La posesión simbólica de Petro

El pasado domingo, hacia las tres de la tarde, el primer presidente de un partido de izquierda en la historia de Colombia se instaló en el gobierno: Gustavo Francisco Petro. Rompiendo el protocolo habitual, el nuevo presidente pidió hacer la posesión oficial al aire libre, en la plaza central de la capital, e invitó a cientos de ciudadanos a tomarse las plazas del país. Se planearon unos 70 eventos culturales con más de 1.000 artistas, entre músicos, teatreros y bailarines, y cientos de ciudadanos vieron la posesión en pantallas gigantes instaladas en las ciudades principales. “¡Sí se pudo!” gritaban los seguidores del nuevo presidente en la plaza principal de Bogotá, en un día sorprendentemente soleado para una capital en la que llueve casi todo el año. Hasta el duro clima de Bogotá le fue favorable ese día a Petro.

La posesión oficial fue un evento lleno de símbolos políticos. Por ejemplo, la persona que puso la banda presidencial a Petro fue la senadora María José Pizarro, la hija de Carlos Pizarro, el líder exguerrillero del M-19 que fue asesinado en 1990 después de acogerse a un acuerdo de paz (Petro fue militante de este grupo armado). “Llamo ahora a una hija de la izquierda, a una hija de la historia, esa historia que fue interrumpida por las balas asesinas pero que gracias a que usted encarnó esa voluntad, hoy retoma el cauce”, fue como el presidente del Senado, Roy Barreras, presentó a la senadora Pizarro. Sobre este y otros símbolos en la posesión, recomiendo el artículo de varios colegas titulado “Las escenas que marcaron la posesión de Gustavo Petro”.

La espada de Bolívar fue quizás el más importante de todos los símbolos. El arma del jefe de la independencia había sido robada por la guerrilla M-19 en los años setenta pero devuelta al Estado cuando el grupo armado se desmovilizó. Petro había pedido al presidente saliente Iván Duque que el arma estuviera en la posesión, pero este se negó. Así que, segundos después de posesionarse, la primera orden de Petro fue pedir a las fuerzas armadas que llevaran la espada a la posesión. El sable llegó a la plaza en una urna de cristal, cargada por cuatro soldados, y todos los mandatarios invitados al evento se levantaron al verla entrar. Bueno, casi todos. En contravía de los mandatarios en el centro de la posesión que se levantaron de su silla, el Rey Felipe VI de España se quedó sentado. El gesto del monarca no generó debate alguno en Colombia, pasó casi desapercibido, pero la historia fue distinta en Madrid.

En España Pablo Iglesias, exvicepresidente, lo consideró una “falta de respeto a un símbolo de la libertad de América Latina”. El partido Podemos también se pronunció en contra del gesto del Rey: “Consideramos el asunto de una extrema gravedad y vamos a consultar al Ministro de Exteriores si este acto irrespetuoso del jefe del Estado estaba refrendado por el gobierno como exige la Constitución Española”. El gobierno luego respondió a la polémica. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, dijo que “no debemos detenernos en detalles sin demasiada trascendencia y totalmente menores cuando lo importante es que se abre una nueva etapa de relaciones con Colombia”. El ministro de Cultura, Miquel Iceta, calificó el episodio de “polémica veraniega”. Sobre esta pelea política en España, les recomiendo el artículo “La Moncloa discrepa con Podemos sobre el gesto de Felipe VI ante la espada de Bolívar”.

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