Los Danieles. El retorno de Tasmania

Daniel Coronell

Daniel Coronell

Tiene mucho miedo. José Orlando Moncada Zapata, alias Tasmania, sabe que alguien está tratando de matarlo hace años. Este viernes que acaba de pasar, estaba citado a una audiencia para acusarlo por el delito de concierto para delinquir agravado como presunto jefe de finanzas del Clan del Golfo en el sureste antioqueño. Él dice que es inocente, además argumenta que no es muy aventajado para las finanzas, y que todo es parte de un plan para volverlo un blanco fácil de su misterioso enemigo.

Salió de la cárcel de Palogordo en 2018 después de pagar 14 años de condena por paramilitarismo. Cuando ya estaba esperando la boleta de libertad trataron de apuñalarlo, pero logró salvarse. Solo había pasado unas semanas en la calle cuando unos hombres armados fueron a buscarlo al lugar donde vivía. Ágil como un gato, Tasmania logró escabullírseles y cambiar rápida y silenciosamente de ciudad.

Según él, no estaba metido en nada ilegal pero la Fiscalía lo capturó bajo el cargo de estar “vinculado al ‘Clan del Golfo’ como coordinador financiero y para asumir aspectos relacionados con tráfico de armas”.

Tasmania es el mismo paramilitar que usaron en un montaje contra el magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia Iván Velásquez, en ese momento investigador de la parapolítica y hoy ministro de Defensa designado.

La primera manifestación pública del complot contra la justicia fue un comunicado de prensa de la Casa de Nariño durante el gobierno de Álvaro Uribe. Esa comunicación fechada en octubre 8 de 2007 afirmaba que el entonces mandatario había recibido una carta de Tasmania en la que aseguraba que “el magistrado Iván Velásquez le ofreció beneficios a él y a su familia a cambio de declarar en contra del presidente Uribe”.

Comunicado Casa de Nariño

La carta de Tasmania, entonces preso en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, estaba escrita en computador e impecablemente redactada a pesar de que el recluso solo pudo cursar tres años de escuela primaria. Lo más llamativo es que no tenía sello de radicación en la sede presidencial. Como si el papel hubiera aparecido mágicamente en el escritorio del entonces jefe de Estado.

Carta 1

Años después, en 2011, junto con Ignacio Gómez y Germán Palma, fui a ver a Tasmania a la cárcel de Palogordo donde nos contó: “Yo lo que le puedo decir sobre esa carta fue que yo en ningún momento hice la carta como lo han dicho diferentes medios o como lo dijo el señor Sergio González. Yo en ningún momento redacté esa carta porque además no sé cómo se redacta una carta. Solamente lo que hice fue firmar un documento que él trajo en esos días. Más tarde me di cuenta que era una carta que se la iba a mandar al presidente Uribe”.

El abogado Sergio González no era el único involucrado. El extraditado Juan Carlos Sierra, alias el Tuso, que participó en el complot, contó además que: “Esa carta la hizo Sergio González, con complicidad de los Uribe, en cabeza de Santiago y de Mario, y con la ayuda de José Obdulio Gaviria. Y cuando la carta va a Itagüí se le hicieron unas correcciones”.

El Tuso no era el único que tenía esa versión. El embajador de Estados Unidos en Colombia para la época, William Brownfield, reportó al Departamento de Estado que el entonces director de la Policía Nacional, el general Óscar Naranjo, le había dicho que el exsenador Mario Uribe había orquestado el montaje.

Foto 2

La directora de operaciones de inteligencia del DAS, Martha Leal, viajó a Medellín para recoger la carta de Tasmania por orden de su jefa María del Pilar Hurtado, quien a su vez seguía instrucciones del secretario general de la presidencia Bernardo Moreno.

Nada les pasó por este asunto a Santiago Uribe, a Mario Uribe, ni a José Obdulio Gaviria.

Los paramilitares presos en Itagüí contaron que la carta de Tasmania benefició a un pez gordo. Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, preso en un buque de la armada volvió a tierra firme por cuenta del montaje contra el magistrado Iván Velásquez. Tasmania asegura que “uno de los objetivos de la carta era presionar al señor presidente para sacar a Macaco de allá”.

El propio Tasmania recibió su premio. Unos días después fue trasladado a una mejor celda dentro de la cárcel de Itagüí: “Pues a mí cuando me sacan del patio número 2 de Itagüí, me pasan para el patio de Justicia y Paz a mí me llegan con una orden presidencial. Es orden presidencial y digo “yo no he pedido ningún traslado”. “Vea tengo una orden presidencial”, me lo dice un teniente. En ese momento estaba el teniente Franco”.

Esa dicha terminó cuando Tasmania confesó que lo que decía la carta no era cierto: “Esa comodidad duró hasta que yo decidí contar la verdad con respecto al montaje de la carta”.

En ese momento empezó una persecución que se ha prolongado hasta nuestros días. En la conversación Tasmania me contó otro secreto. Piensa que quien lo persigue sabe de qué se trata y que quizás esa grabación pueda servirle como un seguro de vida.

P.D.: La señora ministra de comercio exterior, Ximena Lombana, envía una carta sobre la columna “El jaque del jeque” en la que sostiene:

  1. Que el veloz tratado de libre comercio con los Emiratos Árabes Unidos es muy bueno para Colombia.
  2. Que no es cierto que “ese presuroso TLC se vaya a cerrar apenas con dos rondas de negociación”. Para demostrarlo, la ministra dice que las rondas han sido una presencial y una virtual. A mí me sigue dando dos.
  3. Que nada tiene que ver la prisa con el hecho de que la familia del jeque de Emiratos Árabes sea el socio de los Gilinski en la toma del Grupo Empresarial Antioqueño. Señora ministra, mil gracias por su carta. Con todo respeto debo decirle que no le creo. Adjunta esta la carta para que conozcan los argumentos de la señora ministra.

(Vea el documento completo aquí)

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

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