio climático es cuánto subirá la temperatura media del planeta en grados. El símbolo internacionalmente establecido para los grados Celsius (o centígrados) es °C, que consiste en un pequeño círculo (sin punto ni subrayado) seguido sin espacio de la letra CSe deja un espacio entre la cifra y el símbolo: «Las emisiones globales deben reducirse un 7,6 % cada año entre 2020 y 2030 para cumplir el objetivo de 1,5 °C». En escritos no especializados se puede prescindir de la C y usar solo el círculo; en tal caso, se escribe pegado al número: «La temperatura media del planeta subirá 3,2° este siglo». Su escritura no necesita cursiva ni comillas.

7. Paladín, alternativa a champion

La voz española paladín (de alto nivel) es una alternativa válida al anglicismo (high level) champion en el contexto de la COP para referirse a la figura que en estas cumbres actúa en nombre del presidente de la conferencia y facilita el éxito de esta a través de diversas gestiones.

8. Nuevo pacto verde, mejor que Green New Deal

La denominación nuevo pacto verde, escrita enteramente en minúsculas por tratarse de una secuencia meramente descriptiva, es una alternativa preferible a green new deal, expresión con la que se hace referencia a un conjunto de propuestas políticas para abordar la crisis climática mediante medidas económicas sostenibles, respetuosas con el medioambiente.

9. Sabanización, neologismo válido

El término sabanización es un neologismo válido para aludir al proceso de degradación de zonas de bosque, en especial selvas o bosques tropicales, consistente en la desaparición de árboles y en la apertura de grandes claros, que son ocupados por hierba y arbustos, una configuración más propia de la sabana.

No equivale exactamente a deforestación, que suele emplearse para la eliminación completa o mayoritaria de la cubierta forestal, ni a desertificación o desertización, sinónimos que aluden a la conversión de un área en desierto; tampoco lleva necesariamente a estas, ya que en ocasiones la sabanización puede ser reversible.

10. Vergüenza de volar, equivalente de flygskam

La expresión vergüenza de volar es un equivalente válido y adecuado del término sueco flygskam, empleado en relación con un movimiento medioambiental que, difundido sobre todo por la activista sueca Greta Thunberg, llama a replantearse la necesidad de viajar en avión, dada la gran cantidad de dióxido de carbono que este tipo de transporte emite en cada desplazamiento.

11. Residuo cero, alternativa a zero waste

La expresión residuo cero, que ya cuenta con uso en español, es una alternativa válida a la denominación inglesa zero waste para referirse al movimiento que pretende evitar al máximo la generación de residuos no reciclables. Alude no solo a la basura, sino también al hecho de limitar tanto como sea posible la cantidad de residuos que no se pueden compostar o reciclar y que, por ello, perjudican al medioambiente.

12. Sostenible y sustentable, sinónimos

Los adjetivos sostenible y sustentable (el primero más utilizado en España y el segundo más común en América) son válidos para referirse al modelo de desarrollo que trata de no comprometer a las próximas generaciones con un consumo excesivo de recursos.

13. Basureo basurear, alternativas a littering

Los términos basureo y basurear son alternativas en español al anglicismo littering, término representativo de movimientos y campañas que pretenden concienciar a la sociedad de la necesidad de no abandonar residuos en lugares públicos, por las graves consecuencias medioambientales que conlleva.

14. Greenwashing, alternativas

Las expresiones ecoimpostura, lavado de imagen de verde o ecopostureo, más coloquial, son algunas alternativas válidas a la voz inglesa greenwashing,que alude a una estrategia de mercado que utilizan determinadas empresas para aparentar ser más respetuosas con el medioambiente de lo que en realidad son.

15. Ecocidio, neologismo válido

El término ecocidio, formado a partir de los elementos compositivos eco- y -cidio, puede utilizarse para referirse a un daño ecológico muy grave.

Signos de admiración, concordancia, encapuchado-embozado, se busca

Efraim Osorio/LA PATRIA

Se ‘siente’ más el dolor con un vigoroso y expresivo ¡ay! con sus signos de admiración que con el débil e inexpresivo ‘ay’ sin ellos. Esto se aprecia claramente en la siguiente redacción del escritor Juan Esteban Constaín: “…la gran literatura está escrita sobre el papel carbón, ay, de las admiraciones sucesivas”. En cambio: “…la gran literatura está escrita sobre el papel carbón, ¡ay!, de las admiraciones sucesivas”. ¡Mejor, muchísimo mejor! Así como los signos de interrogación para preguntar, los de admiración son indispensables para expresar adecuadamente los sentimientos de ‘dolor, miedo, asombro, molestia, sorpresa, amor’… Sirven también para ‘interpelar, animar, reconocer, maldecir, aplaudir’, por ejemplo, ¡bravo! Está empezando, inclusive entre escritores de alto coturno, la inaceptable costumbre de suprimirlos. ¿Por qué? ¿Les dará vergüenza -‘pena’, como decimos los colombianos- utilizarlos? ¿O será por pereza, esnobismo o indiferencia? La falta de dichos signos en la siguiente muestra es muy notoria, ya que puede confundir al lector: “La metáfora es poderosa, vaya si no” (LA PATRIA, Martín Francio Vélez, 20/11/2019). La confusión es posible, porque ‘vaya’ es el imperativo de tercera persona del verbo ‘ir’: ‘Vaya, mijo, tráigame las chanclas’; también la tercera persona del singular del presente de subjuntivo del mismo verbo: ‘Sí, quiero que se vaya’. Y en la frase citada es una interjección, que debe ser escrita con los signos correspondientes: “¡Vaya si no!”, pues sin ellos pierde su fuerza exclamativa. Aunque toda comparación cojea, una interjección sin los signos de admiración es como una empanada sin carne. 
* * *
El siguiente, un ejemplo de una traducción chueca, si las hay: “Acepta la responsabilidad de tu vida. Sepa que es usted quien se llevará a donde quiera ir, nadie más” (LA PATRIA, La frase, 22/11/2019). El traductor -¿quién? – de este consejo de Lee Brown cometió dos garrafales errores de concordancia: el primero, del tratamiento de ‘tú’ -‘acepta’, imperativo de segunda persona- en la primera oración con el de ‘usted’ -‘sepa’, imperativo de tercera persona- en la segunda. El segundo, considerada independiente de la primera la segunda oración, el empleo del reflejo ‘se’ en lugar del acusativo del pronombre personal de tercera, ‘lo’, ya que en ella es complemento directo, por lo que la construcción correcta es ésta: “sepa que es usted quien lo llevará…”. La traducción fiel del texto inglés seleccionado, así: “Acepta la responsabilidad de tu vida. Sabe que eres tú quien te llevará a donde quieres ir. Nadie más”. ¡Ah, las traducciones! 
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Un ‘encapuchado’ es el que lleva ‘capucha’. De Perogrullo. Está de moda por estos días ese adjetivo, sustantivado casi siempre, a causa de las marchas por una Colombia mejor, enturbiadas por hechos vandálicos y terroristas de esos ‘encapuchados’, hechos que algunos columnistas pretendieron banalizar. Según El Diccionario, hay dos clases de ‘capucha’: la primera, “pieza de una prenda de vestir que sirve para cubrir la cabeza y se puede echar a la espalda”; la segunda, “prenda de tela que cubre la cabeza y el rostro”, la más empleada por los susodichos terroristas. A la primera, porque los que la llevan buscan el anonimato, le agregan el ‘embozo’, “prenda de vestir o parte de ella, o una tira de tela, con la que se cubre la parte inferior del rostro hasta los ojos”. ‘Encapuchados’, los primeros; ‘embozados’, los segundos: la misma ralea, porque todo ‘encapuchado’ -o ‘embozado’- es un terrorista de hecho o en potencia. 
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Titular de LA PATRIA de primera página: “Se pagó libranzas con plata de la Personería” (26/11/2019). La construcción gramatical castiza es ésta: “Se pagaron libranzas con plata de la Personería”, porque, como lo he explicado en glosas anteriores, el complemento directo ‘libranzas’ es indeterminado, por lo que no pide la preposición ‘a’, como sí la exige cuando es determinado, verbigracia, “se busca a los responsables del asesinato de fulano de tal”. 

Se debe escribir ¿blue jean o bluyín?, ¿jazz o yaz?, ¿tour o tur?

Los neologismos son cada día más numerosos, como son cada día más numerosos los inventos tecnológicos y los avances de las ciencias sociales a los que hay que dar nombre.

Hasta hace unos años el Diccionario de la Lengua Española, DLE, presentaba cada diez o quince años una nueva edición. Actualmente los inventos y avances hacen que el DLE se actualice cada año.

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FERNANDO ÁVILA

 NOV 19

La última actualización se hizo este mes. Incluye voces nuevas, como mensajear, muesli, rúter, y significados nuevos, como ‘asociación estudiantil masculina’, en la palabra fraternidad, o ‘gran empresa’, en la palabra corporativo.

Hasta ahí, los filólogos y lexicógrafos de la Academia han cumplido su misión.
Sin embargo, el verdadero ingreso y posterior asentamiento de una palabra en el idioma depende de muchos factores personales y sociales alejados del trabajo científico de los académicos

Hay palabras que son acogidas sin mayores resistencias, como selfi, dosier, chárter, que se pronuncian prácticamente igual que en su idioma original y cuya escritura apenas se diferencia de él por la tilde o algún carácter de más o de menos.

Más resistencia presentan formas que requieren una pronunciación drásticamente distinta a la inglesa, como iceberg, gay, wifi, que muy pocas personas se atreven a articular en español, salvo que quieran enseñar, provocar, marcar diferencia o exponerse conscientemente a la burla.

Eso explica que un mismo periódico, en una misma edición, incluya neologismos españoles como pódcast (“El pódcast seguirá reconstruyendo tramas”), ranquin (“Polémica por un ranquin sobre los mejores colegios”) o cíborg (“Soy el primer cíborg reconocido como tal”), pero se abstenga de acudir a las otras adaptaciones castellanas en beneficio de las formas inglesas, como jockey (“Papá como jockey y Zubeldía como apostador”), jet-lag (“pese a sentirse cansada y con jet-lag”) o blue jean (“Entre otras comparó el precio de un blue jean”).

A estas tres voces extranjeras corresponden las formas españolas yóquey, desfase horario y bluyín.

Hay palabras que se quedan para siempre en el DLE, como güisqui, que, salvo algunos caricaturistas, no usa ningún escribiente, por lo que la Academia propone ahora la forma wiski, más cercana a la inglesa original, whisky.

Y hay otras que el mismo DLE ha tenido que omitir en ediciones posteriores a la de sus osadas propuestas, como yaz y tur, con las que se quiso adaptar la inglesa jazz y la francesa tour.

Se la facilitas

“Muchas personas te facilitan la vida, y tú se las facilitas a ellos” (comercial). Mejor: “… y tú se la facilitas…”, pues “la” (femenino singular) reemplaza el complemento directo “la vida” (femenino singular), y “… a ellas” (femenino plural), pues este pronombre reemplaza a “muchas personas” (femenino plural).

FERNANDO ÁVILA*
*Experto en redacción y creación literaria
@fernandoavila52
Preguntas: feravila@cable.net.co

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