Lo fundamental

El Acuerdo de Paz en Colombia. Foto El Espectador


Por Andrés Hoyos, Diario El Espectador, Bogotá

La frase “acuerdo sobre lo fundamental” ha hecho carrera entre nosotros desde cuando Álvaro Gómez la puso a circular hace más de 30 años. El problema es que no sabemos bien en qué consiste lo fundamental, y menos un acuerdo sobre eso.

Si dividimos la política en cuadrantes gruesos —extrema derecha, derecha no extrema, centros varios, izquierda moderada y extrema izquierda— cubrimos a la mayoría de los votantes colombianos. Hasta hace muy poco las extremas eran, si no siempre dominantes, sí muy fuertes y con un gran poder de chantaje, de modo que llegar al tal acuerdo sobre lo fundamental era imposible.

Una Constitución perdurable suele basarse en un acuerdo sobre lo fundamental. Por eso crea artículos muy difíciles de modificar. La de 1991 entre nosotros no lo ha sido. Empezó chantajeada por Pablo Escobar y con un lío mayúsculo sobre la extradición, entre otros desacuerdos, y desde entonces ha estado al vaivén de las constantes reformas de fondo, es decir, que lo fundamental todavía no está acordado en ella.

Uno de los fundamentales más básicos para Colombia es acabar con el conflicto interno, pero no hubo nada ni cercano a un consenso al respecto, hasta el punto de que, pese a la campaña del pasado gobierno, el No ganó aquel desatinado plebiscito. Igual se firmó el acuerdo con reglas modificadas y uno no ve verdaderos caminos para volver a las armas en masa, así subsistan reductos extremistas, de lado y lado, a los que hay que meter en cintura mediante la negociación o la fuerza.

Surge un problema adicional y es que el acuerdo sobre lo fundamental solo se puede firmar entre gente con actitudes transaccionales, así subsistan desacuerdos sobre lo que es accesorio o cambiante.

¿Qué es lo fundamental para Colombia? Lo son aquellos factores que pueden decidir entre el progreso, el estancamiento o la continuación del fracaso. Para mí, entre lo fundamental se cuenta acabar con la guerra contra las drogas y realizar una reforma agraria sólida que, además, dinamice el agro. Fundamental es lograr más equidad sin matar el crecimiento económico, fortalecer de veras la educación, la ciencia, la investigación y la tecnología, ayudar a prosperar a las minorías sin sacrificar a las mayorías y tener algo de independencia en política internacional. Otros consideran que lo fundamental es mantener la prohibición plena, volver a la aspersión de los cultivos de coca con glifosato sometiéndose a lo que dicta Estados Unidos y garantizar la prosperidad de las oligarquías.

Según lo dicho, no es nada fácil llegar a un acuerdo. Por ahora, las posibilidades están más cerca de lo imposible. O para decirlo de otro modo, solo fortaleciendo a los centros y debilitando a los extremos de derecha e izquierda se abriría el camino. Una opción, no probable aunque tampoco descartable del todo, es que Duque vire hacia el centro ahora que el CD lo martiriza tanto y le reprocha hasta su forma de estornudar ante la minga indígena. ¿Pasará algo así? No se sabe.

De todos modos, si se firman acuerdos pequeños serán un gesto, pero no tocarán lo fundamental, que se ve muy lejos. Uno no ve, en América Latina, que la mayoría de los países se hayan puesto de acuerdo sobre lo fundamental. Por eso los bandazos, los altibajos y lo impredecible de la política.

andreshoyos@elmalpensante.com

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