Los locos lindos…Sin ellos el fútbol muere de tedio

Johan Cruyff. Foto Wikipedia

Por Esteban Jaramillo 

Locos lindos que no fueron clientela de psiquiatras. Tuvieron la mente en otras partes, fueron transgresores, desobedientes o escandalosos.

El charro Moreno, inolvidable por sus habilidades, en el Medellín y River Plate, bailaba milonga y tomaba whisky todas las noches, porque con ello entrenaba sus gambetas.

Cruyff fumada tres cigarrillos en el entretiempo, pero fue figura en las canchas y el último gran transformador del juego.

George Best dijo que gastó mucho dinero en coches, mujeres y alcohol y el resto lo despilfarro. ¡Qué frase! Fue Estrella del Manchester y falleció en la ruina.

Del mismo club, Eric Cantona, quiso solucionar con una patada voladora, en el estadio, las diferencias con un hincha. El mejor extranjero de la historia del United que no cerraba la boca.

Ronaldinho, crack incomparable, huía de las concentraciones de su club y su selección para agitar sus rumbas.

Nunca dejó indiferentes a sus hinchas Dayro Moreno con sus goles, pero ha sido estrella de las noches.

A Garrincha, el mejor del mundo en el 62, no le importaba el juego. Disparatadas frases decían mientras su mente deambulaba en otros mundos.

Maradona, borró con su lengua incontinente lo que hizo con su prodigiosa pierna izquierda, siempre rodeado de conflictos.

Mágico González, fue un talentoso salvadoreño del Cádiz, en España, que justificaba sus derroches nocturnos porque siempre tenía música en la Cabeza.

Neymar, hábil como pocos, dejó mucho de su talento en sus fiestas con desenfreno…

El Tino fue clase y fue rumba…con escándalos.

René Higuita, portero, jugador, atajador, goleador y agitador.

Chilavert. Tantas veces fuera de lugar.

Romario no entrenaba y se emborrachaba, pero goleaba como pocos.

Gascoigne de Inglaterra deambula en la pobreza. Cabañas, tan directo, peleaba y peleaba, pero está en la memoria por sus goles acrobáticos y Sócrates, el brasileño, que con el trago tuvo una Amistad que lo llevó a la muerte.

O Luis Suárez con su dentadura agresiva, artillero fascinante.  O Ronaldo Nazario con sus cabalgas frente al gol, sus farras y su barriga espantosa. O Adriano, otro brasileño, otro goleador, que, siendo bueno, se perdió en las penumbras de la noche.

Todos supieron del placer de jugar y el placer de la vida.

Futbolistas benditos por sus habilidades… malditos por sus escándalos. *EJO*

Sobre Revista Corrientes 4573 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*