¡Los codiciados anillos de la Serie Mundial!

La gloria y el anillo de las grandes ligas Foto Primera Hora

Todos los peloteros que llegan a las Grandes Ligas, piensan en ganarse un anillo de Serie Mundial. Ciertamente son muchos los aspirantes pero pocos los escogidos.-

Por Antonio Andraus Burgos

Para el pelotero que llega a las Grandes Ligas, si logra establecerse en la nómina de los estelares, su aspiración natural es llegar a la Serie Mundial con su equipo, y desde luego, conquistar el título del Clásico de Otoño.

A eso aspiran mucho, pero la verdad es que en el campo de la realidad, la cosa es de otro tenor, pues muchos son los aspirantes y pocos los escogidos.

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Si nos detuviéramos a mirar la lista de inmortales que ocupan un nicho en el Salón de la Fama, tendríamos que concluir, de manera inequívoca, que cientos de miles de jugadores han llegado, inclusive, a disputar el Clásico de Octubre, pero nunca pudieron conquistar el anillo tan preciado de la cita de fin de año.

Nombres hay muchos, variados, todos de primera línea, e insignias de sus equipos, en los años en que estuvieron jugando en el mejor béisbol del mundo, y todos se retiraron, con el dolor en su alma, sin poder conseguir a los que todos aspiran, pero que finalmente les fue esquivo.

Otros, contados por cierto, llegaron a la disputa de la Serie Mundial, y en medio de esas cosas del béisbol, ganaron el anillo del clásico, aun cuando su actuación en la gran final del beisbol de las Grandes Ligas, no haya sido la mejor.

Dos botones de muestra

Dos grandes figuras de la lomita de los sustos, hacen parte de esa lista de sensacionales jugadores de la Gran Carpa, que habiendo ganado un anillo de Serie Mundial, deportivamente quedaron satisfechos, más espiritualmente no lo fue.

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Citemos esos nombres sonoros hoy y siempre, para que vean lo difícil que es en el béisbol, llegar al gran clásico, y si es posible, ganarla, pero con cuyas actuaciones poco o nada le rindieron a sus equipos en la cita.

Su capacidad serpentinera, por esos años de valía desde la lomita de los sustos, seguramente que le debió dar más de un honroso anillo de Serie Mundial. Pero efectivamente, solo alcanzó a una codiciada corona de laureles.

No estamos refiriendo a Bob Feller, el portentoso lanzador derecho de los años 40 y 50, cuando los Indios de Cleveland, con una nómina que lo tenía todo para ganar el paso hacia la gran final, apenas llegó a un Clásico de Octubre, el de 1948, cuando ganaron la Cita de Otoño, pero su astro no ganó ningún partido y perdió 2, con 5.02 carreras limpias por juego, con 8 carreras limpias permitidas en 14 episodios y un tercio, con 10 indiscutibles aceptados, incluyendo 3 cuadrangulares.

Y la ‘’Tribu’’, durante la larga permanencia de Feller en su nómina, con 18 temporadas luciendo el uniforme —dejando de jugar en los años 42, 43 y 44 al estar prestando servicio militar— apenas apareció en una ocasión en la gran final. 

Feller que ganó 266 partidos con 162 derrotas, efectividad de 3.25, con 2.581 abanicados y además, porque por esos años no era raro verlos actuar en plan de relevistas a los lanzadores abridores, salvó 21 desafíos para su equipo.

Bob Feller por su meritoria carrera pero con un solo anillo de Serie Mundial, tiene su nombre incrustado en un nicho en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Y citemos otro, este zurdo, de indiscutible calidad — el hombre que en un épico juego se enfrentó en 16 entradas con el astro dominicano, Juan Marichal, partido que fue definido con un cuadrangular del inmortal, Willie Mays, aquél 2 de julio de 1963 —, quien en su largo historial dentro de la Gran Carpa, no pudo llevarse para su casa sino un anillo de Serie Mundial.

Warren Spahn, el zurdo de los Bravos de Milwaukee y también de los Bravos de Boston, ganador de 363 desafíos con 245 derrotas, 3.09 carreras limpias por juego, 29 juegos salvados, en la época en que los lanzadores cuando era necesario iban al rescate de partidos difíciles, y 2.583 abanicados —pese a que no jugó en las temporadas de 1943, 1944 y 1945 por el servicio militar — apenas obtuvo una sortija del Clásico de Otoño.

Fue en 1957 cuando Spahn consigue su único gran trofeo de la Serie Mundial, luego de participar en tres ocasiones en la final del béisbol de la crema y nata, después del primer fracaso en 1948, precisamente frente a los Indios y Bob Feller, y más tarde, en 1958, cayendo su equipo ante los Yanquis de Nueva York, al club que un año antes habían superado en la Serie Mundial.

Spahn tuvo registro de 4 triunfos y 3 derrotas, en las Citas de Otoño en donde actuó, con 3.05 carreras limpias por juego; trabajando 56 episodios, con 19 carreras permitidas, con 47 indiscutibles y 5 cuadrangulares permitidos, habiendo recetados 32 ponches y otorgando 13 bases por bolas.

Esos dos inmortales lanzadores del béisbol, después un excelente historial jugando en la Gran Carpa, apenas capturaron un trofeo del Clásico de Octubre. Y cuantos más, tan valiosos como ellos, ni siquiera llegaron a la disputa de la final de octubre, en un listado, que se nos antoja señalar, merecieron ganar por lo menos, un título.

De uno en uno

Si hay un pelotero que mereció, por lo menos, conseguir un título de Serie Mundial con su equipo, los Tigres de Detroit, lo fue Ty Cobb, tan lleno de cualidades como muchos otros, como que fue ganador de 12 títulos de bateo en la Liga Americana; y cuya calidad, dentro de los diamantes, fue indiscutible.

Cobb ganador en una ocasión del afamado título de la Triple Corona a la ofensiva, ‘’El Melocotón’’ de Georgia, como apodaban a Ty, no pudo ganar un titulo de Serie Mundial, pese a que en tres ocasiones llegó con los Tigres a disputar la cita, en los años de 1907, 1908 y 1909, las perdieron en dos oportunidades de manera consecutiva frente a los Cachorros de Chicago y la última ante los Piratas de Pittsburgh.

¿Merecía un anillo del Clásico? Claro que sí. Todo lo que hizo dentro de los diamantes le ofrecían un handicap ganador de la Cita de Octubre, pero tristemente no fue así. El hombre de los 4.191 indiscutibles en su carrera, con 2.246 carreras anotadas y 1.938 remolcadas, ha sido reconocido como uno de los grandes entre todos los grandes.

En esas tres Series Mundiales en donde participó, Cobb despachó 17 imparables en 65 turnos, para 262 de promedio a la ofensiva; con 9 carreras impulsadas y 7 anotadas.

El pelotero Alex Rodríguez y su anillo. Foto el Informador Dominicano

O qué decir de Ted Williams, nada más y nada menos, que el ganador de 3 Triples Corona a la ofensiva, quien no respetaba pinta sobre los lanzadores rivales, para enviarles la esférica aquí, allá y acullá, en cuya trayectoria de 19 años en la Gran Carpa, apenas jugó una Serie Mundial por los Medias Rojas de Boston, su equipo de siempre, ante los Cardenales de San Luis, en 1946, perdiendo su club la cita con 4 derrotas y 3 victorias.

Williams, un soberbio bateador de quilates como muy pocos han pasado por las Grandes Ligas, conquistó 6 títulos de bateo de la Liga Americana, acumuló 521 ‘’bambinazos’’; 1.839 carreras remolcadas, 1.798 anotadas; para un promedio de 344 de por vida a la ofensiva, a pesar de que no jugó las temporadas de 1943, 1944 y 1945, por el servicio militar.

En la Serie Mundial frente a los Cardenales, Williams se apagó con el madero, conectando apenas 5 indiscutibles, todos sencillos, en 25 turnos, para ofensiva de 200; con 1 impulsada y 2 anotadas, 5 bases por bolas negociadas y 5 ponches.

Los más cercanos

Citando apenas a dos grandes lanzadores con un anillo de Serie Mundial cada uno, y a otros dos portentosos peloteros que no alcanzaron la gloria de la Cita de Octubre, si nos acercamos a tiempos de nuestra época, hay varios nombres que tampoco alcanzaron lo más preciado que puede tener un pelotero como ir al Clásico de Otoño y ganar la sortija de la gran final.

Vean estos nombres, amables lectores, para que comprueben que en el béisbol nada es fácil.

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Ken Griffey Jr. fue considerado en sus años en las Grandes Ligas, como el jugador más completo que haya pisado los grabados de los estadios de la Gran Carpa, al estimarlo poseedor de las cinco herramientas para jugar al béisbol. Pues bien. Ken, el hombre de los 630 cuadrangulares, tampoco ganó anillo de Serie Mundial, porque en sus 22 años en la Gran Carpa, con ninguno de los equipos en donde jugó — los Marineros de Seattle, los Rojos de Cincinnati y los Medias Blancas de Chicago — se clasificaron para la Cita de Otoño.

Rod Carew, excelso pelotero panameño que hizo de las suyas como bateador en los 19 años en las Grandes Ligas, con los Mellizos de Minnesota y los Angelinos de California, calificado como ‘’el hombre del bateo fino’’, quien se daba el lujo de repartir tablazos a diestra y siniestra en todos los diamantes de juego, conquistó 7 títulos de bateo de la Liga Americana, dejando un promedio de 328 a la ofensiva.

Como Griffey Jr., Carew nunca pudo jugar la Serie Mundial, porque obviamente, sus equipos no se clasificaron para la ronda de la gran final.

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Tony Gwynn, el sensacional bateador zurdo de los Padres de San Diego, con cuya divisa jugó en 20 campañas y quien conquistó 8 títulos de bateo de la Liga Nacional, con un promedio de por vida de 338 con el madero; tampoco consiguió un anillo de Serie Mundial, aun cuando jugó dos Clásicos de Otoño, frente a los Tigres de Detroit, perdiendo su divisa 4-1, en 1984;  y ante los Yanquis de Nueva York, siendo barridos 4-0, en 1998.

Carew y Gwynn fueron tan valiosos con el uso del madero, que los títulos de bateo de la Liga Americana y de la Liga Nacional, respectivamente, se entregan a su nombre en cada campaña de las Grandes Ligas.

‘’Mister Cachorro’’, Ernie Banks, de los Cachorros de Chicago; el japonés Ichiro Suzuki, Willie McCovey, Jim Thome, Robin Yount, Carl Yastrzemski, Jeff Bawell, y el controvertido Barry Bonds, entre otros, jamás alcanzaron la gloria de colocarse un anillo de Serie Mundial.

Es que el béisbol, que se juega con bolas que vienen en cajitas cuadradas, no es tan fácil como muchos creen … y casi siempre, una golondrina no hace verano … como ocurrió con muchos de ellos, que eran insignias de sus clubes pero que el resto de la nómina no respondía para llegar a la cúspide de cada campaña.

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