¿Los adolescentes de ahora son peores que los de antes?

Adolescentes siglo XXI. Foto ABC.es

uan Pablo Salgado Montejo jpsalgadom@gmail.com

Mauricio Salgado Castilla @salgadomg

“La juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores y chismea mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran al cuarto. Contradicen a sus padres, fanfarronean en la sociedad, devoran en la mesa los postres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros».

Son muchos los que seguro estarán de acuerdo y dirán que en el tiempo pasado todo era mejor, pero la sorpresa se da cuando se descubre que estas palabras son de Sócrates, han pasado 2.500 años y seguimos en las mismas. La juventud de ahora no es la peor.

Hablar de la adolescencia, es hablar de cambios, pánico, angustia y la intención de pertenecer a un grupo específico de personas. 

Rara vez los padres de familia y docentes saben cómo abordar la adolescencia de los hijos y estudiantes de manera asertiva, son muchos que simplemente prefieren decir “no lo entiendo, no hablo con él” dejando a este nuevo adolescente abandonado a las circunstancias, en el momento que más acompañamiento necesita.

Los adolescentes no se conocen, tienen una necesidad natural de relacionarse, de ser aceptados por sus amigos, familia y profesores. Su cerebro los anima a saber, a descubrir lo que se siente en diferentes situaciones, por eso es el momento de probar el alcohol, el tabaco y las sustancias psicoactivas, quieren explorar el sexo; pero para ellos hay más prohibiciones que acompañamientos en su proceso, dejándolos en las manos de amigos, contactos en las redes sociales e informaciones a medias.

Existen programas de “control de padres”, se evita comentar de manera seria sobre sexo y son muchos los que los animan a “tomar” en la casa.

La adolescencia es la época de estar muy cerca de estos futuros jóvenes adultos, de descubrir con ellos muchas cosas que los adultos, padres y profesores, tampoco tuvieron la oportunidad de hacerlo bien.

El manejo de pautas de crianza para los padres y de herramientas pedagógicas, es imprescindible para darles a los adolescentes una voz positiva y una motivación que cree una estructura de éxito académico y profesional a futuro. Donde los adolescentes empiecen a proyectar sus metas, habilidades y propósitos de forma sana y proactiva tanto física como mentalmente.  

Se afirma que las circunstancias de la vida durante la adolescencia son determinantes para que haya una adecuada transición hacia la adultez joven. 

El acoso escolar y el maltrato intrafamiliar son situaciones que en generación tras generación se han dado, algunos consideran que es parte de la vida, que siempre ha sido así, las estadísticas indican que el 60% de los jóvenes lo sufren, pero que sea común no lo hace correcto,  ahora se ha sumado el bullying y el Cyberbulling, ocurriendo el maltrato al interior de las casas, sin horarios y participando personas que ni siquiera se conocen, esto se refleja en los altos problemas de salud mental, como depresión y suicidio. 

Otros se convierten en adultos con comportamientos incorrectos como es el caso de Simón Leviev, que dio base a la serie de Netflix “Estafador de Tinder” vista mundialmente.

El momento de jaque en la vida de una persona es el momento de la adolescencia dado por el sentido de pertenencia y la capacidad de proyección a futuro de un adolescente, se puede predecir qué sucesos o eventualidades un adolescente va a cometer como una persona adulta.

Simón Leviev cuyo nombre real es Shimon Yehuda Hayut, nació en 1990 en  Bnei Brak, Israel, antes de cambiarse el nombre y dedicarse a estafar a un largo listado de mujeres de varios países europeos, usando la red Tinder para conseguir pareja, era un adolescente de 15 años que llegó a Brooklyn, Nueva York. EE. UU, donde empezó a expresar una conducta delictiva, con aspiraciones a futuro de tener una gran riqueza, sin importar si era de manera correcta y legal, es en este momento donde se crea el personaje del estafador y el fraude Leviev.

El gran fraude fue en la transición entre adolescente y adulto donde Shimon Yehuda Hayut se convirtió en Simón Leviev, heredero de  Lev Avnerovich Leviev, un exitoso empresario israelí conocido como “El Rey de los Diamantes”. 

Un adolescente no realiza actos delictivos sin desconocimiento, estas conductas tienen que aprenderse, todo proceso en el comportamiento de una persona tiene que tener un momento de aprendizaje y desarrollo, en este caso en particular, Leviev aprendió cómo ejecutar actos delictivos de robo, estafa y fraude.

Ante nuestros ojos se ve como cada joven da cada paso inseguro ante su llegada a la adultez, lo que se debe cuestionar es si en esos pasos hay agresividad, violencia verbal o física, consumo de alcohol y sustancias adictivas, amparados en que se es joven, en lugar de ir construyendo criterio a partir de la comprensión del mundo, de la valoración de las situaciones, del análisis de las alternativas, de tomar decisiones sobre su vida en todos los aspectos posibles.

La enseñanza de los adolescentes se da en la casa, en el colegio, con los amigos, en las redes, en el medio en que se desempeña, en la música y películas que recibe, en los juegos, todo define su futuro adulto, ¿Será el de un delincuente qué busca su placer por encima de lo correcto? ¿Será el de un corrupto que está pendiente de aprovecharse de las circunstancias? ¿Será el de un maltratador, de un acosador, al que no le importa el daño que causa en sus víctimas? o ¿Será una persona que su éxito esté representado en lo académico y en lo laboral por mejorar la vida de las personas que lo rodean, por la tolerancia, la aceptación de las diferencias y el cuidado del medio ambiente?

Debemos preguntarnos tanto como adultos, adolescentes y niños ¿Dónde comenzamos a distinguir los actos malos o buenos? ¿En qué momento dejamos de ser adolescentes y le dimos paso a los adultos que somos hoy en día?

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