Las fuentes de la prosperidad

Salomón Kalmanovitz

Aunque usted no lo sienta, estamos viviendo una fase de gran prosperidad. Las cifras del crecimiento económico así lo sugieren: el producto creado en el primer semestre de 2022 fue 12,6 % superior al generado en el primer semestre de 2021, que ya había rebotado fuertemente. En lo corrido de este año el comercio ha jalonado el crecimiento con 23,3 %, aunque muy buena parte es de bienes importados; la industria lo hizo al 20 %, pero la agricultura solo creció 1 %, que explica la alta inflación de alimentos y la total. Incluso a la industria, hasta hace poco la cenicienta de la economía, le fue bien en el semestre con aumento de 11,6 %. Servicios fue el sector de mayor crecimiento con 36,5 % y a las finanzas, como siempre, les fue bien con 11,4 %.

No se sienten ricos los millones de jóvenes y mujeres sin empleo, pues la tasa de desocupación se mantuvo tercamente en 11,3 % de la fuerza de trabajo. La razón es que la reactivación del mercado laboral también llevó a más gente a buscar trabajo. Eso lo muestra su participación en la fuerza laboral. Según el DANE, “la tasa global de participación se ubicó en 63,7 %, lo que significó un aumento de 2,5 puntos porcentuales respecto a junio de 2021 (61,2 %)”.

Se trata entonces de una fuerte reactivación que no genera suficiente empleo. Se puede especular que con la pandemia los empresarios reorganizaron sus cadenas de producción, ganaron eficiencia y demandaron menos trabajadores.

Las exportaciones fueron el factor fundamental que explica el auge económico: crecieron casi 60 %, reflejando la prosperidad que se vive en los Estados Unidos. ¿Exportaciones de qué? Primero, combustibles, que en barriles aumentó 7 %, pero con el alza de precios del petróleo incrementó los ingresos del país en 90 %. A las exportaciones agropecuarias les fue bien con 38 % de aumento, a pesar de que se mantuvo relativamente estancada su producción, de nuevo contribuyendo a la inflación que está desbastando el bolsillo de los ciudadanos.

Las exportaciones de bienes industriales crecieron cerca de 16 %, contribuyendo al mejor comportamiento que mostró este sector. Las exportaciones se vieron favorecidas por la tasa de cambio: hace un año el dólar se cotizaba en $3.870, pero hoy ronda los $4.400, que es un 14 % de aumento, bastante por encima de la inflación interna.

Tanto crecimiento y tantas exportaciones generan un exceso de demanda que recae sobre la oferta interna de bienes jalonando sus precios. Es por eso que los datos de inflación de julio fueron los peores en dos décadas con 10,2 %, pero más grave es el dato de inflación intermensual de 0,81 % que, si se sigue repitiendo, va a terminar creando una inflación mayor del 20 % a 12 meses vista.

El Gobierno Duque estuvo de fiesta en el 2021 y en lo que alcanzó de 2022 para dejar la olla limpia. El gasto público alcanzo $405 billones con un aumento de más del 10 %. El servicio de la deuda pública ocupó el 10 % del gasto en 2021 y consumirá el 15 % en 2022. Con esos legados, el Gobierno entrante no debe frenar la exploración de petróleo ni abandonar las enormes inversiones que hizo Ecopetrol en los pozos que perforó mar adentro. Tampoco puede darse el lujo de restringir la producción de gas domiciliario, que causaría una crisis en la mayor parte de los hogares del país. Petro no debe olvidar las lecciones de economía sobre costos hundidos ni de lucro cesante que pueden terminar reduciendo el bienestar de los ciudadanos.

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