Lo absurdo, símbolo nacional

La tragedia del final de la Feria de las Flores en Medellín. Foto colombia.com

Por Mario Morales, Diario El Espectador, Bogotá

Ahí en esa soga rota está la metáfora del país cayendo al vacío. La imagen dolorosa de los suboficiales en medio de una tragedia absurda, con el fondo de la bandera nacional, nos narra más que la cascada de discursos vacíos que nos ha asfixiado desde que tenemos uso de memoria.

Es el símbolo dramático de los esfuerzos inútiles, de acciones sin sentido que, no obstante, cobran vidas como si fuese una condena. En el país de los hechos disparatados cada día asesinan dos niños, pero se multiplican los elefantes blancos que solo favorecen a constructores, bancos e intermediarios disfrazados de funcionarios públicos, y se dan silvestres promesas desatinadas como trampas de conejos en épocas electorales, a las que los medios hacen eco y las audiencias caso, como esas reformitas tributarias o laborales dizque para favorecer al contribuyente o al trabajador.

En el reino de lo ilógico, el metro sigue poniendo alcaldes para que luego salgan con chorros de babas maquillados con publicidad, untados de cemento y transportados orondamente en biarticulados del siglo pasado. Impopulares pero cínicos.

Es el terreno de lo incoherente, como lo demuestra la oposición, siempre unida en la derrota, pero productora de odio cuando tiene posibilidades de ganar.

De lo demencial, como el mercado negro de las manzanas podridas que ya casi no deja ver el árbol en el Ejército ni su mandato de cuidar honra y bienes ciudadanos.

En el lugar de lo estrafalario, quienes dicen gobernar o informar se toman de manera abusiva y oportunista los triunfos solitarios e incomprendidos de nuestros deportistas.

Sí, somos tierra fértil para la extravagancia, como esa de andar suscribiendo pactos a diestra y siniestra, firmados según los horóscopos y signados por la astrología que, según dicen ahora, se encarga de escoger a nuestros líderes, mientras otros, como la Patrona, jefa del cartel del IVA, se lo dejan a las pitonisas.

Con razón, mejor dicho, por carencia de ella, vamos en caída libre, atados de una cuerda ilusoria y rota, mientras otros entonan con patriotismo nuestro himno nacional.

1 Comentario

  1. la caída del estandarte en manos de dos humildes militares denota como el espectaculo de fuerza y violencia es enarbolado por os poderosos e indiferentes de los gentiles, 200 años de patria boba de ilusa independencia y real violencia fratricida

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