Manual de Juegos

Por Dario Jaramillo Agudelo

Invitación al tiempo explosivo. Manual de juegos (Sexto Piso) de Julián Lacalle y Julio Monteverde.- 
Decía Lautréamont que la poesía debe ser hecha por todos y hasta la lectura de Invitación al tiempo explosivo siempre había pensado que la frase de Lautréamont era una utopía irrealizable. Pero si consideramos el juego como una forma de poesía tendría que hacer dos cosas: una, concluir que la poesía sí puede ser hecha por todos y, dos, que éste es el mejor libro de poesía que he leído en mucho tiempo. Y el más útil.Lo mismo que acabo de decir, pero mejor dicho, lo expresó Giambattista Vico hace alrededor de tres siglos. Y es el oportunísimo epígrafe de este libro: “la más sublime tarea de la poesía es dar sentido y pasión a las cosas insensibles, y es propiedad de los niños coger cosas inanimadas entre las manos y, jugueteando, hacer como si fueran personas vivas. Este argumento filológico-filosófico demuestra que los hombres del mundo infantil fueron, por naturaleza, poetas sublimes”.

Después de un prólogo que citaré más abajo, los autores, Julián Lacalle (Logroño, 1976) y Julio Monteverde (Cartagena, España, 1973) hacen una advertencia esencial para aprovechar este libro: “durante la lectura, recuerde el lector que se encuentra ante un manual; es decir: frente a un principio de acción. A partir de este punto en sus manos queda la responsabilidad de hacer que estos juegos desplieguen todo lo que atesoran de liberador”. Para Julio y Julián, y esto es, también, esencial, “el juego se justifica a sí mismo, y siempre jugamos en una isla desierta. Su poder es de tal calado que se juega por jugar, creando un vacío destinado a evitar toda interferencia. Ahí residirá siempre su motor inmóvil, y cualquier intento de controlar el juego desde fuera, imponiendo fines utilitaristas a una actividad que sólo brilla realmente cuando se desarrolla en libertad, tenderá a pervertirla y a malograr sus posibilidades. Sin embargo, este mismo poder e importancia para el ser humano hacen que a pesar de su carácter esencialmente improductivo, gran parte de la estructura de una sociedad se articule de manera natural a su alrededor”. O, dicho en palabras de Huizinga, de quien también citan su ineludible y recomendable Homo ludens:“la cultura no comienza como juego ni se origina como juego, sino que es, más bien, juego”.

Advierten, sí, que hay juegos y juegos y se refieren a que “este libro parte de una idea fija, y es que sólo existen dos tipos de juegos: los que sirven para matar el tiempo y los que lo hacen vivir. Y, además de la comprobación de que el primero de ellos no nos interesa”. Y aclaran más adelante que “todo el mundo sabe que la competitividad es para perdedores. Digamos de paso que a nosotros un juego en el que haya un ganador, un triunfador, nos interesa muy relativamente. No hay más que observar durante un rato cualquier partida de un juego competitivo, por ejemplo cualquier deporte de equipo, para comprobar cómo este impulso agonal, por su mera presencia, tiende a arruinar cualquier atisbo de vinculación entre los contrincantes. No existe un impulso más destructor que éste para el conjunto social. Y la supuesta cortesía o caballerosidad del juego, así como la ridícula idea de la deportividad, no son más que frenos represivos y de control para unos impulsos que de otra manera se volverían extremadamente peligrosos para los propios jugadores. Se trata de salvaguardar el juego competitivo de su propio instinto de autodestrucción. (…) La competitividad arruina las potencias del juego, pervirtiéndolo en impulsos de aniquilación, simbólica o real, del adversario, y permitiendo de paso que pueda ser acaparado por el utilitarismo e integrado a una cosmovisión global de ese impulso”. O, dicho de otro modo, donde hay ganadores pues por necesidad hay perdedores. La gloria del triunfador supone para otro una humillación implícita. Si el mundo se diseñó bajo la expectativa del triunfo, de seguro será un escenario de derrotas. No nos interesa. Sólo el juego por el juego y vamos bien.

Entrando en materia, este manual práctico trae juegos individuales y colectivos; de éstos hay varios grupos, a saber, juegos de sociedad, juegos con el lenguaje, juegos de exterior, juegos en la ciudad, juegos entre extraños o a distancia, juegos con imágenes. Finalmente trae un glosario y unas notas. Los autores admiten, más bien sonrientes, y con razón, que muchos de los juegos que describen tienen origen surrealista.

Antes de empezar el capítulo de ‘juegos individuales’, dicen el urbano Lacalle y el rural Monteverde que “los juegos individuales sólo son ‘solitarios’ en apariencia. En realidad, cuando el jugador es realmente ganado para el juego su mente se llena de presencias que le arrebatan, poblando su universo interior de personajes y situaciones que pueden escapar a todo control racional. (…) En cualquier caso, parece claro que los niños siempre han sido maestros en este tipo de juegos para un único jugador, y si uno observa detenidamente el comportamiento de un niño mientras juega, pronto entenderá que no juega porque no tenga otra cosa que hacer, o forzado por el aburrimiento –estos casos son la excepción, si bien es cierto que aumentan exponencialmente con la edad–, sino que juega porque no puede dejar de jugar. Así pues, los juegos individuales poseen una sinceridad y una honestidad difícil de superar”.

Libro de poemas, libro, como dice Baudelaire sobre los “medios poéticos de pasar el tiempo”.El delirio trasductivo, juego tomado de Invitación al tiempo explosivo Reglas del juego. El jugador escoge un texto con un contenido lo más neutro posible (periodístico, político, histórico, administrativo, etcétera), lo copia y lo pega en la aplicación de traducción de Google Translator o similar. Después lo traduce a una lengua lo más distante posible de la lengua original –en el caso del castellano: frisio, yoruba o zulú, por ejemplo–. Luego copia de nuevo esta traducción y la retraduce a otra lengua igualmente distante de la segunda, y repite el proceso unas veinte o treinta veces. Sometido a las sucesivas transformaciones, el texto original irá adquiriendo un carácter cada vez más delirante y al mismo tiempo más poético y perturbador. Durante el desarrollo del juego se pueden realizar traducciones a la lengua original para comprobar el estado provisional del proceso. Una traducción final a la primera lengua y su cotejo con todas las traducciones obtenidas culmina el juego.

Comentario. Juego ideado por Jesús García Rodríguez y publicado en el # 21-22 de la revista Salamandra. El texto utilizado en esta ocasión fue un discurso de Mariano Rajoy Brey, el cual fue traducido y retraducido a un total de cuarenta idiomas. Como puede intuirse fácilmente, este juego está especialmente recomendado para ser jugado individualmente durante las interminables y soporíferas horas de la jornada laboral en una oficina.La procesión de hormigas, juego tomado de Invitación al tiempo explosivo Reglas del juego. Situar una hormiga (o cualquier tipo de insecto que no vuele –y esto es importante para la experiencia–) sobre una hoja de papel que tenga algún tipo de límite marcado sobre los márgenes. Por ejemplo, pueden doblarse hacia arriba sus bordes, impregnarlos con una sustancia repelente o dibujar una línea recta de un grosor insuperable; luego habrá que intentar seguir a la hormiga allí donde se dirija mientas la vamos persiguiendo con la punta afilada de un buen lápiz.

Comentario. Juego propuesto por Alex Nogué en su libro Límites del dibujo. Las reglas que aquí reproducimos son una transcripción literal de las que aparecen en ese mismo trabajo. Un paso posterior bien podría ser la creación, por parte del jugador, de imágenes más complejas sobre la base de los trazos dejados por el insecto. Otra versión del mismo juego es la que se aplica a trazar nexos de unión entre las gotas en una ventana durante un día de lluvia.Para hacer un poema dadaísta, juego tomado de Invitación al tiempo explosivo Reglas del juego:
Coja un periódico.
Coja unas tijeras. Escoja en el periódico un artículo de la longitud que pretenda darle a su poema.
Recorte el artículo.
A continuación, recorte con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agite suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida por el vulgo.

Comentario. Juego propuesto al público por Tristan Tzara en 1920 en las páginas de la revista Littérature # 15 e incluido más tarde en la recopilación Siete manifiestos dadá.Puede ser jugado también de forma colectiva, usando diferentes manos para sacar los recortes, aunque conviene advertir que Robert Desnos recordaba haber escuchado a André Breton comentar que cuando jugaba Théodore Fraenkel –que se reconocía incapaz de escribir y que no demostraba gran entusiasmo por el juego– no salía nada.Diccionadario.–Así como en Selecciones hay una sección llamada “Enriquezca su vocabulario”, ¿por qué no aquí una sección titulada “Enrarezca su vocabulario”?

Tomado de Diccionadario (Pre-Textos):Cuerdomotora: preferible a la locomotora.
Corsaurio: sapo pirata.
Destornillador: herramienta que sirve para atornillar.
Atornillador: herramienta que sirve para destornillar.
Desternillador: sirve para desternillarse. 

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