Martes de la luenga lengua: Arrojo, contencioso-administrativo, suculento, halla-haya

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim, Osorio López

eolo1056@yahoo.com

Sobre este asunto, con todos los intríngulis que tiene, se podría escribir todo un tratado. 

Así como ‘acatamiento’ es ‘la acción y el efecto’ de ‘acatar’; ‘allanamiento’, de ‘allanar’; ‘acoplamiento’, de ‘acoplar’, etc., así también ‘arrojamiento’ debería serlo de ‘arrojar’. Pero no, no lo es*: desde hace mucho tiempo está asentado en los diccionarios sólo como sinónimo anticuado (y obsoleto) de ‘arrojo’, sustantivo que tiene una sola acepción: “Cualidad del que no se detiene ante el peligro” (M. Moliner). Sinónimos, ‘intrepidez, valentía, audacia, atrevimiento’…  Está, por esto, mal empleado el término ‘arrojo’ en la siguiente oración: “…serían llevados al botadero construido en la carretera hacia La Linda, sector Tribunas, y así facilitar su arrojo final a la quebrada Olivares” (LA PATRIA, Francisco J. González Sánchez, 3/10/2022). Entonces, si ‘arrojamiento’ no es la ‘acción’ de ‘arrojar’ –aunque no me parece descarrilado este significado–*, ¿con qué término –en vez de ‘arrojo’– pudo el columnista haber expresado su idea? Con ‘lanzamiento, botadura, echamiento, echada, arrojada’. Esta última palabra es el participio pasado femenino de ‘arrojar’, que, en este caso, se sustantiva. Y es también el femenino del adjetivo ‘arrojado’ (‘intrépido, valiente, audaz’). En la frase ‘las basuras arrojadas al Olivares’, no es adjetivo, sino participio, pues equivale a ‘basuras que han sido arrojadas’. *Digo que no me parece descarrilado el significado de ‘arrojamiento’ como ‘acción y efecto de arrojar’, porque, precisamente, tal es la significación que el sufijo ‘-miento’ les confiere a los verbos de las tres conjugaciones a los que se pospone. Lo que sí me parece extraño es que los diccionarios no le den esa acepción.  Sobre este asunto, con todos los intríngulis que tiene, se podría escribir todo un tratado. ***

Temeroso siempre de salir molido a palos, o echado a escobazos, me adentro en predios ajenos, esta vez, en los del Derecho, puntualmente, en la forma como muchos abogados escriben el adjetivo compuesto ‘contencioso-administrativo’. Los ejemplos abundan. Destaco éste, del doctor Augusto Morales, que siempre lo escribe mal: “Ilustrar cuán floreciente, edificante y amable ha sido a lo largo de su historia la justicia, y dentro de ella la justicia contenciosa administrativa…” (LA PATRIA,   5/10/2022). Castizamente, “la justicia contencioso-administrativa”, porque este adjetivo debe seguir las normas establecidas para las palabras compuestas de dos adjetivos*, que son las siguientes: el primer elemento es invariable; el segundo, variable, tanto en género como en número: ‘contencioso-administrativo’, contencioso-administrativa’; ‘contencioso-administrativos’, ‘contencioso-administrativas’, y los dos elementos deben separarse con un guion. El Diccionario lo define así: Contencioso-administrativo, va’. adj. Derecho. Se dice del orden jurisdiccional instituido para controlar la legalidad de la actuación administrativa de esta a los fines que la justifiquen”. *Las palabras compuestas por dos sustantivos no llevan guion, y se escriben separadas, verbigracia, sofá cama. ***

Un ‘suculento’ sancocho de gallina con yuca y plátano recién cosechados es no sólo apetitoso y sabroso, sino también muy nutritivo y saludable. Es el único significado que tiene el adjetivo ‘suculento’, lo mismo que el latino ‘succulentus’, de donde procede: ‘lleno de jugo, jugoso; gordo, bien nutrido, lleno de salud’. Sin embargo, otro significado le dio el columnista Cristóbal Trujillo Ramírez en esta afirmación: “Los crímenes más grandes de la historia nacional e internacional, los saqueos más suculentos, los desfalcos más atrevidos…” (LA PATRIA, 7/10/2022). ¿Saqueo suculento? Para mi sorpresa, sí, pues la Academia de la Lengua, en la última edición de su diccionario (2014), le agregó esta acepción: “Cuantioso o que produce importantes beneficios económicos”. ¡Bendito! ***Seguro estoy de que el autor de Oasis conoce la diferencia que hay entre las inflexiones verbales ‘halla’ y ‘haya’: la primera, del verbo ‘hallar’ (encontrar); la segunda, de ‘haber’ (existir), y cada una, tercera persona del presente de indicativo. Esto, sin embargo, escribió, y así quedó impreso: “Es seguir lo que cuadra con tus anhelos, no rendirte cuando halla obstáculos y buscar otras estrategias” (LA PATRIA, 10/10/2022). Evidentemente, con un poco de análisis se puede llegar a la conclusión de que con ambos verbos pudo expresar la misma idea, pero con la inflexión correspondiente, así: “…no rendirte cuando hallas obstáculos” “…cuando haya obstáculos”. 

El lengua en el tiempo

Por Fernando Avila/EL TIEMPO

Tema

Cita: “Egan Bernal volvió a ser operado por tema relacionado a su grave accidente” (radio).

Comentario: El nuevo significado de la palabra “tema”, que era algo abstracto, es ‘problema’, que es algo concreto. Ninguno de los diccionarios normativos de la Academia recoge tal significado, pero en la calle, en el comercio, en la radio, en la prensa, en la televisión, en wasap aparece por doquier. “Llegué tarde por el tema del trancón”, “Me voy a separar por el tema del maltrato”, “El tema de las lluvias no deja jugar”. Si usted analiza estos ejemplos verá que “tema” puede quitarse y la frase queda clara (“Llegué tarde por el trancón”), y verá también que puede cambiar “tema” por “problema”, y descubrirá que eso era lo que quería decir el hablante o escribiente (“Llegué tarde por el problema del trancón”). El significado tradicional de “tema” no es ‘problema’, sino ‘asunto’, “El tema de esta novela es el amor otoñal”, “El tema de la conferencia es el liderazgo”, “El tema de la columna es la meritocracia”.

Otro detalle que vale la pena tener en cuenta es que la preposición adecuada no es a (“relacionado a su grave accidente”), sino con (“relacionado con su grave accidente”). El Diccionario panhispánico de dudas lo recuerda: son válidas las expresiones “en relación con” y “con relación a”, pero no “en relación a”, lo que vale también para el adjetivo “relacionado”.

 

cita: “Los proyectos de movilidad que le cambiarán la cara a Bogotá”.

Comentario: Estrictamente lo que le cambiará la cara a Bogotá no son los proyectos, sino las obras. La confusión entre “obra” y “proyecto” es común, pero no sobra hacer un último intento por rescatar el verdadero sentido de cada una de estas palabras. “Obra” puedes ser un puente, una carretera, una carrilera, una malla vial, un parque, etc., mientras que “proyecto” es el dibujo, el plano, el presupuesto. El proyecto es apenas el papel en el que se ha graficado la idea, o, en estos tiempos, el rénder, que lo puede mostrar en 3D.

Es muy posible que la confusión se origine en el lenguaje universitario, que llama “proyecto” a cualquier ensayo, monografía, infografía o video de una idea. Algunas veces el proyecto universitario pasa a ser obra, un robot, un tubo respiratorio, Facebook, un vehículo y hasta una casa. En tales casos los estudiantes tienen más conciencia de la diferencia entre proyecto y obra, pero una gran mayoría se quedan en la idea expuesta en papel o a lo sumo en realidad virtual. ¡Y con apenas ese proyecto se gradúan!

Otro detalle que vale la pena tener en cuenta es que la preposición adecuada no es a (“relacionado a su grave accidente”), sino con (“relacionado con su grave accidente”). El Diccionario panhispánico de dudas lo recuerda: son válidas las expresiones “en relación con” y “con relación a”, pero no “en relación a”, lo que vale también para el adjetivo “relacionado”.

Personas

Cita: “En estos momentos hay personas que están atrapados en sus casas de Galerías” (TV).

Comentario: “Personas” es sustantivo femenino, así todas las personas a las que se refiera el periodista sean hombres. Entonces, no es “que están atrapados”, sino “que están atrapadas”. Lo mismo pasa con “víctimas” (femenino), “Todas las víctimas se habían afeitado el bigote”, o “eminencias” (femenino), “Las eminencias invitadas se quitaron el sombrero” (no “invitados”, aunque sean hombres).

FERNANDO ÁVILA*
*Experto en redacción y creación literaria
@fernandoav
Preguntas: fernandoavila1952@hotmail.com

EL SONETO DE POMPILIO IRIARTE

Cortéjala con música y poemas 

Cuando llegue y la sientas, no le temas. 

Franquéale el portón. Qué maravilla, 

bella sonrisa. Ofrécele una silla. 

Cortéjala con música y poemas. 

Que deje en el rincón la podadera. 

Coméntale que fuiste afilador 

de cuchillos y sables y escritor 

de epitafios, en mármol y madera. 

Que eres herrero de azadón de palo, 

y conspicuo anfitrión en tu cabaña. 

Puesto que no la ves como adversaria, 

plantéale un negocio no tan malo: 

que en tu esmeril le afilas la guadaña 

y ella escribe tu estela funeraria. 

Pompilio Iriarte 

15/10/2022. 

Sobre Revista Corrientes 6553 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

2 comentarios

  1. ¿Don Efraín se puede omitir el signo de interrogación al comienzo de una pregunta, tal como aparece en la iustración de su columna de hoy?

    • No, En castellano, tanto los signos de interrogación como los de admiración abren y cierran las respectivas oraciones. Si el error es mío, mea culpa, mea culpa, mea culpa. EOL.

Los comentarios están cerrados.