La W y la moral pública

Daniel Quintero, alcalde de Medellín. Foto El Tiempo

Por Salvador Alvarez

Un gran escándalo desató esta semana la emisora de los publireportajes al descubrir que el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, quería pagar para que lo entrevistaran en la radio el “día del padre”.

De la noche a la mañana la W y su líder sacaron del baúl de sus recuerdos un código de ética que no habían aplicado para promover las ventas de casas o de carros dentro de sus espacios noticiosos con el disfraz de estar informando sobre innovaciones tecnológicas y económicas con entrevistas y reporteros describiendo la bondad de los productos y marcas que promueven, sin advertirle a sus oyentes que se trata de propaganda pagada, costosamente pagada por sus clientes.

No le quedó bien al director de la emisora la forma traicionera como condujo la entrevista. Con tinte plañidero preguntó primero por el estado de salud de la pequeña hija de Daniel que a los pocos días de nacida tuvo que afrontar un transplante de hígado. Dejó hablar a Quintero con los sentimientos nobles de un padre de familia para luego tenderle la emboscada con sus corresponsales de Medellín.

Lo presentaron como el alcalde y jefe de propaganda de su alcaldía que quería pagar $5 millones para que lo entrevistaran el “día del padre”, de una manera tal que parecía querer sobornar la “inquebrantable” política comercial y periodística de la W y de Radio Caracol.

Claro, es que la W jamás ha hecho ese tipo de negocios.

Ese “descubrimiento” pretende la W enmarcarlo en una supuesta lucha periodística contra la corrupción. Pasa por alto lo que han hecho y hacen en el presente muchos de los personajes públicos para exaltar sus “realizaciones” al frente del gobierno y de sus empresas.

La mayoría de las veces la entrevista vale la pena y la pauta queda aparte.

No leyeron temprano la columna de Carlos Castillo en El Tiempo, quien se refiere precisamente al programa diario del presidente Iván Duque en televisión y los costos que la transmisión diaria de su gestión contra la pandemia del covid 19 tiene para el Estado, para los contribuyentes, al tener que disponer de recursos tecnológicos y humanos para llevar al aire un programa televisivo de esas características, incluso pisando horarios de canales privados que sacrifican su pauta publicitaria durante una hora.

¿Es la W la que debe velar por la moral pública?

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