Martes de la luenga lengua: Arbitro-arbitra, pospretérito

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¿Cuándo se debe escribir quien o que?

Por: Fernando Ávila/EL TIEMPO

Sobre la pronunciación de ‘Egan’, nombre de origen irlandés, podría evitarse la polémica, unificando en los medios informativos la pronunciación en español (‘égan’), sin insistir en que se pronuncie en inglés (‘ígan’), como se ha hecho con el nombre de James Rodríguez, que nadie pronuncia ‘yéims’, en inglés, sino ‘jámes’, en español.

Quien y que

LENGUAJE

Argos, que en paz descanse, habló muchas veces del ‘quienismo’. Llamaba así el error de estar cambiando el término que por el supuestamente más elegante quien, cuando no tocaba.

Así, a veces se usaba referido a cosas, “(…) el edificio de Avianca, quien se incendió en 1973”, “(…) la Junta Directiva, quien es la única que puede autorizarlo”; a veces a animales, “(…) el toro de Miura, quien fue indultado este domingo”, “(…) el oso de anteojos, quien se alimenta de bromelias”, casos todos ellos en los que lo indicado, sencillo y elegante es que.

También para referirse a personas queda muy bien el pronombre que, “Su Majestad el rey, que Dios guarde” (frase del protocolo real español), “Padre nuestro, que estás en los cielos (…)” (comienzo de oración que enseñó Jesús a sus discípulos).

El ‘quienismo’ se presenta también cuando se cambia la conjunción que por el pronombre quien, afectando no solo el léxico, sino también la sintaxis, pues el pronombre va bien en la frase subordinada explicativa, “Pedro Pérez, a quien se le confía el dinero”, “Marta López, para quien es la mejor decisión”, pero no en frase adjetiva, “el senador que es liberal”, donde “que es liberal” es el adjetivo, como se ve si se reduce a “el senador liberal”.

El ‘quienismo’ se presenta también cuando se cambia la conjunción que por el pronombre quien, afectando no solo el léxico, sino también la sintaxis

Por eso, son incorrectas frases como “la señora quien sirve los tintos”, “el funcionario quien recibe las facturas”, “el colombiano quien regresó al Senado”. En todos esos casos hay que cambiar el pronombre quien por la conjunción que.

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Árbitro-árbitra, pospretérito, concordancia, extranjerismos

Efraim Osorio/La Patria, de Manizales

En la W Radio -me cuenta un radioyente- hubo una discusión el 2 de agosto sobre el femenino del sustantivo ‘arbitro’, si ‘la árbitra’ o ‘la árbitro’. El significado del término ‘árbitro’ (‘arbiter-tri’ – ‘árbitro, juez, perito’), con el tiempo y sin ‘el palito’, ha tenido variaciones: el diccionario enciclopédico de Miguel Toro y Gómez (1911) le da únicamente esta acepción: “Dícese del que puede obrar por sí solo”. A este significado, que lo asienta como segundo, el diccionario de la Academia de la Lengua de 1914 le agrega éste: “m. El juez (o la persona) en quien se comprometen las partes para ajustar y decidir sus respectivas pretensiones”. Era, entonces, un sustantivo sólo masculino. Más adelante (1947), la misma institución lo convierte en adjetivo con esta definición: “Árbitro, tra. Dícese del que puede hacer alguna cosa por sí solo sin dependencia de otro. // 2. V. Juez árbitro. U.t.c.s. // 3. m. El que en algunas contiendas deportivas de agilidad y destreza cuida de la aplicación del reglamento”. Así, como nombre masculino, permaneció hasta la vigésima primera edición de El Diccionario (1992), en la que le agrega el género femenino, ‘árbitra’: “Persona que en algunas competiciones deportivas cuida de la aplicación del reglamento”. Así, hasta hoy. Y el ‘Diccionario panhispánico de dudas’ advierte tajantemente: “No debe emplearse la forma masculina para referirse a una mujer: la árbitro”. Pero no especifica si el artículo debe ser masculino según la norma -‘el árbitra’- que rige los sustantivos femeninos comenzados por sílaba acentuada, como ‘el ánfora’. De todas maneras, feísimos todos: ‘la árbitra, la árbitro, el árbitra’. Para obviar esta fealdad, sugiero los siguientes nombres: ‘la arbitradora’, ‘la réferi’ o ‘la referí’. No faltará, sin embargo, quien diga que tiene que ser ‘la réfera’… Y no estoy pensando en Maduro. 
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Ésta, redacción de El Tiempo: “En cuatro ciudades alquilarían menores para pedir limosna”; “El alquiler de menores para pedir limosna es un fenómeno que no solo ocurriría en Cartagena…” (Destacado y texto, Colombia, 3/8/2019). Alude el redactor a hechos que pudieron haber ocurrido, no a acciones posibles, por lo cual, el tiempo del verbo apropiado no es el ‘potencial simple’ (pospretérito) -‘alquilarían, ocurriría’-, sino el ‘potencial compuesto (antepospretérito), -‘habrían alquilado, habría ocurrido’- para entender bien la noticia. 
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De las siete partes de la oración, tres son variables (sustantivo, adjetivo y verbo); cuatro, invariables (adverbio, preposición, conjunción e interjección). El sustantivo y el adjetivo varían en género y número; el verbo, en modo, tiempo y número. Hay que tener en cuenta que el participio pasivo de los verbos se considera adjetivo para su concordancia. Además, los adjetivos deben concordar en género y número con el nombre (sustantivo) que califican o determinan. Contra esta norma pecó el columnista Fernando-Alonso Ramírez en esta afirmación de su columna “Hablemos de libros”: “El cuarto capítulo lo deja a Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, deja claros las desavenencias de estos…” LA PATRIA, 3/8/2019). El adjetivo ‘claros’ tiene que concordar en género (femenino) con el sustantivo que califica, ‘desavenencias’, así: “…deja claras las desavenencias…”. Elemental. 
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‘Increíble’, así calificó mi fuente, la siguiente información de Las2Orillas: “El CFO, Chief financial officer, del Banco de Bogotá, Julio Rojas Sarmiento, dijo que los principales desafíos…” (3/8/2019). Sí, increíble que en un país en el que es idioma oficial el castellano, de léxico riquísimo, tengamos que acudir a otro para expresarnos, para nombrar el cargo de los ‘cacaos’ de una institución, para ponerles nombre a los negocios, para bautizar los platos del menú de un restaurante, etc., como si, haciéndolo, nos diéramos más importancia, más alcurnia, más… no sé qué. El esnobismo en su máxima expresión. 

atletismo, claves de redacción

Fundación para el español urgente

Con motivo de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 se ofrecen las siguientes claves de redacción.

1. Atletascorredoressaltadores

Según el Diccionario académico, el atletismo es el ‘conjunto de actividades y normas deportivas que comprenden las pruebas de velocidad, saltos y lanzamiento’. Al deportista que participa en estas competiciones se le conoce con los términos generales de atleta o, si fuera el caso, corredorsaltador y lanzador.

Las diferentes disciplinas dentro de este deporte olímpico son carreras de velocidadcarreras de vallascarreras de medio fondocarreras de fondocarreras de relevoscarreras de obstáculosmarchasalto en alto o de alturasalto con garrocha o con pértigasalto en largo o de longitudtriple saltolanzamiento de bala o de pesolanzamiento de disco, lanzamiento de martillolanzamiento de jabalinadecatlónheptatlón y maratón.

2. 200 m, sin punto y con espacio

Aunque en el Reino Unido y los Estados Unidos se expresen las distancias de estas actividades en millas, en las competiciones internacionales las distancias siempre se expresan en metros. El símbolo de metro es m, que no lleva punto. Es invariable, es decir, tiene la misma forma en singular y en plural. Si se escribe pospuesto a la cifra a la que acompaña, lo adecuado es dejar un espacio entre ambos: 200 m, por ejemplo. El símbolo de kilómetro es km, en minúsculas, y no Km.

3. Esprint, mejor que sprint

Se recomienda evitar la voz inglesa sprint, que significa ‘aceleración que realiza un corredor para disputar la victoria a otros, normalmente cerca de la meta’, y utilizar la adaptación gráfica esprint, plural esprints. Para designar al corredor especialista en esprints es recomendable usar la forma esprínter (adaptación del inglés sprinter), plural esprínteres, y para la acción en sí misma el verbo esprintar. Velocista es el término adecuado para denominar al especialista en carreras cortas y rápidas.

4. Mediofondistas y fondistas

Las carreras que cubren entre 600 y 3000 m se conocen como carreras de medio fondo o media distancia. Los deportistas que participan en estas carreras se llaman mediofondistas. Las pruebas de distancias mayores se denominan de fondo, y sus participantes, fondistas.

5. Salto con garrocha y salto con pértiga

La vara flexible con la que se toma impulso para alcanzar grandes alturas se llama, según el país, pértiga o garrocha, y por consiguiente la prueba se llama salto con pértiga y salto con garrocha (también se escriben con la preposición de). Los especialistas en esta prueba reciben el nombre de pertiguistas o garrochistas.

6. Decatlón heptatlón, sin h 

Los nombres en los que figura la voz griega athlon, que significa ‘ejercicio’, deben escribirse sin la hdecatlón y heptatlón (con tilde en la última sílaba por ser voces agudas), no decathlón ni heptathlón. Los deportistas que compiten en ellas se llaman decatletas y heptatletas, respectivamente.

7. El maratón y la maratón

El término maratón, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudaspuede emplearse tanto en masculino (el maratón) como en femenino (la maratón). Se desaconseja la forma marathón. Los participantes son maratonianos o maratonistas.

 8. Foto de llegada, traducción de photo finish

Foto de llegada es una alternativa preferible a foto finish photo finish para referirse a la ‘toma fotográfica de llegada de una carrera deportiva, mediante una cámara situada en la línea de meta’, conforme a la definición del diccionario Clave.

9. Metros vallas, mejor que metros valla

En las pruebas con vallas, lo adecuado es escribir este sustantivo en plural: 100 metros vallas110 metros vallas400 metros vallasen lugar de 100 metros valla110 metros valla400 metros valla.

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